Suman muchas las cosas que escuchamos mencionar pero que nunca terminamos sabiendo con certeza qué significan, a veces por vergüenza de preguntar y otras por apatía.

¿Qué es una ONG, o un organismo intergubernamental? ¿Y las organizaciones gubernamentales? Todos hemos escuchado esos términos, eso es seguro. ¿Pero sabemos qué significan? Mejor vamos a la pregunta clave: ¿Por qué es importante saber esto?

Para la opinión común, Irlanda es sinónimo de vacaciones, festivales de cerveza, danzas, duendes y San Patricio. Pero este año la isla será visitada por mucho más que eso, ya que es la sede de la Reunión del Consejo Internacional (RCI) de Amnistía Internacional (AI).

¿Qué es la Reunión del Consejo Internacional (RCI)?
Bienalmente, AI reúne a todas sus secciones —encargadas de desarrollar el trabajo de la organización en cada país, de mantener relaciones con su Gobierno y autoridades, dedicadas al apoyo y coordinación del trabajo de sus activistas y a la atención de su membresía— en la RCI, que funge como «órgano supremo de representación a nivel mundial. (…) Es una asamblea internacional con delegados y delegadas, en su mayoría voluntarios, venidos de oficinas nacionales, llamadas Secciones. En esta reunión se decide, con total independencia política, qué asuntos hay que abordar y de qué forma hacerlo. También eligen un Comité Ejecutivo Internacional, formado por personas voluntarias que se presentan a estos cargos de manera totalmente altruista. Este Comité es nuestro máximo órgano de gobierno internacional entre Consejos.»[1]

Los científicos Stephen Hawking, Elon Musk y Stephen Wozniak han firmado una carta abierta que pide se prohíba el desarrollo de armas autónomas, para así evitar que las máquinas tengan poder decisivo sobre la vida de las personas o ganen espacio en el campo de la milicia.
Esta carta abierta, titulada Autonomous Weapons: an Open Letter from AI & Robotics Researchers, estaría siendo entregada hoy, 28 de julio, en la Conferencia Internacional Conjunta de Inteligencia Artificial (IJCAI por sus siglas en inglés —International Joint Conference on Artificial Intelligence—), que tiene lugar en Buenos Aires, Argentina. El número de investigadores especializados en Inteligencia Artificial y otros grandes estudiosos de la materia han firmado esta carta obedeciendo a la preocupación de que robots puedan ser dotados con el poder decisivo para luchar, disparar o matar sin intervención humana.
La carta, presentada por el Future of Life Institute, explica que las armas autónomas podrían ser ideales para asesinar, desestabilizar naciones, someter poblaciones o matar selectivamente a grupos étnicos particulares. A su vez, plantean que la pregunta clave para la humanidad hoy es si se desea iniciar una carrera mundial de armas de Inteligencia Artificial o se desea evitar su iniciación.
Lo cierto es que el uso de este tipo de armas aumentaría las probabilidades de que se produzcan homicidios ilegítimos, tanto en el campo de batalla como en operaciones policiales rutinarias. Darle la potestad a un robot para decidir en situaciones que impliquen la vida o muerte de una persona sería una clara violación a los derechos humanos y un traspaso a los límites legales y sociales.
El texto concluye: «Creemos que la Inteligencia Artificial tiene un gran potencial para beneficiar a la humanidad de muchas maneras (…). Iniciar una carrera armamentista de Inteligencia Artificial es una mala idea, y debe ser impedido con la prohibición de las armas autónomas ofensivas más allá del control humano».
Puedes revisar el contenido de la carta original, en inglés, y la lista de los investigadores firmantes haciendo clic. También puedes leer más sobre los robots asesinos y la lucha de algunas organizaciones mundiales para que este tipo de armas sean prohibidas en este enlace.
Por Alexandra Perdomo (@amnistia)

Ana Rubel tenía dos meses de embarazo cuando fue secuestrada junto a Hugo Castro, su esposo, por miembros del ejército argentino en 1977. Militantes del Frente Argentino de Liberación (FAL), ambos pasaron por algún centro clandestino de detención hasta que Ana fue llevada a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) para dar a luz. Jorge Castro Rubel fue un bebé prematuro, de poco peso. Nació  cianótico, en una oficina del casino de Oficiales. Pasó sus dos primeros días de vida en una incubadora, hasta que fue llevado al Hospital de Niños de la Capital Federal (ex Casa Cuna). La persona encargada de separar a Jorge de su madre fue Roberto Oscar González. Fue criado por un médico del servicio de Endocrinología, quien cumplía una guardia semanal en ex Casa Cuna. Jorge Castro Rubel logró recuperar su identidad el pasado diciembre, cuando se enteró de toda su historia. Tiene 37 años y es sociólogo. Jorge es el nieto recuperado 116 por las Abuelas de Plaza de Mayo.
La tortura es una violación grave a los derechos humanos que no puede, nunca, justificarse. Es un delito internacional, es salvaje e inhumana, corroe el Estado de derecho y socava el sistema de justicia penal. Que la tortura siga siendo empleada por distintos gobiernos alrededor del mundo es una vergüenza política y diplomática. Más aún cuando resulta tan complicado llevar a cabo investigaciones efectivas y objetivas sobre las denuncias de tortura. Durante los últimos 6 años, Amnistía Internacional ha denunciado actos de tortura en 141 países de todas las regiones, lo que equivale a tres cuartas partes del mundo.

Por más de 50 años, Amnistía Internacional ha estado denunciando a los gobiernos que torturan, y ha apoyado a los supervivientes de tortura en su búsqueda por la justicia. Sus continuas y numerosas campañas en contra de la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes han dado lugar a grandes logros, entre ellos el histórico momento en el que la ONU, hace ya más de 30 años, votó a favor de combatir la tortura en el mundo con su Convención contra la Tortura.

El sistema nervioso central se forma en los primeros 14/18 meses de vida. Una alimentación saludable y balanceada no solo nos mantiene en buena forma, sino que es imprescindible para evitar enfermedades y preservar la mente de los niños y niñas. Según la doctora Maritza Landaeta (Fundación Bengoa), médica cirujana y Magíster Scientiarium en Planificación Alimentaria Nutricional (UCV), el cerebro necesita nutrientes y cuando los niños no los reciben, además de crecer anémicos, su cerebro no se desarrolla de forma adecuada. Por lo tanto, los niños con subnutrición tienen retardo de crecimiento intelectual, problemas de desarrollo cognitivo, y presentan muchas dificultades para los procesos complejos de la memoria, para la articulación del pensamiento.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), la subnutrición se diferencia de la desnutrición refiriéndose la primera a la ingestión de alimentos que no cubren las necesidades de energía básicas de manera continua (inseguridad alimentaria crónica); mientras la desnutrición refiere un «estado patológico resultante de una dieta deficiente en uno o varios nutrientes esenciales, o de una mala asimilación de los alimentos».[1]

25 de febrero
Las ideas vienen de los lugares menos imaginados; de la señora que corre porque va tarde, del niño que llora para manipular a los grandes, del viejo que sabe que el tiempo no vuelve y que el suyo se acaba. La gente lee historias ignorando que quizá sea la suya, que por algo les resulta familiar. Por eso tenemos tantas libretas de apuntes encima, porque nos preparamos para cada historia que se nos atraviesa.
En la sala de espera de una clínica.
06 de marzo
Me sorprende, a veces, la falta de escrúpulos del ser humano; algunos parecen encontrar goce en el sufrimiento de otros. El problema con algunos es que no fingen, no se inmutan ante el sollozo sino que lo hacen más insufrible. Para mi ingrata sorpresa, el hombre y su descendencia se hacen daño entre sí mismos, y cuando hay que mostrar otra cara, de solidaridad o pudor, prefieren ocultar sus cabezas bajo tierra agria.
En una banca de una plaza, en los Dos Caminos 
20 de marzo
El egoísmo es la base de la miseria humana. Cuando el hombre es egoísta se vuelve incapaz de sentir el pesar, mucho menos tiene la capacidad de sentir el dolor del prójimo; esto no le deja concebir el ayudar, el compartir, el apoyar. Y cuando damos la espalda a problemas sociales contribuimos a hundir aún más a nuestra sociedad en la miseria. La miseria de la soledad, del individualismo y la indiferencia. Somos la creación más miserable, y poco nos importa.
En la oficina
22 de marzo
El conocimiento hace al mundo. Es lo que conocemos lo que nos diferencia del resto de las especies, entre nosotros, de otros. Nacemos con la necesidad de aprender para sobrevivir. Mientras sobrevivimos seguimos aprendido para sobrevivir mejor, para tener más oportunidades, para mantener el desarrollo de la especie. Conocemos y compartimos lo aprendido. Es así como el mundo se mueve, a veces, a nuestro favor… porque sabemos.
En casa, mientras leía a Volpi 
26 de marzo
Caos. La ciudad es un caos, las personas se vuelven caóticas y el horror se apodera de la situación. La gente agrava el caos. Las calles son intransitables, los lugares sin espacios, la puntualidad no existe y el ánimo es el peor. Todo toma el doble. Mi cabeza también es un caos que opaca el resto, que no me deja pensar más que en el caos de hoy, el de mañana, en de estos próximos días. Hoy la vida de todos es parte del caos.
En una camioneta – Reparaciones en la línea 1 del metro de Caracas 
12 de abril
Es la confianza el acto de mayor humildad que tiene el hombre. Confiar en la palabra del otro, que puede estarle mintiendo, que puede pretender engañarle, pero por alguna razón a veces el hombre decide confiar. Confía en la buena fe, en el respeto, la humanidad; confía en que el otro agradecerá debidamente su confianza. Hasta que lo engañan, le abusan. El hombre conoce la desconfianza y se vuelve celoso, no dando a nadie más su preciada y mal recibida confianza. Y descubre que así le va bien. Pero la vida se empeña y lo obliga, a ratos, a confiar. Allí entra la humildad del hombre.
En casa. 
Alexandra Perdomo

¿Qué pasaría si te secuestraran policías vestidos de civil, te torturaran, obligaran a declarar un delito que no cometiste y te encarcelaran por ello? Esa es la historia de la mexicana Yecenia Armenta.

El 10 de julio de 2012, Yecenia, quien había enviudado hacía unos días, madre de dos hijos y ama de casa, salió de su casa en Culiacán (Sinaloa) para llevar a su hermana y cuñada al aeropuerto. Pero en el camino la historia se complicó. De acuerdo con su testimonio, en vía al aeropuerto, policías vestidos de civil interceptaron el vehículo en el que iban, anunciándole que tenían una denuncia de un auto robado, obligaron a las mujeres a dirigirse a vehículos policiales diferentes, separando a Yecenia de las otras dos mujeres. Una vez dentro, fue esposada y su cabeza tapada. Policías ministeriales del estado la interrogaban mientras la golpeaban, exigiéndole que confesara haber participado en el asesinato de su esposo, muerto por disparos en un lugar público una semana antes, pero ella lo negó.
Wafae Charaf, una mujer marroquí de 27 años, activista de los derechos humanos, afirma haber sido secuestrada, tras asistir a una protesta de trabajadores en Tánger, el 27 de abril de 2014. Además, atestigua haber sido golpeada durante varias horas por hombres, quienes la habrían amenazado con más violencia si seguía con su activismo. Wafae presentó la denuncia por tortura ante las autoridades judiciales. Pero la investigación —aún antes de concluir— no señaló a ningún agresor más que a ella misma. Fue recluida y acusada formalmente de «denuncias falsas de un delito» y de difamación, en virtud de los artículos 263, 264 y 445 del Código Penal. El 12 de agosto de 2014, Wafae Charaf fue declarada culpable de todos los cargos. Le condenaron a un año de prisión y a pagar una multa de 1.000 dirhams marroquíes (equivalentes a 120 dólares de EE.UU). También le fue impuesta una multa de 50.000 dirhams (equivalentes a 6.000 dólares) por difamar a las fuerzas policiales de Marruecos, pese a no haberlos acusado. Durante el proceso de apelación, llevado a cabo en octubre, la condena se aumentó a dos años. Wafer se encuentra recluida en la prisión local de Tánger.
Aung San Suu Kyi, nacida en Rangún, capital de Birmania, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz (1991), el Premio Internacional Simón Bolívar (1992), un doctorado honoris causa concedido por la Universidad de Oxford (1993), entre otros reconocimientos. Pero no fue sino hasta 2012 que pudo retirarlos, tras haber pasado más de 15 años de su tercer periodo de prisión domiciliaria que en total sumaron 21 años. Aung San Suu Kyi, era hija de Aung San, un militar y destacado político birmano, Suu Kyi aprendió a temprana edad el respeto por los otros y la importancia de defender los derechos, las libertades y la igualdad. Se diplomó en Oxford, trabajó en la ONU y fue profesora en la India. Regresó a Myanmar en 1988. Al llegar, participó en el «segundo combate en pro de la independencia nacional» inspirado en el ejemplo pacífico de Gandhi y conocida la revolución espiritual que tiene como premisa el diálogo con el otro y la compasión por los humildes. La defensora basó su lucha en la reconciliación de las etnias en su país. Asumió la dirección de la Liga Nacional para la Democracia, y fue sometida a arresto domiciliario por sus actividades políticas. En 1990, la Liga Nacional para la Democracia ganó las elecciones pero las autoridades militares negaron los resultados. La Unión Militar propusó a Suu Kyi irse del país a cambio de su libertad, pero ella se rehusó, continuando su lucha desde Birmania. Estuvo detenida hasta 1995, mas su libertad solo duró unos años, ya que en 2000 fue arrestada nuevamente, hasta 2002. Fue puesta bajo arresto domiciliario una vez más, el 30 de mayo de 2003, tras ser agredida cuando iba en una caravana por Depayin. En este incidente un número indeterminado de personas murieron y decenas resultaron heridas[1]. En 2009 fue enjuiciada, cercana a cumplir su condena, y fue hallada culpable de violar las condiciones de su arresto domiciliario «después de que un hombre que no había sido invitado pasara dos noches en su casa a principios de mayo. El tribunal condenó a Aung San Suu Kyi a tres años de cárcel, conmutados a 18 meses de arresto domiciliario, menos del máximo de cinco años de privación de libertad permitidos por la ley»[2]. Finalmente, fue puesta en libertad en 2010. Es Embajadora de Conciencia de Amnistía Internacional (2009). Durante todos los años de arresto, Aung San Suu Kyi actuó acorde a sus convicciones, haciendo constantes llamados a la no violencia, a la defensa de los derechos humanos, a la no polarización.

El pueblo romaní ha sufrido discriminaciones desde su llegada al continente Europeo. Hoy, la lucha es para erradicar las actitudes excluyentes de personas y gobiernos hacia los roma. Para conocer un poco más la realidad que les ha cercado hasta ahora, entrevistamos a Francisco Santiago Maya, coordinador general de la ONG Unión Romaní, dedicada a la defensa de la comunidad gitana, estructurada como una federación de asociaciones gitanas de toda España, dirigida por gitanos.
¿En qué países es más remarcada la discriminación para con los gitanos?
Por desgracia, todavía sufrimos discriminación en la mayoría de países en los que vivimos. Pero sin duda alguna, estos últimos años algunos países están yendo muy lejos con sus políticas antigitanas. Es el ejemplo de Francia, donde hemos pasado a ser el chivo expiatorio de todos los males que afectan a los franceses. Se destruyen los campamentos gitanos sin ofrecer soluciones, se nos expulsa ilegalmente, y se utiliza la violencia para ello. Otros dos países que están en la cúspide de la retórica antigitana son Hungría y la República Checa. En el primero se están llevando a cabo verdaderas razzias contra los rromà, organizadas por Jobbik, el partido de ultraderecha que ha escalado en votos y simpatizantes, hasta convertirse en tercera fuerza. En la República Checa pasa algo parecido, los grupos neonazis están atemorizando a la población gitana sin que se condenen sus actos, muy al contrario, cada vez más políticos se declaran abiertamente antigitanos.
Del 4 al 8 de mayo, se celebró una semana de eventos con motivo de la inauguración de la primera Oficina Regional de Amnistía Internacional en las Américas. La apertura de la oficina, marca el inicio de una nueva forma de trabajo para la organización en el continente americano. Forma parte del proyecto de descentralización del Secretariado Internacional, con sede en Londres. El personal de esta oficina regional, actuará como base de los trabajos de investigación, campañas e incidencia global, para hacer frente a violaciones de derechos humanos en la región, responsabilidades que se realizaban previamente desde la sede londinense.

«Los derechos humanos son más que un concepto en las Américas: son una forma de vida. Desde las familias de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, México, hasta las de los activistas ambientales asesinados en Brasil, y las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, un sinnúmero de personas de todo el continente, que han demostrado su valentía extrema al alzar la voz en la defensa de sus derechos y la lucha por la justicia, haciendo una diferencia real en el mundo en que vivimos hoy en día», dijo Salil Shetty, Secretario General de Amnistía Internacional.[1]

Celebrando este gran paso para AI, hemos querido conocer más a fondo cuáles son los retos y objetivos de esta nueva oficina, y qué importancia tiene para un continente con tantas desigualdades y desafíos. En una entrevista con Érika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, quien está basada en la oficina regional de la Ciudad de México, nos hemos enterado de lo siguiente:
Skynet es el nombre que la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de los EE.UU.) le ha otorgado a un programa secreto que habría desarrollado para identificar conexiones con grupos violentos. Lo que diferencia a este programa del que aparece en la película «Terminator», es que con este nombre se denominaba a la inteligencia artificial que lideraba al ejército de las máquinas, mientras que el Skynet de la NSA utiliza metadatos para identificar a personas conectadas a grupos insurgentes.

Según «The Intercept», en una presentación que describía a Skynet, realizada en el 2012, el programa busca conexiones con grupos armados basadas en preguntas como «¿quién ha viajado de Peshawar a Faisalabad o Lahora [Pakistán] (y regresado) en el último mes? ¿A quién llamó el pasajero al llegar?» y ciertos comportamientos como «cambios frecuentes de la tarjeta SIM o cambios de teléfonos», «aceptar solo llamadas entrantes», «visitas al aeropuerto» y «viajes de noche». Como otros documentos de Snowden revelaron, los objetivos de los drones a menudo son identificados con base a análisis de metadatos y rastreos de llamadas. Michael Hayden, exdirector de la NSA lo dijo más claramente en mayo de 2014, cuando afirmó: «matamos a las personas basados en metadatos.» [1]

Los metadatos habrían jugado un rol clave en la ubicación y asesinato de Osama bin Laden. La CIA utilizó patrones de llamadas de teléfonos celulares para seguir a un mensajero de Al Qaeda e identificar el escondite de bin Laden en Pakistán. Sin embargo, los ataques con drones de los EE.UU. han matado a cientos de civiles y «militantes» no identificados, quienes pueden haber sido marcados con base en los patrones que hayan arrojado sus teléfonos celulares.[1]

En un trabajo anterior, se discutía el hecho de que todo programa puede ser vulnerado o presentar fallas. Según «The Intercept», Skynet ha identificado al periodista Ahmad Muaffaq Zaidan, jefe de la oficina de Al Jazeera (fundada en Qatar) en Pakistán, como miembro de Al Qaeda, lo que lo coloca en una lista de vigilancia. Jameel Jaffer, director jurídico adjunto de la Unión Americana de Libertades Civiles dijo a «The Intercept» que «prominentes periodistas americanos han entrevistado a miembros de la lista negra de grupos violentos, incluyendo Al Qaeda. Me sorprendería si los periodistas en Pakistán no hicieran lo mismo. Parte del trabajo de periodistas y defensores de derechos humanos es hablar con personas con las que los gobiernos no quieren que hables».

A través de su trabajo periodístico, Zaidan ha realizado entrevistas a altos líderes de Al Qaeda, incluyendo al difunto bin Laden, pero ha negado rotundamente pertenecer a dicha organización. El trabajo de recopilación de noticias por parte de un periodista no puede constituir una prueba de cooperación con grupos armados, ya que, particularmente en países como Pakistán, es común que se realicen trabajos sobre talibanes u otros grupos militantes que son parte de las prioridades de cobertura.

El hecho de que Ahmad Muaffaq Zaidan haya sido identificado como miembro de Al Qaeda, por su trabajo periodístico, a través de metadatos arrojados por Skynet, nos alerta sobre la confiabilidad de tales programas. Además, es preocupante que decisiones tan delicadas como ataques con drones — donde cientos de vidas se ven comprometidas, puedan ser tomadas solo analizando automáticamente metadatos.

Por Alexandra Perdomo (@amnistia)
Imagen tomada de: www.silicio.do




[1] Currier, C., Greenwald G y Fishman, A. (08 de mayo de 2015). U.S. Government designated prominent Al Jazeera journalist as “member of Al Qaeda”. The Intercept. Disponible en: https://firstlook.org/theintercept/2015/05/08/u-s-government-designated-prominent-al-jazeera-journalist-al-qaeda-member-put-watch-list/

«Mi hermana estaba en el balcón que da al parque cuando empezó a gritar: “¡Corred, volved a casa, ya están aquí otra vez!”. Agarramos a los niños y echamos a correr. No entendían nada, lloraban y preguntaban qué pasaba», dijo Martina, una residente de la ciudad de České Budějovice, en el sur de La República Checa. La primera manifestación en la ciudad ocurrió el 29 de junio, cuando más de un millar de miembros de grupos de extrema derecha marcharon hasta el barrio de Máj, coreando insultos contra los romaníes residentes. Los insultos que gritaban eran «cerdos negros» y «¡a por ellos!», mientras arrojaban granadas aturdidoras y botellas de cristal contra sus casas. «Fue horrible. Teníamos mucho miedo […] Mirábamos por las ventanas y nos estaban gritando, llamándonos ‘cerdos negros’ y amenazando con matarnos”, dijo Michal, residente romaní de 27 años. «Pensé: a lo mejor esto es lo que pasaba en la época de Hitler.» Tras la marcha de junio, la policía tomó algunas medidas de protección para las comunidades romaníes afectadas, pero el gobierno central ha actuado con lentitud a la hora de condenar de manera inequívoca las marchas racistas que también tienen lugar en otras partes de La República Checa. Aunque las protestas cesaron en octubre, los residentes aún tienen miedo de que pueda haber, en cualquier momento, nuevas manifestaciones.[1]

El pueblo romaní es de origen indio, desde donde emigraron hace unos mil años, hacia Occidente. La razón exacta del éxodo es desconocida, sin embargo muchas teorías han sido construidas con el pasar de los años. «Una de las leyendas que relata la partida de los Gitanos desde la India, se sitúa hacia el año 400. Según la misma, Bahram Gur, Rey de Persia, pidió al entonces Rey del Norte de la India que le enviara diez mil músicos y sus mujeres para unas fiestas. Encantado e impresionado por el talento de los músicos, Bahram Gur les pidió que se quedaran para siempre en su reino y les regaló varias hectáreas de tierra, provisiones de grano y ganado. Los músicos, que no tenían experiencia como granjeros, se quedaron muy pronto sin grano ni ganado y con las tierras sin rendimiento. El rey no soportó tal desdicha y, enfurecido, expulsó de su país a los diez mil músicos gitanos».[2] Desde entonces, el éxodo ha continuado para la comunidad romaní.
En la mitad de la plaza una niña deja caer un celular de juguete. Se inclina para recogerlo mientras su madre le sostiene por el brazo.

Los caminantes que les seguían apresuran el paso y las dejan a un lado. La niña toma su juguete, le sonríe al objeto sobreviviente, sonríe a su mamá con ingenua dulzura, y siguen el camino, tomadas de las manos, con sus mejores sonrisas, las más felices.


En el mismo lugar, días después, a un hombre apresurado se le caen unos papeles, de esos cuya importancia solo él conoce. La brisa más ligera logra que los documentos se distancien unos de otros.

Las personas detrás de él no se detienen ni calman su ritmo. Empiezan a dejarlo a un lado y siguen caminando, con sus maletines, sus teléfonos, despegados del entorno con sus audífonos. Siguen sin darse cuenta de los papeles que están pisando, los papeles importantes de un hombre.

Una señora detenía el paso para ayudarle a recolectar los papeles ya pisados, regados por la plaza, aquella con su hija, a quienes él había mirado con desprecio y le había adelantado por un lado -porque iba apurado por nada- días atrás.

Suman 6 los pies que hoy no andan tan rápido. Quizá sus ojos aprendan pronto a mirar.