El hombre, desde que llegó a ser alma viviente, se ha visto inclinado y guiado por la necesidad inherente de comunicarse. Es el obedecimiento a esta necesidad lo que lo llevó a ingeniárselas para grabar memoria de su contexto, de toda la realidad que lo ha cercado. Para muestra la pintura rupestre, que data de, aproximadamente, 10.000 a. C.

La comunicación acompañó al hombre en su progreso integral, como ser social, económico, filosófico. Otros ámbitos de la vida del hombre fueron desarrollándose a un paso distinto al de la comunicación, sin querer significar esto que se hubiese albergado exclusivamente en los recovecos del hombre la necesidad de comunicarse. Al contrario, es el deseo de poder depositar y conservar en almacenes físicos y mentales su progreso científico y, si no es acaso esto una ilusión, la practicidad de vivir en sociedad, lo que lo lleva a llevar la comunicación un paso adelante.

De este hecho deviene lo que Pasquali, en su libro «La comunicación-mundo» (2011), cataloga como “uno de los momentos más estelares de la historia de la humanidad”: la invención de la escritura. A partir de este momento, que indiscutiblemente cambia para siempre el curso de la comunicación entre los hombres, y la posibilidad del saber, el hombre es capaz de transponer su conocimiento, su pensar, su hablar a un código analógico que le permite un almacenamiento más efectivo y menos limitado, que se extenderán a los lejanos e incluso a los futuros.
Susurro, de Carlos Pujalte
 















Se avalancha sobre él, mientras yace en la agonía; mediante el esbozo de un jadeo que cubre el mármol, incluso el suelo, finalmente deja ver algún destello de su vida, tan pequeña y débil en esa noche, llena de susurros y ronroneos, celosos y multiplicados. 

Le grita que viva, más que por pudor o miedo, porque su necesidad de sincerarse es más alta que su respeto por el mundo de otros: para ella no hay muchos como él.

Alexandra Perdomo (octubre, 2012)

Dobles

by on 20.10.12
Susurro, de Carlos Pujalte   Se avalancha sobre él, mientras yace en la agonía; mediante el esbozo de un jadeo que cubre...
Cicatrices, por Marcus Vinícius, 2010














Todo nace de una cicatriz

Son ciertos días en los que pregunto dónde descansa el colibrí, hasta dónde llegan las manadas sin perderse, por qué se mezclan la salvia y el tomillo, cuánto dolor soporta un cuerpo sin heridas. 

Pronto supe que el colibrí que se detiene muere, que el extraviado es revolucionario, que Cortázar no era buen cocinero y que todo cuerpo nace de una cicatriz.

De ahora en más

 La distancia como actitud que persiste al tener, acostumbrarse y luego, en contra del sentido natural, regresar. La presencia se hace distante, como si nos desconociéramos de siempre. La confianza ya sembrada, lista al brote, no aflora, se tensa para no adherirse. Alguien que está toma distancia y yo, no siendo buena para extrañar mientras, me aparto a bocanadas. Me obligo a entender que es lo correcto, que persistir en lo equívoco y dañino, aunque deleitable, me hará perder. Aunque prefiriera perderlo todo por no revocarme a la ausencia cercana, la conciencia se arrastra con su incesante arar, que vengativa quiebra los cimientos de un orden establecido, para volverlos polvo fértil. Somos polvo.


Tributo
 Escuchas la luz porque golpea el silencio irreversible del canto diferido en... Notas la lluvia cuando interrumpe el latido de las mariposas que mueren y... Sientes las olas cuando revientan el infranqueable tormento de noches que... Hurgas latitudes adversas de los que sienten el sollozo de tus adioses sin... Piensas que todo vuelve aunque la experiencia te dicta que nada... Vives del polvo de amaneceres rotos por el atisbo del... Recuerdas la exhalación centrífuga de la muerte asida a... y aún llueve.

***
El verde no pinta árboles muertos. Me vuelvo a la falsa sonrisa que estremece el sopor, la huida mirada que evoca el pesar de lo que no te di. La culpa, como la mancha en el cuadro sobrante de aquella vieja camisa que olvidamos. Sólo pediste mis mañanas, el primer aliento, el olor del café, sin el humor de las despedidas ni los sueños atracados de madrugada. Sólo quisiste las risas fingidas, los llantos de supuestos orgullos. No pudiste con los domingos, no te atreviste al vacío con alas de hierro. Pedí cuanto podías e incluso eso mediste… ¡Hasta que sin ti! Pinté otro borde de labios en un café que consume lo indecible.



Del poemario Todo nace de una cicatriz, de Alexandra Perdomo (inédito).

En el 2006 Casciari escribió "El día que cada persona sea la agencia EFE". Ahí plantea lo que significa el periodismo digital para él, y lo define como "un enorme puzzle de aficionados con teléfonos, cámaras y un espacio online". ¡Qué definición más acertada! ¿Por qué lo digo? Porque, verdaderamente, desde que existe el periodismo digital la manera de comunicarnos ha evolucionado en formas que antes no habríamos podido imaginar.  

Empezamos con los blogs, estos sitios que muchos utilizamos para drenar, compartir conocimiento, iniciar revueltas o simplemente informar. Pero los blogs si bien aún no se han quedado atrás, están siendo desplazados, paulatinamente, por las redes sociales. Desde la aparición y consecuente explotación del Twitter, la forma de informar ha cambiado de manera inesperada. Casciari afirma que el 90% de las cosas que se escriben en la web son estupideces, y muy probablemente el porcentaje haya aumentado desde el 2006. Pero también hay que afirmar que la gente, aunque a veces no entiende bien por qué hace las cosas, está empezando a notar que forma parte de algo grande, de algo en lo que participamos todos, que formamos y difundimos... eso es periodismo digital. 

Para comprender mejor el papel o los roles que tenemos dentro de la construcción de una realidad social, siempre deseosa de estar informada, debemos entender primero que el periodismo digital no es únicamente eso que vemos en los portales web de las grandes empresas periodísticas del país. Los medios tradicionales están intentando sobrevivir en esta nueva era digital, aún están aprendiendo a formar parte de la red. Por eso lo que vemos no es más que una transcripción de las noticias que salen publicadas en la prensa tradicional; ¿Es eso lo que quiere el cibernauta? Algunos quizá se muestren conformes, pero la mayoría quiere una comunicación más directa, efectiva, eficaz y con menos extensión. Saber lo que necesitas en un mensaje de 140 caracteres es lo que le ha dado el éxito a Twitter; por eso, como lo veo, es el medio más propicio para difundir las noticias. Ves la información, te enteras del enunciado y lees la nota completa únicamente si estás interesado en hacerlo.

A. López, A. Perdomo, J. A. Núñez,
J. A. Aguirre (Viejo). 2010.

Para José Ángel Aguirre,
quien me acompañó y me sigue acompañando,
a pesar de la distancia.


La distancia invita a la ausencia que, de una forma directa, se entromete en nuestro diálogo, en la comunicación diaria a la que nos acostumbramos y mantuvimos durante más de 3 años. Bien lo decía Chiara Lubich, los hombres «han sido creados para vivir juntos como hermanos», y así aprendí a convivir contigo, rutinariamente en los pasillos de la universidad y los salones que nos sirvieron de antesala al conocimiento, que posterior desarrollamos con círculos literarios, donde promovíamos la creación de un “nosotros”.

Estudiando un poco el pensamiento de Lubich, su paradigma y comprendiendo que su intención no era más que hacer entender al hombre que debía superar el individualismo y unificar la familia humana, comprendo, amigo, que tú, José Ángel, Andrea y yo llegamos a ser una familia, que se incrementó al aceptar que todos somos uno y nos asociamos con nuestros compañeros de clases, para construir el lugar propicio para el desarrollo humano e intelectual de cada uno de nosotros.

Gracias al sentido de pertenencia a lo común, difundido por la fraternidad, es posible conjugar la libertad y la igualdad, que decanta estrictamente en el compartir humano (la donación, los sentimientos hacia el otro, etc.). Es entonces cuando recuerdo lo compartido en nuestra historia, no sólo en el aspecto académico, sino también en lo social. Estoy segura, entonces, de que recuerdas los días en los que nuestra vida se llenó del espíritu de otros, durante nuestras prácticas profesionales en la televisora, por ejemplo. Ayudar y servir a los otros nos reconforta y hace que queramos trabajar proactivamente para cumplir los intereses generales, superar el paradigma de “intereses particulares”, que, como menciona Rousseau en El contrato social, no hacen más que responder las necesidades de quienes se manejan en el poder.

Siempre tuvimos como emblema el diálogo. Recuerdo que para solucionar cualquier cosa no bastaba más que sentarnos, tomarnos un buen café, comer unas galletas y conversar. Pero Chiara Lubich define el diálogo no sólo como el acto en intercambiar opiniones, sino también el hecho de reconocer al interlocutor como hermano, quien tiene, porque merece, la posibilidad de expresar lo que dice, piensa y cree. Chomsky considera que es un acto de violencia y ofensa no considerar al otro como un “interlocutor válido”. Ahora agradezco mucho lo que siempre me dijiste, y que se corresponde con el paradigma de Lubich, que cualquiera sea la opinión, creencia, historia u origen del otro, merece ser considerado por nosotros, no simplemente como alguien que dialoga sino como un hermano; por ende, merece ser escuchado con respeto. Es justamente aquí donde reside el sentido totalitario del diálogo.

Recuerda, hermano, que el efecto que debe tener en nosotros el diálogo fraternal es hacernos entender que es posible ser hermanos, dialogar con calidad, que debemos comprometernos con la realidad social y transformarla, a pesar, nuevamente, de la distancia.

Por eso, a la distancia, te expreso mi más grande respeto y admiración. Además, recordarte que en mí, el cariño para ti es inmedible.


[Nota: Esta carta se realizó como parte de una actividad evaluativa para la cátedra "Diálogo en la Cultura Contemporánea".]

Carta para el Viejo

by on 16.6.12
A. López, A. Perdomo, J. A. Núñez, J. A. Aguirre (Viejo). 2010. Para José Ángel Aguirre, quien me acompañó y me sigue acompañando...

Solemos quejarnos, creo que más de lo necesario, porque en la ciudad "no hay suficientes eventos interesantes a los cuales asistir", pero lo cierto es que sí los hay, sólo que no buscamos en los sitios correctos.


El CAMLB siempre tiene proyecciones de cine, divididas por ciclos, incluso. En el Teatro Baralt hasta hemos tenido el placer de ver pre-estrenos de largometrajes venezolano. Yo, por ejemplo, pude ver «Reverón», escuchar al director presentar su propia película y solamente pagué 10Bs. F, destinados al mantenimiento del teatro. Así como pasa con el cine, pasa también con los eventos musicales. Sabemos que La Estancia siempre tiene una programación variada, donde ofrecen una destacada cantidad de conciertos al mes.

¿Pero qué hay de los movimientos literarios de la ciudad? ¿Por qué no hay recitales de poesía o discusiones abiertas sobre algún libro? Pues debo decirles que sí los hay, pero, como mencioné al principio, muchas veces buscamos en el lugar equivocado, o simplemente esperamos que la información nos toque la puerta de la casa. Esta clase de eventos suelen tener lugar en las universidades de la ciudad. Por ejemplo, la UNICA (Universidad Católica Cecilio Acosta) tiene un taller literario abierto al público, donde jóvenes escritores convergen en un aula para compartir sus textos, todo bajo la dirección de los facilitadores del taller. En LUZ (Universidad del Zulia) se realizan otros talleres literarios, además de foros y conversatorios con escritores venezolanos.

La UNICA, siguiendo siempre su inclinación a las artes y las humanidades, tiene a bien realizar esta clase de eventos literarios, y su invitación no se limita al público interno de la universidad, busca extenderse a todos los interesados. Por eso, quiero hoy invitarles al Recital de Poesía con el reconocido poeta y cronista venezolano, Guillermo León Calles, quien compartirá parte de su obra «Relatos de mi otra infancia». La actividad se realizará el martes 19 de junio, a las 3:00 PM en el aula C-1 de la UNICA.

La formación del poeta también consiste en leer -en este caso escuchar del mismísimo autor- la poesía de los que ya han dejado huella.


Siento el brillo que enceguece. No logro ver más allá de la oscuridad en tus ojos, tan faltos de sol. Río, irónicamente.

El mundo, tal cual lo conocemos, deja de ser una realidad, y me convierto en partículas  refugiadas en rayos del sol de alguna galaxia, intocable, inalcanzable; me alimento de polvo de nebulosas, intuyo el paso de planetas, alojo secretos de vidas pasadas. Observando, inmutada, colisiones estelares, me mantengo viva.

Entonces, extraño el romero, la albahaca y el tomillo, añoro la brisa que se colaba por la ventana y hacía revolotear las finas especias, ahora esparcidas en la losa  del comedor, donde te encuentro, mas no te toco. En una insostenible batalla, el recuerdo desemboca en un suspiro.

No se retiene el infierno, una vez desatado. Recuerdo todas las veces que hicimos nuestra la luna, dejando la noche a la deriva de otros sueños. Los nuestros, jamás los compartimos.

Íbamos al cine los lunes. Comprabas cosas que luego se perdían, hurgando en la oscuridad, bajo los asientos.

El endeble, efímero recuerdo del parque al que íbamos los domingos por la tarde: niños siendo niños, correteando a las palomas; aquel restaurante que tiempo después clausuraron, dejándote un vacío, hasta que encontramos un lugar mejor, o eso dijiste.

Una ráfaga fría, silenciosa y violenta irrumpió el recuerdo, siempre tan frágil. De vuelta al lugar que no conozco. El sol menguó sus rayos, pude sentirlos distantes. Sin saber qué hacer, sin manos que sujetasen las mías, me entregué a ellos, alguna vez fragantes. No creí ver el sol desvanecerse ante estos ojos difamados que sólo vuelven.

Sentí un roce áspero, cálido, tenue, podría decirse humano. Al intentar despegar los ojos, los párpados se dieron por ausentes. Olía a sal, o humedad, quizá; un ruido mezclado con risas  quebradas; el sabor que deja la sed no saciada. Conseguí despegar los párpados, uno, lagañosos, dos, pesados, tres. Una luz apenas visible, como si el universo se contuviera en un parpadeo.

― ¿Son esas personas o sólo cabezas? ―murmuré―.
― ¿De qué hablas? ―refutaste, molesto―.

Delante de nuestros pies, sobre las butacas vacías, se extendía la pantalla, con una película que, naturalmente, no recordé. Me precipité a salir, para verlo tan dueño del cielo, con sus rayos majestuosos. Y reí.




Alexandra Perdomo

Yo, tan lejana

by on 12.6.12
Siento el brillo que enceguece. No logro ver más allá de la oscuridad en tus ojos, tan faltos de sol. Río, irónicamente. El mundo, t...
George Méliès es quizá el nombre más emblemático e importante en la historia del cine. El francés empezó a hacer películas en 1896 (Escamotage d'une dame au théâtre Robert Houdin) y no paró hasta 1913 (Le Voyage de la famille Bourrichon), cuando la Primera Guerra Mundial cambió el sentido del cine y Méliès, embriagado de deudas y sin ánimos de hacer un cine distinto al que estaba acostumbrado, no logró adaptarse al nuevo curso, por lo que pone fin para siempre a su carrera como realizador de películas. A partir de entonces se sume en el anonimato, siendo dado hasta por muerto.
Olvidarse de George Méliès es olvidarse del nacimiento del séptimo arte, cuando aún nadie podría imaginarse siquiera lo que llegaría a ser el cine. Alguien que lo tiene muy presente es el director Martin Scorsese, quien logra relatar espléndidamente la historia de Méliès y su gran aporte al cine con su film Hugo.
El pasado domingo 26 de febrero de 2012 se llevó a cabo la octogésima cuarta entrega de los Premios de la Academia, en Hollywood, California (Estados Unidos), en el teatro Kodak. La noche más esperada por actores, actrices, productores, directores, sonidistas y cualquier otro que forme parte del proceso que implica realizar una película, quienes reciben el reconocimiento de su trabajo justamente en la entrega de los Premios Óscar.

El pre-show de la ceremonia, la conocida «alfombra roja», se ha convertido en un evento en sí mismo. Durante las dos horas previas al evento los medios de comunicación que cubren el evento se conglomeran para recibir a los nominados y otros artistas representativos que asisten al evento. La 84° edición no fue la excepción. Distintas celebridades lucieron sus trajes de diseñador, en el intento de quedar bien parados ante la fashion police, siempre tan atenta en cuanto a cómo lucen todos los asistentes al evento.
Love Actually ―o Realmente Amor, como se le conoció en Hispanoamérica―, es una comedia romántica que además de dejar al espectador totalmente enamorado, o al menos con la certeza de que el amor ciertamente existe, es un compendio de historias que giran en torno a las distintas formas de amar y, más importante aún, de expresarlo.

Contar cada una de las historias que se desarrollan en la película es una idea atractiva que incita al proceso creativo y que pondría a prueba la memoria de más de uno. Sin embargo, esta sinopsis es sobre la historia de Jamie (Colin Firth). 
Historia y origen
El miércoles 8 de febrero, en una de las tantas aulas del pasillo central de la UNICA iniciaba la clase de Apreciación Cinematográfica, cátedra dictada por el profesor Radamés Larrazábal, quien además de docente es un estudioso del séptimo arte. Como consecuencia de su pasión por el cine, las clases se convierten en una especie de foro donde, entre el título de una película y otra, se inmiscuye y aglomera el origen y toda la historia del cine. 

El evento a reseñar no fue la excepción. Mientras el profesor acomodaba todo ―siempre meticulosamente― para arrancar la charla, el ruido del pasillo y la inquietud de alguno de los presentes me hacía correr encasillada en mi pupitre. Finalmente, la lámina con la imagen de Dédalo e Ícaro dio paso a la explicación del origen del cine. Y es que según este relato de la mitología griega, el hombre siempre ha tenido el deseo de volar. 900 años a. C. ya había sido ilustrada la imagen en la que Dédalo impulsa a Ícaro con las alas que había diseñado para que su hijo pudiese experimentar lo que ya él había logrado: volar. 1800 años después el hombre consigue volar por primera vez, con la invención de los hermanos Wright.
Alexandra Perdomo
Maracaibo, julio 2011
   
Pink Floyd, más que música, es una máquina filosófica que agrega melodía a la poesía que sale de la pluma de Roger Waters y David Gilmour. 

Un viejo amigo, sorprendido por mi afición a la banda, me ha preguntado cómo es posible que actualmente los escuche si fue formada en los 60, y yo nací en los 90. Como pasa con algunos libros, con algunos autores, hay agrupaciones que no pasan de moda, y su fama o su éxito no dependen de cuántos años tienen en la escena musical.

Entre las cualidades de Pink Floyd, destaca que cada disco cuenta con un amplio contenido semántico, con canciones cargadas de mensajes temáticos variables de acuerdo a su contexto histórico. Sus temas tratan desde críticas políticas hasta los recovecos más existencialistas del hombre. Al intentar, siquiera, estudiar, analizar, comprender y desglosar cada uno de sus discos, obtendríamos como resultado una especie de biblia que pocos se dispondrían a leer, por lo que me limito a la gira y la película The Wall, el undécimo álbum, uno de los trabajos más emblemáticos de la banda.

Además de haber sido precursores del «rock psicodélico», Pink Floyd fue la primera banda —en su gira The Wall, entre 1980 y 1981— en emplear pantallas y marionetas gigantes sobre el escenario.

El concepto del disco y la temática de la gira fueron, principalmente, creados por Roger Waters, luego de haberle escupido a un fan agresivo durante un concierto, lo que lo agobió y le conllevó a idear una estrategia que aislara a la banda de los asistentes, o a él mismo, tomando en cuenta que Pink Floyd había llegado a los topes de la popularidad, y Waters, aparentemente poco amigo de la fama, se sentía reprimido y abrumado por el fanatismo.

Fue así como surgió la idea de construir un muro alrededor del escenario mientras se desarrollaba el concierto, limitando a los asistentes a escuchar los acordes. Mientras el muro crecía, se iban proyectando secuencias animadas que, más tarde, servirían para la creación de la película Pink Floyd The Wall. Al final de cada concierto el muro era derribado.

En cuanto a la película, nos encontramos con que también tiene como protagonista a Roger Waters, pues está basada en varios aspectos de su vida personal.

Pink Floyd The Wall
Es el relato de «Pink», una estrella de rock mentalmente enferma a consecuencia de consecutivos traumas que sufre. La vida del personaje tiene ciertos puntos claves, a partir de los cuales se desarrolla la trama de la película. La Desgracia: su padre muere antes de su nacimiento, en combate, durante la Segunda Guerra Mundial, lo que conlleva a la sobreprotección de su madre (Mother). El Abuso: la educación británica es controlada por la opresión y Pink padece las arbitrariedades morales de su maestro, quien —durante la clase— se mofa de sus inclinaciones literarias, y comienza a gestarse en Pink aberración y resentimiento contra la sociedad (Another Brick In The Wall). La Desdicha: al crecer, Pink se convierte en un importante y reconocido artista, recurre a los excesos y empieza a perder el control de su vida. Se enamora de una mujer con quien convive y mantiene una relación «estable» durante un tiempo. Al sentirse abandonada, deserta del consorcio y se relaciona con otro hombre. Pink cae en el abismo que destruye su seguridad (Don’t leave me now).

Esta serie de hechos construyen un muro entre Pink y el mundo. El muro lo protege de los daños que pueda causarle la sociedad, y le evita el infortunio del encuentro convencional con la realidad. Pink se sume en una fantasía. Su imaginario lo convierte en un dictador fascista, la antítesis de lo que es. Detrás del muro, teme por sí mismo, empieza a autodestruirse, fantasea, imagina, se gobierna… enloquece.

Un juicio ficticio simboliza el final de su «vida». Por sus faltas a la «ley» ―el sufrimiento que ocasionó a su madre y a su esposa―, es condenado a existir nuevamente en el mundo real. Derrumbándose el muro, Pink es obligado a salir de su corriente fantasiosa.

«…Since, my friend, you have revealed your deepest fear,
i sentence you to be exposed before your peers. 

Tear down the wall!
»
-The Trial

Una película llena de crudas y toscas imágenes que desestabilizarían una mente no apta, que desembocan en una serie de ideas acerca del mundo. Cada canción es descifrada, cuidadosamente, con las escenas de la vida del personaje y algunas otras con animaciones —como ocurre con el tema Goodbye Blue Sky. A partir de lo visual, se concluye que la película y el disco guardan críticas políticas, sociales, históricas, y pueden apreciarse las distintas percepciones de la realidad: a través de la óptica de Pink, detrás del muro; y del resto de la humanidad, fuera del muro.

Bien podríamos identificarnos en los ojos de Pink, quien desea individualidad y «libertad», y es juzgado por una sociedad que lo condena a una vida miserable. Con las posibilidades agotadas, prefirió vivir cómodamente adormecido (Comfortably Numb), pero permanecer delirante, procurando vivir en una fantasía insostenible.

Aunque hayamos vivido otras guerras, nos gobiernen otros arlequines, el contenido del film tiene el mismo significado. La humanidad sigue siendo igual, o peor.

Banda innovadora, capaz de representar con canciones una realidad irrefutable, angustiosa y decadente, Pink Floyd nos avienta a la realidad con un sutil golpe en el rostro. Tal vez sea esto lo que baste para que alguien —no sé si mi interlocutor original— entienda mi afición.

Stop the trial

by on 1.8.11
Alexandra Perdomo Maracaibo, julio 2011     Pink Floyd, más que música, es una máquina filosófica que agrega melodía a la poesía que sale...
Alexandra Perdomo
Maracaibo, julio 2011
 
Aunque inicialmente se conoció como «rock en español» y su historia se remonta a más de 40 años, durante las dos últimas décadas lo conocemos como «rock latino». 

Entre los años 50 y 60, bandas argentinas y chilenas experimentaron con un género que vagaba sin nombre, e interpretaron grandes éxitos traducidos al español. Uruguay y Colombia incursionaron en diferentes estilos, como el «proto-punk» latinoamericano, pero esa sería otra historia. Era en España donde el rock tenía mayor repercusión, con cantidad de agrupaciones que, a mediados de los 50, inventaban la industria del rock.

Una de las bandas suramericanas más importantes fue «Los Impala», agrupación venezolana cuyo éxito repercutió en América y Europa, y primer grupo latino en grabar un álbum completamente en inglés, titulado «Los Impala and Their Music».

El guitarrista mexicano Carlos Santana y su banda se convierten, sin embargo, en los primeros latinoamericanos en promocionar el rock en español ante el mundo, cuando se presentan en el festival de «Woodstok» de 1969, y comparten tarima con lo más pesado de la industria, como Jimmy Hendrix, Janis Joplin y «The Who».

En 1986 comienza a ser publicitada la etiqueta «rock en español». Argentina se hizo líder con bandas exitosas en el continente. Desde la década de los 70, bandas latinoamericanas trabajan con temas propios, influenciadas por el pop rock, pero haciendo cosas «más pesadas», con contenidos ásperos que hicieron más visibles los dos lados del río entre Estados Unidos y América Latina.

«Pescado Rabioso» fue el nombre que recibió la banda argentina formada por Luis Alberto Spinetta, en 1971, luego de la disolución de «Almendra», su primera banda. Con letras hoscas atractivas a los más jóvenes, «Pescado Rabioso» dominó la escena. Pero la banda que cambió el rock argentino fue «Sui Generis», con Charly García y Nito Mestre. Su sonido y sus cargas líricas se convirtieron en el estereotipo. El dueto se separó y en 1978 Charly García forma parte de «Serú Girán», otro hito del rock argentino. Conocidos por su extraordinario poder de convocatoria, «Serú Girán» reunió, por primera vez en Argentina, a más de 60.000 personas en un recital. Otro hito es el de León Gieco quien, con gran éxito, incursionó y mezcló el rock con el género folclórico de Argentina, aún vigente.

A mediado de los 80 e inicio de los 90, el rock en español se convierte en «rock latino», y se consolida en Suramérica. Muchas bandas surgieron durante este boom como movimientos anti-represivos, anti-dictatoriales, declarándose abiertamente en contra de las juntas militares. «Los Prisioneros», en oposición a la dictadura de Augusto Pinochet, mutaron sus canciones en himnos para opositores antidictatoriales de toda Suramérica, y se convirtieron en la banda de rock más importante de Chile.

Uno de los intérpretes más importantes en la historia del rock latino, el argentino Fito Páez, con letras melancólicas, emotivas, mezcló música clásica y rock. Otras agrupaciones de la época son «Virus» y «Soda Stereo».

Hito en argentina y en toda la movida del rock suramericano, en sus primeros discos Soda Stereo mezcló el Ska, e incursionó en el rock alternativo y el new wave. En los 90 se habían consagrado, pero en 1997, luego de 15 años, se disolvió.

 Las nuevas bandas demandan nuevas mezclas que dan paso a los géneros de «la revolución». Mientras tanto, en Uruguay surge el cantautor que cambiaría el curso del pop rock: Jorge Drexler. Un otorrinolaringólogo que encontraría su fuerza en la música y que se hizo mundialmente famoso tras haber ganado un Premio Oscar en la categoría «Mejor canción original» por «Al otro lado del río», su tema para la película «Diarios de Motocicleta».

Suramérica experimenta diversos géneros que se desprenden del «rock latino», con una variedad musical que cambió el rock en el continente y situaría a sus intérpretes entre los más importantes del movimiento mundial. 

Empiezan a aparecer bandas que mezclan el rock con ska, reggae, punk y hasta rockabilly.

En Venezuela, el rock tenía un origen más pesado, con bandas que incursionaban en el new wave y el heavy metal. «Power Age» fue el grupo pionero del movimiento, formado en 1978. No obstante, bajo el nombre de Power Age la banda no grabó discos, y en 1981 cambian su nombre por «Arkangel», hito del rock en Venezuela. 

A pesar de la importancia de «Arkangel», «Sentimiento Muerto» y «Zapato 3», la agrupación más importante en la historia del rock venezolano fue dominada por el Ska. Desde su inicio, «Desorden Público» se opuso a las condiciones sociopolíticas, la desigualdad y el racismo. En 1988, su canción «Políticos paralíticos» fue prohibida en la radio por el gobierno venezolano, y con ese sentimiento anarquista resuena todavía.

A finales de los 80 surgen en Venezuela, los «Amigos Invisibles» y «Caramelos de Cianuro». Considerada la banda venezolana con mayor proyección internacional, los «Amigos Invisibles» fusionaron el rock con géneros como el Acid Jazz y el Funk, y se establecieron en Nueva York en 1997.

Con agrupaciones que incursionan en todos los géneros del rock, como «Tomates Fritos», «Los Mentas», «Charliepapa», «Los Mesoneros» y «Dischord», Venezuela es uno de los países con más bandas promesas en Suramérica. Dischord fue telonero del mundialmente conocido «Metallica», en su presentación en Caracas el 12 de marzo de 2010.

De regreso a La Meca del rock latino, los «Enanitos verdes», «Rata Blanca», «Ataque 77» y «Babasónicos» demuestran que Argentina es rock. En 2007, al cumplirse 10 años de su separación, y en una gira continental titulada «Me verás volver», Soda Stereo se reagrupó para reunir a más de un millón de seguidores. 




Alexandra Perdomo
Maracaibo, julio 2010
 
En una sociedad que ha dividido la escritura en literatura y periodismo, los escritores han menospreciado el periodismo durante siglos. Del afán de unir ambos géneros, nace el periodismo literario, sospechoso para algunos; magnífico para otros.

Más de uno está en contra del periodismo literario, pues no conciben que un trabajo periodístico se convierta en obra literaria, como sucedió con A sangre fría (1966), de Truman Capote, que algunos consideran la primera novela de no ficción, aunque sabemos que dejan por fuera a otros autores.

Capote es sacudido por el asesinato de una familia de Kansas, y se dedica, durante 6 años, a recopilar la información posible, para lo cual se involucra con los familiares de las víctimas, los agentes policíacos e incluso con los asesinos.

Le llaman novela de no ficción en vez de reportaje porque recurrió a elementos ajenos al periodismo. Está basada en hechos reales, pero también se le adjudica la apreciación propia del autor, atreviéndose a emplear situaciones no verídicas para complementar la historia y darle el tono de novela.

Quien escribe periodismo literario camina frente a esa guillotina de doble filo que es la crítica por igual de periodistas que menosprecian la literatura y escritores que encuentran sus obras indignas porque no dejan de ser periodismo. De cualquier modo, podemos estar de acuerdo en que el periodismo de todos los días y el literario se encuentran en el gesto informativo.

Hay quienes consideran que periodismo y literatura se diferencian de manera irreconciliable en la necesidad del periodista por «alcanzar» la objetividad, y la del escritor por expresar su subjetividad. Lo cierto es que mientras el periodismo llega a ser agresivo, técnico, «objetivo» y busca la fórmula sencilla y rápida que permita vender más ejemplares; el periodismo literario es artístico, reflexivo, analítico y subjetivo.

Según otros, sin embargo, el periodismo literario debe seguir en la búsqueda de la exactitud ya que, al valerse de hechos reales, tiene mayor impacto sentimental en el lector. La calidad de la obra vendrá dada por el poder del autor de sumergirse y conocer un cúmulo de cosas, en la medida en que pueda vivirlas y sentirlas para, naturalmente, poder escribir sobre ellas.
En «Periodismo literario: las dos habitaciones de la casa», Alberto Salcedo Ramos ofrece un listado de lo que no es el periodismo literario: «no es un instrumento para falsear la realidad, ni para inventarla. Y tampoco es un pretexto para reemplazar la información con metáforas. No es la poetización gratuita, aquella que se regodea detallando los pétalos de un geranio visto a través de la ventana, justo en el momento en que el protagonista de la historia acaba de machacarse un dedo con el martillo. El periodismo literario no consiste en perder el tiempo viendo las nubes que viajan detrás de los cerros remotos».

De lo que sí podemos estar completamente seguros es de que el periodismo literario busca enriquecer el oficio, ampliarlo al mundo literario, y, sobre todo, demostrar que lo más importante de una noticia no es el número de muertos.

Alexandra Perdomo
 Isla de Margarita, 2011


El Congreso Venezolano de Comunicación Social (Covecos), en su 8va edición —La TV—, realizado entre el 30 de mayo y el 3 de junio, permitió a algunos estudiantes de diferentes universidades del país, actualizarse con respecto a las nuevas maneras de hacer televisión y lo que acontece en términos legales con el medio de comunicación masivo de mayor repercusión, su poder como formador de opinión y como factor alienante. 

Covecos [http://www.elgrupo.com.ve/] es un congreso dirigido, principalmente, a estudiantes de Comunicación Social, pero gracias a que en cada edición se sirven de una temática de interés para las distintas áreas de la comunicación social, puede resultar atractivo para otras carreras afines a la comunicación, como por ejemplo las relaciones públicas o el periodismo. Se lleva a cabo todos los años, desde el 2004, en el estado Nueva Esparta (isla de Margarita), Venezuela, como la reunión anual de la Fundación Civil «Conferencia Venezolana de Comunicación Social», avalado académicamente por la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) y el Colegio Nacional de Periodistas, Seccional Zulia.

La convergenia
El congreso sirve como encuentro entre estudiantes y comunicadores sociales. El participante tiene la oportunidad de interactuar, conocer y aprender directamente del profesional. Es el hecho más destacable de Covecos ya que, más allá de preparar y dictar ponencias profesionales, brinda la oportunidad de la conversación abierta, de la interacción —sumamente apreciable— entre el estudiante y el ponente. No sólo se les verá dentro del salón de conferencia, pues también se les verá interactuando en los espacios recreacionales propios del lugar donde se desarrolla.

En esta edición, dedicada a la TV, el congreso contó con ponencias de diferentes profesionales. Entre los más destacados, se puede mencionar al reportero de la conocida cadena televisiva venezolana, «Venevisión», Gustavo Velazco, quien introdujo, para muchos de los asistentes, el concepto de «TV Digital» en Venezuela. También entre ellos, el conocido director y productor audiovisual, Héctor Barboza, que explicó uno a uno los pasos para llevar a cabo una producción televisiva exitosa, o al menos bien producida. 

Pero Covecos no se limita a presentar ponentes venezolanos. También contó con la participación de Graham Meikle, director del programa de Medios y Cultura de la Universidad de Stirling (Escocia), donde también se desempeña como profesor en la cátedra de medios digitales. Ésta fue su segunda participación en el congreso, ya que en la edición pasada también fue ponente. En esta edición, presentó ciertas actualizaciones que ostenta la televisión del siglo XXI empleando como plataforma los nuevos medios online, como lo menciona en su último libro «News Online. Transformations & Continuities».

Como valor agregado —y es aquí donde se presenta la autenticidad del congreso— no sólo hay ponentes profesionales. Los participantes también tienen la oportunidad de hacer Covecos, presentando sus muestras estudiantiles. En esta 8va edición, tres representantes de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA) presentaron sus ponencias referidas a la televisión. La primera de ellas fue Carmen Pernalette, quien aportó posibles explicaciones sobre el auge de los Reality Shows. Le siguieron Alexandra Perdomo y Miralvis Ruza, quienes presentaron una propuesta en cuanto a la «ideologización en la televisión», partiendo del enfoque teórico de Noam Chomsky en «El Control de los Medios de Comunicación». 

Los premios CVC
Covecos cuenta con una premiación que sirve como escenario para la promoción de trabajos audiovisuales, con la que busca incentivar la excelencia académica en los participantes: los premios CVC. Y es que para eso también da el congreso, no sólo para compartir conocimiento con sus participantes, sino también para motivarlos a trabajar, a destacar, a hacer universidad. 
El premio CVC de este año se le otorgó a una representante de la Universidad Rafael Belloso Chacín, Vanessa Peña, por un documental que realizó sobre el «Ultimate Frisbee». Y, por primera vez, Covecos otorgó una Mención Honorífica a Mariela Nava, estudiante de la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA), por su documental «Relleno Sanitario».

Covecos 9 
Hace sólo una semana se llevó a cabo el congreso, y ya se está trabajando en el próximo. Es un proyecto que lleva un año de pre-producción. En una entrevista realizada al Coordinador General de Covecos, Radamés Larrazábal, adelantó que la temática del año próximo será la Industria Cultural, un tema que le compete de lleno a los comunicadores sociales y que abarca todos los medios de comunicación existentes.

Si algo han aprendido los organizadores del evento con el pasar de 8 años, es que con cada congreso hay más detalles que afinar y más objetivos que plantear. Para el próximo año emplearán nuevos métodos de convocatoria para los estudiantes, además de una nueva gama de rubros comunicacionales con los cuales piensan crear nuevas premiaciones para incentivar y motivar a los participantes a que cada vez se involucren más con el congreso y sientan que son ellos quienes hacen Covecos, que es su finalidad.

También se perfeccionará el método de selección de las ponencias, tanto de profesionales como estudiantiles, con el fin de apuntar a la cúspide de la excelencia académica, para brindar la mejor calidad expositiva a los participantes.

Despedir Covecos 8 trae consigo la emoción de darle la bienvenida a Covecos 9, de esperar que inicien su promoción, de conocer las innovaciones que traerá consigo esta nueva edición, pero, sobre todo, de volver a tener la oportunidad de idear otras formas de hacer universidad.