¡Terminé Los Miserables!

/ 29.6.18

Me da terror hablar de este libro, porque sé que es imposible que le haga el honor que se merece y porque, debido a su extensión, es lógico que lo que diga llegue, quizá -con suerte-, a un 5% de lo que es.

El libro fue publicado en 1862 y su autor fue el poeta francés Víctor Hugo. Su tema central, en lo que a mí respecta, es el bien y el mal; para entender cada extremo se nos pasa por temas éticos, morales, religiosos y políticos.

Es recurrente que el autor nos ponga en un escenario donde lo que puede considerarse "justo" es lo menos humano. Nos acerca a realidades muy delicadas donde la entrega y el desinterés nos llenan de ternura; no obstante, la implacabilidad de la ley procura no descansar y persigue desde la sombra a aquel que alguna vez cometió un error.

El contexto histórico del libro es interesante. Sus personajes viven la Rebelión de junio (1832). Víctor Hugo se toma el trabajo de contarnos acerca de la baltalla de Waterloo (1815), de sus protagonistas, los aciertos y los errores. Aunque esta parte no me resultó la más interesante y a veces me parecía innecesaria, lo cierto es que su forma de contarlo no llega a aburrirte. También abundan las descripciones de la sociedad francesa, desde los altos estratos hasta los más bajos. Y aunque la historia tiene 5 protagonistas principales, su extensión nos brinda la historia de distintos personajes que en algún momento confluyen en la vida de los protagonistas (algunos, incluso, cambiando rotundamente el curso del libro).

Desde el principio de la obra, cuando conocemos a Jean Valjean y luego a Fantine, vemos la peor cara de la pobreza. Damos un vistazo profundo al interior de la miseria y la desesperanza. De ambos conocemos la fatalidad de dos historias distintas. Somos protagonistas de las diatribas morales dentro de Jean Valjean, el odio que siente por la sociedad pero los principios éticos que lo obligan a ser mejor.

Con Cosette vivimos la ternura, la lástima y la desgracia, esto último a manos de la maldad de los Thénardier. Después volvemos a la luz con la esperanza de un amor fundado en un renacer espiritual, convertido luego en un amor que brinda protección. Una historia llena de inocencia entre tanta oscuridad.

Con Marius vemos la juventud en su máximo esplendor, la rebelión, el primer amor, la entrega, la fantasía, luego el abandono, la tristeza, el abismo. En la parte final, un poco de prepotencia y altivez, pero no dejamos de sentir, a través de él, la enfermedad del amor.

Los Miserables es una obra que nos intenta explicar el poder del perdón, la reivindicación y la importancia de una conciencia tranquila para llegar a la paz. Existen reglas morales y muchas inmoralidades. También desdichas, infortunios y mucha miseria, no solo económica o social, también del alma –la más grave de las miserias–.

Aunque la obra pueda asustar por su extensión y lleve tiempo leerla, es una historia que captura y se vuelve familiar. Para mí fue como ver una serie. Ir a un personaje, ver otros contextos y esperar siempre volver al personaje que más nos guste (en mi caso –imagino es la opinión más popular– Jean Valjean).

Siento que la novela me dio mucho. Es una pieza de literatura sin igual. La historia respira con corazón propio y ha entrado sin dudarlo en el puesto 2 de mis libros favoritos (el primer puesto lo sigue teniendo La Divina Comedia). Se lo recomendaría a cualquier persona, porque no tengo dudas de que es una historia comprensible para cualquiera y que a todos les llegará directo y sin pausas al corazón.

El final es todo lo que uno espera. Tengo que admitir que el último libro de esa increíble quinta parte fue la que más rápido leí, porque no podía pasar 1 minuto más sin saber el desenlace, sin saber en qué terminaría todo lo justo que hizo a lo largo de toda esta historia Jean Valjean por quien amaba y por honrar el alma de aquel que lo ayudó a cambiar con un solo acto de compasión.

Sin embargo, aunque Jean Valjean sea mi persona favorito de este libro y ahora uno de mis favoritos entre todos los libros que he leído, la escena que más conmoción y lágrimas me causó la protagonizó Fantine. No hay forma de dar pistas de cuál es sin spoiler para quienes no han leído el libro, así que lo dejo en una nota al final[i]  (si no lo has leído, NO LEAS LA NOTA)

Los Miserables es la historia de muchos miserables, entre los cuales algunos hacen lo propio para cambiar su propia historia.

Un libro sin una página de desperdicio, se los aseguro.

Si quieren el epub que leí, solo pídanlo. La versión que descargué está excelente.



[i] Hablo de la escena en la cual Fantine está sentada en la oscuridad de su cama, llorando, y le dice a la señora que la acompañaba que estaba feliz de poder enviarle dinero a los Thenardier para Cosette quien estaba "enferma", mientras le sangraba la boca pues, para conseguirlo, acababa de vender sus dos incisivos superiores.


Me da terror hablar de este libro, porque sé que es imposible que le haga el honor que se merece y porque, debido a su extensión, es lógico que lo que diga llegue, quizá -con suerte-, a un 5% de lo que es.

El libro fue publicado en 1862 y su autor fue el poeta francés Víctor Hugo. Su tema central, en lo que a mí respecta, es el bien y el mal; para entender cada extremo se nos pasa por temas éticos, morales, religiosos y políticos.

Es recurrente que el autor nos ponga en un escenario donde lo que puede considerarse "justo" es lo menos humano. Nos acerca a realidades muy delicadas donde la entrega y el desinterés nos llenan de ternura; no obstante, la implacabilidad de la ley procura no descansar y persigue desde la sombra a aquel que alguna vez cometió un error.

El contexto histórico del libro es interesante. Sus personajes viven la Rebelión de junio (1832). Víctor Hugo se toma el trabajo de contarnos acerca de la baltalla de Waterloo (1815), de sus protagonistas, los aciertos y los errores. Aunque esta parte no me resultó la más interesante y a veces me parecía innecesaria, lo cierto es que su forma de contarlo no llega a aburrirte. También abundan las descripciones de la sociedad francesa, desde los altos estratos hasta los más bajos. Y aunque la historia tiene 5 protagonistas principales, su extensión nos brinda la historia de distintos personajes que en algún momento confluyen en la vida de los protagonistas (algunos, incluso, cambiando rotundamente el curso del libro).

Desde el principio de la obra, cuando conocemos a Jean Valjean y luego a Fantine, vemos la peor cara de la pobreza. Damos un vistazo profundo al interior de la miseria y la desesperanza. De ambos conocemos la fatalidad de dos historias distintas. Somos protagonistas de las diatribas morales dentro de Jean Valjean, el odio que siente por la sociedad pero los principios éticos que lo obligan a ser mejor.

Con Cosette vivimos la ternura, la lástima y la desgracia, esto último a manos de la maldad de los Thénardier. Después volvemos a la luz con la esperanza de un amor fundado en un renacer espiritual, convertido luego en un amor que brinda protección. Una historia llena de inocencia entre tanta oscuridad.

Con Marius vemos la juventud en su máximo esplendor, la rebelión, el primer amor, la entrega, la fantasía, luego el abandono, la tristeza, el abismo. En la parte final, un poco de prepotencia y altivez, pero no dejamos de sentir, a través de él, la enfermedad del amor.

Los Miserables es una obra que nos intenta explicar el poder del perdón, la reivindicación y la importancia de una conciencia tranquila para llegar a la paz. Existen reglas morales y muchas inmoralidades. También desdichas, infortunios y mucha miseria, no solo económica o social, también del alma –la más grave de las miserias–.

Aunque la obra pueda asustar por su extensión y lleve tiempo leerla, es una historia que captura y se vuelve familiar. Para mí fue como ver una serie. Ir a un personaje, ver otros contextos y esperar siempre volver al personaje que más nos guste (en mi caso –imagino es la opinión más popular– Jean Valjean).

Siento que la novela me dio mucho. Es una pieza de literatura sin igual. La historia respira con corazón propio y ha entrado sin dudarlo en el puesto 2 de mis libros favoritos (el primer puesto lo sigue teniendo La Divina Comedia). Se lo recomendaría a cualquier persona, porque no tengo dudas de que es una historia comprensible para cualquiera y que a todos les llegará directo y sin pausas al corazón.

El final es todo lo que uno espera. Tengo que admitir que el último libro de esa increíble quinta parte fue la que más rápido leí, porque no podía pasar 1 minuto más sin saber el desenlace, sin saber en qué terminaría todo lo justo que hizo a lo largo de toda esta historia Jean Valjean por quien amaba y por honrar el alma de aquel que lo ayudó a cambiar con un solo acto de compasión.

Sin embargo, aunque Jean Valjean sea mi persona favorito de este libro y ahora uno de mis favoritos entre todos los libros que he leído, la escena que más conmoción y lágrimas me causó la protagonizó Fantine. No hay forma de dar pistas de cuál es sin spoiler para quienes no han leído el libro, así que lo dejo en una nota al final[i]  (si no lo has leído, NO LEAS LA NOTA)

Los Miserables es la historia de muchos miserables, entre los cuales algunos hacen lo propio para cambiar su propia historia.

Un libro sin una página de desperdicio, se los aseguro.

Si quieren el epub que leí, solo pídanlo. La versión que descargué está excelente.



[i] Hablo de la escena en la cual Fantine está sentada en la oscuridad de su cama, llorando, y le dice a la señora que la acompañaba que estaba feliz de poder enviarle dinero a los Thenardier para Cosette quien estaba "enferma", mientras le sangraba la boca pues, para conseguirlo, acababa de vender sus dos incisivos superiores.

Continue Reading


En Argentina se hizo puente por el 1º de mayo, que cayó martes. Así que tuvimos 4 días de descanso, que aprovechamos, entre otras cosas, para ver películas. Aquí la lista y una breve opinión de cada una:

12 Strong (2018, Nicolai Fuglsig)
Para nosotros es como una ley: si aparece Michael Shannon, la película vale la pena. Y esta no es la excepción. Además, Chris Hemsworth y Michael Peña están muy bien también.

Aunque es una película más sobre el orgullo norteamericano y las victorias conseguidas por sus soldados, hay que admitir que la historia del primer grupo de Fuerzas Especiales que entró en Afganistán tras el atentado del 11/09 es interesante (destaco el uso de los caballos para combate en pleno 2001) y hace las veces de cápsula histórica, para retratar con cualquiera sea nuestra teoría al respecto.

6.5

Red Sparrow (2018, Francis Lawrence)
Me resultó más que interesante, descarada. A la vez, también es muy humana. Un film sobre el poder de la seducción, pero también sobre el miedo, las ganas de sobrevivir, la conciencia y nuestra inclinación a hacer el bien.

Jennifer Lawrence se ha convertido en un referente de sensualidad en la pantalla grande y de fortaleza y entereza con los distintos personajes que ha interpretado en su carrera, y se repite en Gorrión Rojo. Sin embargo, pese a todo el cuento de los espías, de la eterna batalla entre Rusia y USA, la película nunca logra despegar. Se queda ahí, inerte, rodando sin convertirse en algo extraordinario.

6.5

Den of Thieves (2018, Christian Gudegast)
Película de acción muy interesante con actuaciones y actitudes más interesantes. El director fue el guionista de London Has Fallen (2016) -pésima-, mas nada que ver con esta cinta.

Un grupo de asaltantes de banco contra una unidad de élite del departamento del Sheriff de Los Ángeles. Ambos bandos integrados por gente con pocos escrúpulos y con ganas de iniciar una pelea. Los primeros se convierten, en su primer asalto de la cinta, en asesinos de policías. Los segundos pretenden convertirse en los verdugos de los asaltantes. Gerard Butler (quien es un bad boy perfecto), Pablo Schreiber, 50 Cent, O'Shea Jackson Jr., Evan Jones y Brian Van Holt son algunos de los actores que dan vida a la película.

Una historia que puede parecer predecible pero que termina dando una vuelta inesperada y conveniente. Entretenida, con mucha acción y escenas hostilmente divertidas.

7

You Were Never Really Here (2017, Lynne Ramsay)
Joaquín Phoenix me parece un actorazo. Saber que está en una peli es una buena razón para verla, y si es protagonista no se diga más. Su actuación en esta es una muestra de todo lo que puede llegar a ser y hacer. Está bárbaro, simple como eso. Y si bien la película tiene un excelente estilo, una música genial y muy buena cámara, es muy pobre en narrativa, con una historia que nunca cierra.

El suspenso inicial de la película es excelente, las expectativas que despierta son alucinantes. Es un thriller que pinta genial, hasta que pasas la primera hora y las cosas empiezan a ponerse cada vez más locas y no sientes que estén cerrando nada. Hay una serie de nudos independientes que no terminan de zafarse y que hacen de este un film, en cierta medida, un sinsentido. Es lo que yo catalogo como "ser interesante e incomprensible a juro". Pero vale la pena, por la cosas buenas que tiene (que enlisté al principio), porque la realidad es que despierta el suspenso, la agonía y la incertidumbre. Eso lo logra, con seguridad.

Además, la personalidad de su protagonista, su armazón de ira, su aparente locura y todo su sufrimiento, que son excusados por los flash backs presentes a lo largo de la película, hacen que el tono oscuro tenga un poco de sentido y nos permite sentir pena y compartir un poco de su sufrimiento. 

7

Paterno (2018, Barry Levinson)
Esta película la vi por 2 razones -y ninguna tiene que ver con la historia-:

1) El director. Barry Levinson es el director de una de las mejores películas que he visto en mi vida, a saber Wag the Dog (1997); y de Rain Man (1988), que concordarán conmigo en que es otra genialidad cinematográfica.

2) Al Pacino. Lo cierto es que cuando los actores que me gustan llegan a cierta edad, en la que empiezan a hacer películas no tan geniales, procuro verlas aunque no vayan a ser una perla. Primero porque no creo que la cinta haga al actor, muchas veces el actor hace a la cinta, y segundo porque puede siempre tratarse de su última película. Al Pacino es un gigante, y lo digo desde que vi Dog Day Afternoon (1975).

Paterno es el film que cuenta la historia del entrenador del equipo de fútbol americano de Penn State, quien con 57 temporadas consecutivas como principal, rompió el récord absoluto de entrenadores. Además, sumo 363 victorias y dos campeonatos. Pero su planificado retiro después de la temporada 2011 se ve truncado debido a las denuncias de abuso sexual infantil que recaían sobre el ex coordinador defensivo del equipo, Jerry Sandusky. JoePa fue acusado por encubrir los abusos y violaciones, ya que en distintos años llegaron a él las denuncias.

El film es un escenario de juicio en el que nos dejan armarnos nuestra propia opinión: ¿realmente se le debería eximir por haber avisado a las autoridades de la universidad o pudo y debió hacer más para esclarecer todas las denuncias? Lo cierto es que la película deja ver ambas caras de la moneda... y yo diría que hasta una tercera. No es una gran película, pero es interesante y, como es usual, me encantó Al Pacino.

6.5

Stronger (2017, David Gordon Green)
Un drama más. Si bien es una historia real y puede resultar motivadora y esperanzadora, lo cierto es que es muy dramática y el sufrimiento se extiende más de lo que estaba esperando. La parte buena, la de "sigamos adelante con esto" dura muy poco. Y si bien soy fan de los dramas, este me pareció bastante extenso e innecesario.

Ahora, Jack Gyllenhaal está fantástico y Tatiana Maslany (a quien no recuerdo haber visto antes) es excelente. Pretendo ver algo más de ella.

6.5

The Killing of a Sacred Deer (2017, Yorgos Lanthimos)
De todas las que vimos, esta fue mi favorita. Lo adelanto.

Lanthimos es el mismo director de Dogtooth (2009), una thriller loquísimo con un estilo muy particular que hizo que me aprendiera su nombre. En 2015 lanzó Lobster, con Colin Farrell y Rachel Weisz, que si bien no me disgustó, no me encantó. Y ojo que no estaba esperando algo como Dogtooth, porque no coincidían siquiera en género, pero el film me aburrió e intentó llevarme a muchos lados sin moverme siquiera. Pero esta película, The Killing of a Sacred Deer, es increíblemente buena. Con esto apuesto a todos sus thrillers, porque vaya que sabe hacerlos.

La película desde el inicio es una incertidumbre. Empiezas a cuestionar quién es realmente el cordero en esta historia. Poco a poco la escena se esclarece y con la claridad viene el terror, la angustia y desesperación. El guión es magnífico, los diálogos son inteligentes, la ambientación es muy pulcra (como lo es en Lobster y Dogtooth). Colin Farrell y Nicole Kidman son un plus y están muy bien, como siempre. Pero la gran estrella es Barry Keoghan, es quien le da sentido a todo el horror con su expresión facial siempre tan tranquila y sus diálogos que parecen salidos de otro cuerpo.

La forma en la que el film se mete en tu cerebro y te hace cuestionar cuál sería el actuar correcto o adecuado, si algo de todo eso tiene sentido y preguntarte mil veces si de verdad todo eso es posible, hace que el film no te dé respiro. Ni te enteras de que termina, porque te deja queriendo ver más, aunque vayas a sufrir viéndolo. 

La venganza pocas veces tuvo una mirada tan absurda y sádica, aunque la tragedia del sacrificio suele ser así de fatal.

Y recuerden esto: jamás alguien comió espagueti de forma tan terrorífica como Martin.

9

Murder on the Orient Express (2017, Kenneth Branagh)
Una película muy entretenida y familiar. No puedo ocultar que me sentí viendo Sherlock Holmes (2009) pero por la perspicacia del detective, ojo, no por la dirección. Branagh no está a la altura de Guy Ritchie, al menos no en este film.

El reparto es lindo, lindo. Es como un desfile de estrellas dentro de un tren. La historia es entretenidísima, te saca sonrisas y te despierta la curiosidad. No leí la novela de Agatha Christie, así que no puedo decir si la adaptación es genial o no. En líneas generales me pareció una excelente peli para ver un domingo y despejar la mente de intensidades como The Killing of a Sacred Deer.

6.5


Yo sé que todos no nos reímos de las mismas cosas, que el humor es como la belleza: guindan de la misma subjetividad. Personalmente soy más de humor negro, pero también sé reírme de cosas tontas.

Empiezo hablando de humor porque ayer vimos The Death of Stalin (2017), un film dirigido por Armando Iannucci y protagonizado por  Steve Buscemi, Simon Russell Beale, Jeffrey Tambor y Jason Isaacs (entre otros). La película es una de las mejores comedias satíricas que he visto. Y tal como su nombre lo anuncia, la historia gira en torno a la muerte del ex Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, quien gobernó sobre la URSS entre 1941 y 1953, el ascenso de su predecesor Mólotov, los excesos y las artimañas de Lavrenti Beriay, todo el complot ―cosas de políticos― de Nikita Jrushchov, que lo llevaría a gobernar la URSS entre 1958 y 1964.

Aunque la película hizo que no dejáramos por mucho tiempo la sala en silencio, con todo y el humor desbordante, no deja que seas ajeno a las atrocidades cometidas bajo el mandato de Stalin. Las muestras del abuso de poder son absurdas y en cada dos por tres ves una violación flagrante a los derechos humanos (asesinatos, torturas, arrestos, desapariciones). Es decir, el director te cuenta una realidad dura y difícil desde el humor… y le quedó magnífico.

Quizá no sea una película para todos los gustos. Yo no entendería a alguien que no se riera viéndola, pero imagino puede pasar. Puede que sea capaz de herir alguna susceptibilidad. Leí que fue vetada en Rusia (obvio y nada sorprendente). 

Por otra parte, Steve Buscemi está genial y Jason Isaacs añade la rudeza habitual. Del soundtrack ni idea, porque solamente escuché nuestras risas.

8,4
Mi abuela murió 11 días antes de mi cumpleaños #8. La perdí siendo muy pequeña, pero tengo algunos recuerdos muy vívidos que atesoro muchísimo. Y este es uno de ellos, con el que me muero de risa:

Mi fruta favorita es la patilla, pero tenía la mala costumbre de tragarme las semillas. Y mi abuela siempre que me daba un pedazo de patilla me decía "pero acordate que no te podéis tragar las semillas porque una de esas semillitas un día te va a crecer en la barriga y se va a convertir en una patilla... Imaginate, ¿cómo te vamos a sacar esa patilla después? Te tendrían que operar y vos le tenéis miedo a las ampolletas. Escupilas mejor, mamita". Y me daba miedo y las escupía.

Hoy por hoy intento no tragarlas, porque así me acuerdo siempre de mi abuela y por miedo a que me crezca una patilla en la barriga de verdad.


Foto de Fabiola Ferrero (tomada de El País)
Tenemos realidades que superan con creces historias de ficción que nos han quitado alguna vez el aliento en la pantalla grande.

Cuando nos acercamos a realidades que nos hablan de gente como nosotros, con problemas, aunque inhumanos, normalizados dentro de nuestra sociedad, nos hacemos ajenos porque estamos “cansados” de las “repeticiones”. ¿En qué nos convierte eso?

Nos sorprendemos y descorazonamos por terremotos y crisis humanitarias en el extranjero, por tiroteos en colegios del norte, en la hambruna y enfermedades africanas, en la tiranía y represión coreanas, ¿pero no vivimos lo mismo aquí?, ¿por qué nos es ajena nuestra realidad? Como siempre, mucho tienen que ver los medios de comunicación, que se la pasan callando historias, y algo de culpa tenemos nosotros, que no escuchamos ni miramos lo suficiente, que escogemos no prestar atención.

Una mujer con osteoporosis hace una fila de supermercado para dar algo de comer a sus nietos, mientras ella ya cumplió 24 horas sin comer nada. Una mujer con cáncer de estómago se siente preocupada por el almuerzo que no tiene para sus dos hijos; hace 3 meses que no recibe tratamiento para su enfermedad, pero esto no es su prioridad, porque al final no hay algo que ella pueda hacer para solventarlo.

Otra mujer tiene 2 hijas, una de ellas ―la menor― tiene epilepsia. Hace 1 mes no toma su medicamento, por lo que sufre convulsiones pasivas a diario y no duerme por las noches. La madre no consigue la medicación y también le cuesta conseguir comida.

2 señores mayores en una fila siguen esperando incansables que les dejen ingresar a un supermercado a comprar los 2 productos regulados que están vendiendo. Aunque ya les pidieron que se fueran, permanecen allí. Si se van pierden toda esperanza de tener algo para comer ese día.

En un centro de atención médica las enfermeras cuentan que atienden a los pacientes en la emergencia “con las uñas”, porque implementos no hay. Ni siquiera solución para diluir medicamentos básicos (que tampoco hay) ni sueros.

Todas estas historias son venezolanas. Las escuchamos en una mañana, recorriendo Guarenas-Guatire.

Se escuchan también en el metro, en las filas, de la boca de terceros. Pero no prestamos atención, no nos gusta esta realidad porque habla de nuestra miseria.

Pero es nuestra y mientras más la ignoremos, más tardaremos en superarla.


Nota del 16 de febrero de 2016
Escrita luego de una investigación de campo sobre crisis en Venezuela

Notas sueltas (1)

by on 28.2.18
Foto de Fabiola Ferrero (tomada de El País) Tenemos realidades que superan con creces historias de ficción que nos han quitado alguna v...

Roman J. Israel, Esq. (2017)
La primera película que vimos en este fin de semana largo, dirigida por Dan Gilroy (Nightcrawle) y protagonizada por Denzel Washintgon y Colin Farrell. Es la historia de un abogado con una trayectoria llena de experiencia y activismo por los derechos civiles, acostumbrado a estar detrás de las cortinas pero también a defender sus ideales sin importar qué.

Sin embargo, su vida da un giro en un momento de necesidad y decepción. Sufre uno de esos cambios que ponen en peligro nuestras creencias. Lo que más me gustó del film fue el retrato de cómo puede afectarnos absolutamente la vida el desprendernos de nuestros valores, el cambiar ―por más breve que sea el instante― lo que somos, lo que creemos con firmeza y dejar de hacer el bien para lucrarnos. 7,4


The Pirates of Somalia (2017)
Un film de esos cuyos temas son incómodos para algunos pero necesarios para al menos acercarnos a alguna verdad. Nos muestra un poco de realidad con respecto a los grupos somalíes dedicados a la piratería y la historia real de Jay Bahadur, el primer hombre en acercarse tanto al tema, directo desde el país africano, viviendo por meses cerca de los piratas y llegando donde ningún reportero había llegado.

La trama de esta película se cruza, en un punto, con Capitán Phillips (2013), además que cuenta también con la excelente actuación de Barkhad Abdi ―recordarán que en Capitán Phillips era el pirata a cargo de la toma del barco, pero en esta ocasión está del lado “correcto” de la historia―, protagonizada por Evan Peters (el Quicksilver de X-Men) y el inmortal Al Pacino.

Una cinta interesante e ilustrativa. 7


Downsizing (2017)
No es una excelente película, está lejos de serlo. Pero también está lejos de ser mala. No es una mega producción, no tiene buen soundtrack ni buen montaje. Los efectos se podrían tomar en cuenta, pero no son nada del otro mundo. Sin embargo, me capturó. Todo el tema del medioambiente, la idea de reducirlo todo pero a la vez la controversia de cómo puede afectar a la economía, los pro y contras, me gustó. Del reparto 0 quejas, a pesar de que la aparición de Kristen Wiig (entre mis comediantes favoritas) es brevísima. Matt Damon está genial, pero Christoph Waltz, como es usual, le da un toque mágico al film con su papel. Además, la interpretación de Hong Chau (a quien veo por primera vez) es estupenda y su personaje, para mí, es el más importante de la cinta. Una buena peli para ver en familia un domingo por la tarde. 6,5


Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017)
Sobre esta película hay mucho para decir, pero optaré por ser breve. Francés McDormand interpreta ―magistralmente― a Mildred, una madre que busca justicia, cuya historia la ha convertido en una mujer tosca, dura, que a ratos puede parecer insensible del todo. Woody Harrelson encarna a Willoughby, un policía con buenas intenciones, enfermo y comprensivo que le da un tono demasiado crudo a la trama. Mientras que Sam Rockwell, Dixon, aporta violencia, insensatez y un tanto de locura al film más crudo y real que he visto en lo que va de año.

Para mí se destaca sobre el resto por, primero que nada, el guión. Vemos un drama, de eso no hay duda, pero también una comedia ―demasiado― negra. La búsqueda de justicia puede parecer a ratos excesiva y errónea pero siempre comprensible, mientras que tenemos una visión del lado oscuro de esa búsqueda, las consecuencias, las crueldades, lo realmente difícil.

También hay que destacar la trama, temas totalmente vigentes en una producción que no teme mostrar la peor cara de la violencia de género y la impunidad de los perpetradores.

No esperen de esto un final cerrado ni poder predecir lo que va a pasar, porque no van a poder. Lo que sí van a tener es 3 personajes principales que en 2 horas crecen, cambian, luchan, sufren y se encuentran, con violencia, agresividad y crudeza, pero se encuentran.

Aunque la película no está basada en hechos reales, el director admitió que la idea nació hace muchos años, cuando vio unas vallas en la carretera, donde un padre denunciaba que su hija había sido asesinada por su ex esposo y que la policía seguía sin resolver el caso. El padre ha mantenido los anuncios por más de 25 años. Clic para leer la historia.

Extra: aparece Peter Dinklage (Tyrion Lannister).

Esta obra maestra para mí se merece un 10



Advertencia:  Mis sentimientos están completamente involucrados en esta reseña.

Cuando lanzaron el trailer de Wonder (Stephen Chbosky, 2017) me llené de expectativas... y altas. Las razones:

1) El reparto
Julia Roberts es una actriz que respeto mucho porque la he visto encarnar un montón de personajes y siempre está a la altura; Owen Wilson me divierte siempre y sus interpretaciones en las películas de Wes Anderson me hicieron admirarle; Jacob Tremblay es una promesa grande. Desde que lo vi en The Room dije que iba a seguir su carrera porque para mí se hará un buen lugar en la pantalla grande. 

2)  La historia
Para nadie es un secreto que me encantan los dramas y siento mucha afición por los dramas familiares. Y cuando los protagonistas son niños, ni les explico. Yo creo que los directores nunca se equivocan cuando tratan de denunciar realidades a través de las experiencias y comportamientos infantiles.

Y finalmente, tras mucho tiempo de espera, la vimos. La película llenó mis expectativas, era exactamente lo que estaba esperando que fuera. 

Wonder es una película linda por donde se le mire. Tiene sus momentos de mucho drama, sí (en los que lloré, claro está), pero en líneas generales es fresca y divertida, con un mensaje para atesorar por siempre.

Me gustó mucho el uso del recurso -ya más o menos común- del rewind para explicar la historia de los personajes principales manteniendo el hilo de los acontecimientos. Poder ver un poco de la vida de cada uno para entender por qué son quienes son en el film le da una sutileza magnífica a la historia. 

Aparte, Noah Jupe, quien encarna a Jack Will, el mejor amigo de Auggie (Tremblay) es, por mucho, la personificación de la ternura y la amabilidad en esta cinta. 







Sobre el argumento, vemos el retrato de una familia que se avoca a la crianza de un niño con diferencias faciales, al proceso de su inserción en una escuela regular y cómo al cambiar su vida, cambia también la de todos aquellos que le rodean. Auggie solo quiere ser tratado y visto como un niño ordinario, que nadie tenga que detenerse a reparar en su aspecto ni mucho menos a pensar si lo que tiene es "contagioso". Mientras tanto, su hermana mayor es una adolescente que entiende que la prioridad en la familia es su hermano pero que, no obstante, no puede evitar sentirse sola y desplazada, cosa que no le impide apoyarlo y cuidarlo.

En el desarrollo de la película vemos cómo la amistad puede ayudar a sobrellevar cualquier situación, cómo el amor familiar permite soportarlo todo (y si bien se ve mucho en el papel de Roberts como la madre, para mí se ve mejor reflejado en el papel de la hermana -interpretado por Izabela Vidovic-), cómo las necesidades y carencias de las personas les pueden hacer actuar indebidamente y lastimarse a sí mismos, y cómo la amabilidad puede ser el mayor de los atributos. 

No encuentro 1 buena razón para no recomendar Wonder. Es una cinta para ver en familia y reforzar lazos a través de la ternura y el amor. Y, además, para tener muy presente que lo mejor que podemos hacer es ser amables con todos, porque todos están librando una batalla; no sabemos cuál ni de qué intensidad, pero nuestro mejor aporte es escoger ser amables.

8,7


Vi The Post (Steven Spielberg, 2017) esperando ver algo similar a Spotlight (2015), pero no ocurrió. El drama del reconocido director de E.T., The Empire of Sun, Shindler's List, etc., no se destaca en mostrar el lado profundo y minucioso de los Papeles del Pentágono, relacionados a la implicación del gobierno de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, esa que supuso la derrota bélica para los "policías del mundo", esa que costó la vida de miles de jóvenes militares por solo no aceptar algo que estuvo perdido siempre.

Lo que sí se destaca  en The Post es la lucha por la libertad de prensa, las implicaciones de los intereses particulares de aquellos que ostentan el poder y pretenden controlar y administrar la verdad a complacencia. Por supuesto, la historia de Katherine Graham (Meryl Streep) me gustó mucho. Fue la primera directora mujer de un diario estadounidense, habiendo heredado la compañía de su padre y habiendo tenido que ponerse al frente tras el fallecimiento de su esposo, muchos apostaron a que no podría llevar el negocio familiar, a que no tenía las competencias necesarias, pero demostró lo contrario y en el transcurso de la película vemos cómo empieza a confiar en sí misma y a tomar decisiones que llevan a The Washington Post a ser uno de los diarios más importantes de Estados Unidos.

Es interesante ver cómo la administración de Nixon fue abiertamente contra los diarios, la lucha entre periodistas y gobierno, o, dicho de otro modo, entre la verdad y la farsa.

Aparte del argumento, que cautiva y atrapa, están, por supuesto, Meryl Streep y Tom Hanks (interpretando a Ben Bradlee, editor del diario). Las actuaciones de estos no dejan de ser sublimes y le suman puntos a cualquier película. Lo que sí me pasó es que no reconocía a Meryl. Los años se le están marcando cada vez más, además me pareció que tenía un maquillaje pesado y hasta su voz me resultaba inusual. Pero esto es una apreciación muy personal. Por otra parte, me pareció que Hanks es el gran protagonista de la cinta.

Spielberg sigue demostrando su creatividad y me gusta por mucho la línea que ha venido siguiendo con Bridge of Spies (2015), Flags of Our Fathers y Letters from Iwo Jima (2006), esa que destaca la lucha de algunas personas por mantener el honor y que prevalezcan los valores contrastado con aquellos que, egoístas, no temen en halar de la cuerda de la deshonra y el sinrazón, para alcanzar sus propósitos y deseos de más poder o más control. 

Definitivamente merece la nominación que tiene a Mejor Película en los Óscar. Pero dado que me faltan 5 por ver de la categoría, ni de cerca me atrevo a decir que es mi favorita. Lo que sí puedo es recomendarla ciegamente.

7,8★
Un burka por amor me parece un libro mal escrito e innecesariamente largo. Ahonda en detalles superfluos, obviando las explicaciones cuando realmente sí serían necesarias.

Para contextualizar: la protagonista de la historia es María, una mujer española que vivía en Londres (una persona irreverente, que disfruta de tomar decisiones sin consultar a nadie y que lejos está de poderse considerar familiar). Se enamora de un musulmán afgano, con quien termina contrayendo matrimonio. La historia se desarrolla principalmente en Afganistán, donde María termina atrapada por acompañar a Nasrad a su pueblo natal en pleno régimen talibán y donde se encuentra sin papeles y sin que nadie de su familia lo sepa, por su terquedad de no compartir ni comentar nada a nadie para que no le critiquen.

El título se corresponde correctamente con la historia: María accede a usar un burka por amor. No por amor a la religión ni por amor a su vida... por amor a su marido. Así, simple y obtuso. El libro nos relata todos los sufrimientos y padecimientos a los cuales María se sometió (por ignorancia al principio y por egoísmo después) por estar enamorada de Nasrad. Vejaciones sufridas para demostrar qué.

Pero el amor que nos describe Reyes Monforte es de ese tipo incomprensible, terco y egoista. Porque la entrega en una relación se admira y las cosas que pueden llegar a hacerse por amor igual, pero existen límites. Y cuando estás dispuesta a poner en peligro tu vida y la de tus hijos -que los pobres no tienen edad para decidir- yo, particularmente, no vinculo eso con amor. Es obsesión y egoísmo.

La historia no me atrapó y tampoco la disfruté. Nunca se explica cuándo la española aprende a hablar persa, por ejemplo. Y de esos vacíos está llena la historia. No es un libro que recomendaría. Lejos está de serlo. 

Este libro correspondía al mes de febrero en el reto literario que estoy haciendo en 2018. Quiero leerlos todos, sin falta, por lo que iré leyéndolos conforme los vaya terminando, no voy a esperar precisamente el mes en el que se supone debía leerlos.