Después del exitazo que se apuntó con The Sixth Sense (1999), hay que admitir que Shyamalan empezó a caer en un abismo en el cual, aunque mantenía el suspenso en sus cintas, se especializó en arruinarlo todo con los finales.

Recapitulando, Signs (2002), The Village (2004), Lady in the Water (2006), The Happening (2008) y Devil (2010) no terminan bien. Un extraterrestre flacucho que le tiene miedo al agua (y, a pesar de todo, me encantó esta), el loco del pueblo en un delirio de monstruo, un perro gigante, un enemigo que nunca sabemos cuál es y una vieja asesina en un ascensor; puros finales terribles.

Pero con Split (2016) cambia la historia y se nota que tenemos de vuelta al buen Shyamalan, resurgiendo de las cenizas del odio de algunos.

La película tiene una temática interesantísima: un hombre con trastorno de identidad disociativo en el que conviven 23 personalidades diferentes, y con una más a punto de agregarse al club. Algunas personalidades apacibles y otras más violentas que empiezan a apoderarse de Kevin (James McAvoy, quien nos presenta una actuación que lo lleva a otro nivel actoral).

A ratos me pareció que la historia que se quiso contar superó a la producción -sobre todo tomando en cuenta que se habla de 23 personalidades, pero que el actor llega a encarnar a unas 7 como máximo- y en algunas partes se dejan ver arbitrariedades sobre las heridas de la vida, que si bien no restan a la historia, podrían parecer innecesarias.

Sin embargo, Split lo logra... está llena de un suspenso que aunque no procura matarte de miedo, sí te mantiene constantemente alerta y no da tregua. Y a McAvoy hay que darle algún premio, porque es increíble cómo logra que notemos el cambio de una personalidad a otra con solo mover una ceja (ya lo verán).

P.D.: Estoy feliz por este logro de Shyamalan, porque aunque jamás lo he incluido entre mis directores favoritos, por alguna razón veo todas las películas que hace. Quizá porque siempre estuve esperando esto, su resurgir, porque sé que es un director de gran envergadura... a pesar de detestarlo repetidas veces en los últimos 10 minutos de película. Espero que lo venidero sea de este mismo calibre o mejor.

8★
Realmente no entiendo bien cómo ocurre el proceso de selección de películas para los Premios Óscar, pero si hay una película que me habría encantado ver nominada -porque me pareció una excelente cinta- es "Bleed for this" (Ben Younger, 2016), el film biográfico del boxeador Vinny Pazienza. 

También me cuesta entender por qué algunas películas tienen tanta publicidad y cómo hay otras que pasan tan por debajo de la mesa, tanto que en el caso de Bleed for this se gastó más de lo que se recaudó. ¿Por qué? Ni idea. 



Es una película que cuenta con actuaciones geniales, por ejemplo. El boxeador es interpretado por Miles Teller, quien por segunda vez me sorprende y muestra de qué está hecho -la primera vez fue con Whiplash-, al personificar a un hombre decidido, frontal, luchador y, sobre todo, dispuesto a hacer lo que sea por pelear en el ring. También cuenta con Aaron Eckhart y la siempre recordada Katey Sagal (mejor conocida como Peggy, la mujer de Al Bundy en "Married... with Children"). 

Además, la trama es inmensamente interesante, la dirección muy pulcra y la historia del hombre es exageradamente increíble, cosas que para mí la hacen mucho mejor película que Hands of Stone (Jonathan Jakubowicz, 2016); y me atrevó a compararlas porque ambas son sobre boxeadores y salieron el mismo año. 

Lo que sí admito es que tanto Gianny como yo estábamos esperando que en la pelea de Pazienza contra Roberto Durán, saliera Edgar Ramírez interpretando a este último. Es absurdo cómo a los 2 nos alumbró el alma la idea. Y aunque no ocurrió, nos imaginamos lo increíble que habría sido. 

A veces no sé si son cosas de la industria, de la mercadotecnia o de los consumidores, pero lo cierto es que hoy no comparto el 6,8 que tiene la película en IMDB, ni que Miles Teller no esté nominado por su actuación, ni que no hayamos escuchado nada sobre esta película... pero creo que de eso también se trata el cine. Lo bueno es que entre tanto buscar y descargar películas,Gianny Rodríguez siempre termina encontrando pequeñas joyas como esta. Yo hago mi parte, compartiendo con ustedes mi review. Ojalá se permitan verla. 

8★

Aunque estamos viendo las películas nominadas al Oscar, entre ellas se cuelan películas que no están nominadas y, no obstante, me parecen mejores que algunas de las posibles galardonadas. ¿Por ejemplo? Loving (Jeff Nichols, 2016).
1958.- Una pareja interracial de Virginia es legalmente desterrada de su hogar por haber contraído matrimonio (para entonces ilegal). Pero la infelicidad de lo injusto les hace romper el silencio -de una manera muy modesta- y empiezan una batalla legal que va hasta la Suprema Corte. 

En el transcurso del film vemos el indiscutible amor que siente la pareja, y cómo les ayuda a sobreponerse a las vicisitudes. Richard Loving (Joel Edgerton) se ve todo el tiempo preocupado y angustiado, pero no por ser un hombre blanco casado con una mujer negra, sino por brindarle seguridad a su amada esposa en un lugar donde todos parecen querer acabar con lo suyo, al precio que sea. Mildred (Ruth Negga, quien sí está nominada al Oscar como mejor actriz), su esposa, es una mujer profundamente calmada, pero bien centrada en lo que quiere. Es quien incentiva la batalla legal y quien, además, siempre presta sus brazos para aligerar las penas. 

Una película dramática totalmente digna, que retrata la lucha de dos personas que entendían que en el amor, como en todo lo demás, el color nada tiene que ver -a pesar de que para entonces el resto opinara diferente- y que aunque solo querían vivir tranquilos y en paz, sentaron un precedente para todas las parejas interraciales en Virginia y el resto de los Estados Unidos de América.

7,8★
Creer en Dios en pleno siglo XXI parece ser una razón para que los ateos (no los agnósticos, los ateos que se creen más inteligentes por serlo) te miren por encima del hombro, desestimen tus opiniones e inmediatamente se consideren más inteligentes que uno. Pero este texto no pretende explicar absolutamente nada al respecto.

Lo que pasa es que vi Hacksaw Ridge (Mel Gibson, 2016) y se me movió esta fibra, justamente porque retrata a la perfección lo que la gente opina de los objetores de conciencia. Porque pensar que un objetor de conciencia se cree moralmente mejor que otro por el hecho de serlo, es el mismo pensar de aquellos que se la pasan defendiendo que no hay que creer en Dios para ser bueno o para hacer el bien, sin que nadie les diga lo contrario. Me explico.

Creer en Dios es eso, una creencia. Y cada quien es libre de decidir en qué creer. Nadie dice que se deba creer en Dios para hacer el bien o para ser un buen ser humano, al contrario. En mi caso, creer me ayuda a hacer el bien, porque reconozco que se me hace difícil querer hacer lo que es correcto de buenas a primeras (Romanos 7:21-25).

Desmond Doss (Andrew Garfield) es un miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día que se enlista en el ejército, pero que se rehúsa a usar armas por su condición de objetor de conciencia. En todo el film vemos cómo le rechazan e insultan llamándole cobarde y asegurando que con sus ínfulas de hombre moralmente correcto no contribuirá en nada a la guerra; además lo humillan y hasta golpean para que renuncie. Pero lo que nadie parece notar es que todo lo que hace es por sus creencias, no por lo que le han dicho que crea o lo que le han querido hacer creer, sino por lo que él cree, lo que la vida le ha llevado a creer, por los errores que ha cometido y las experiencias que han marcado su vida, jamás ­por considerarse mejor que otros.

En toda la cinta, Doss jamás critica la posición de sus compañeros, al contrario, les agradece que vayan al frente, y por lo mismo demuestra que él desea ir, pero no a disparar sino a ayudar a salvar las vidas que puedan ser salvadas.

Médico de combate es la figura con la que consigue ir al frente. Y el resto, es netamente la realidad de la historia de Desmond Doss, el primer objetor de conciencia en recibir la Medalla de Honor.

Sobre la dirección de la película, Gibson nos muestra otra cinta con su fórmula infalible que ya hemos visto en «La Pasión de Cristo« (2004) o «Apocalypto» (2006): un hombre aferrado a sus creencias y principios con una capacidad destacable para sobrellevar el dolor; muestras de la crueldad de la que es capaz el ser humano y finalmente el camino para llegar a «la verdad».

Por otra parte, Gibson grita sobre el horror de la guerra. Durante buena parte de la película vemos horribles escenas de la batalla de Okinawa, con cuerpos desmembrados, quemados, explotados, con actos crueles e innobles (porque «así es la guerra»).

Un objetor de conciencia bañado en sangre, firme en sus creencias en pleno campo de batalla; un Andrew Garfield que dejó muy atrás a Spider Man; y un Mel Gibson que sigue demostrando lo consecuente que es, hacen de este un excelente film.


8,5




Hay cosas que no están ocultas a la sociedad, y una de ellas es que aún hoy, en 2016, sigue siendo difícil que una mujer brillante obtenga fácilmente puestos de su nivel. Todavía nos enfrentamos a múltiples barreras (subestimación, desigualdad salarial, vejaciones, etc.) que muchas veces terminan venciendo a algunas mujeres en su camino al éxito, mientras que a otras nos hace más fuertes. Pero si hoy esto es aún un problema, cómo imaginarnos las situaciones por las que tuvieron que pasar las mujeres de «Hidden Figures» (Theodore Melfi, 2016), en la época de los '60.

Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe) son las 3 protagonistas de esta película que les hará sentir el odio que siempre sentimos por las vejaciones segregacionistas de la época y, además, las irracionales negativas a las que se enfrentan por el hecho de ser mujeres.

Johnson es una destacadísima matemática y científica espacial; Vaughan, matemática especializada en computación y programación; y Jackson, matemática e ingeniera aeroespacial. La historia de las 3 es cautivante, embelesadora y totalmente admirable. Mujeres brillantes y destacadas en su área, luchadoras y dedicadas, esenciales para que la NASA alcanzará el éxito con el Programa Mercury (1961-1963). Si hay algo que aseguro de esta película es que no se van a aburrir en ningún momento, mucho menos a decepcionar de nada.

Las actuaciones de Henson, Spencer y Monáe son una delicia, para mí principalmente la de Spencer, a quien sigo con profundo fanatismo desde aquella magnífica e inigualable actuación en «The Help» (2011). Además, está Kevin Costner, a cuyo personaje uno le agradece en repetidas ocasiones por ser «gente» y enseñar a otros a serlo. Kirsten Dunst no tiene un papel protagónico pero es buena, como suele serlo. Y me alegró profundamente ver a Jim Parsons en esta película, que se parece y a la vez no a Sheldon Cooper (tienen que verlo para entenderlo).

Toda buena historia merece ser contada, y la biografía de estas 3 mujeres, retratada en una película muy pulcra y académica, no es la excepción. Ya fue contada, y ahora solo requiere ser vista y comentada. Les aseguro que será mejor de lo que esperan.

8,3★


En el marco de todas estas películas que han salido sobre la vida de uno de los narcos más conocidos del mundo, Pablo Emilio Escobar, Brad Furman ha apostado por realizar una sobre las derrotas del cartel: la operación C-Chase, con la que se hundió el que fuere el séptimo banco más grande del mundo, desplomando el soporte financiero del Cartel de Medellín.

La película relata la historia de Robert Mazur, un ex agente de la DEA, quien se infiltra entre grandes socios del cartel colombiano, hasta casi llegar a tocar a Pablo Escobar. Pero no vale la pena contar nada, porque la película es exageradamente interesante y ningún tipo de spoiler ha de ser dicho.

Lo que sí hay que decir es que las actuaciones de Bryan Cranston (Roberto Mazur) y Benjamin Bratt (Roberto Alcaino) hacen esta película. Para mí, lo son todo. Describen, ambos, de una manera majestuosa, de qué van estos trabajos encubiertos que hacen muchos policías, donde a veces es imposible no involucrarse personalmente.

El film tiene varias escenas que logran hundirnos el pecho. Pero son dos la que me harán recordar esta película por siempre (y recomendarla): el momento brevísimo en el que aparece el actor que interpreta a Pablo Escobar -porque es casi invisible, demasiado sutil y delicada gracias a la iluminación (no supe de esto hasta que lo mencionaron, y entonces tuve que regresar a la escena para verlo)- y la cara de Benjamin Bratt en la última escena, cuando mira a Bryan Cranston.

Vean esta película, o bien porque les interesa el tema o simplemente porque quieren ver un buen film.

8★


Swiss Army Man (2016) es una película loquísima que divierte, extraña, entristece e invita a filosofar un rato. Para mí, el diálogo es una constante discusión sobre qué es la vida y la búsqueda de motivos para vivirla.

La esperé muchísimo porque estoy ansiosa de que Daniel Radcliffe salga de la sombra de Harry Potter (porque merece que la gente sepa su nombre y dejen de decir "este chamo, Harry Potter"). Hace unas semanas dije que su papel en Imperium había sido muy bueno, pero que quería verlo en el film de Dan Kwan y Daniel Scheinert... y para mí, llenó las expectativas. Tomó un riesgo grande y se nota que lo disfrutó. Por su parte, Paul Dano es igualmente magnífico.

Swiss Army Man se parece y a la vez no se parece en nada a Náufrago (2000), porque aunque se trata de un náufrago, la parte del cadáver que se lanza pedos, tiene ansias de recordar qué es la vida y ayuda a un hombre a sobrellevar la soledad y la desdicha no tiene comparación con Wilson.

Una recomendación que no deben dejar pasar.

7,8 

El neorrealismo italiano es uno de los géneros cinematográficos que más respeto. Es un cine exageradamente real y triste. Y de eso se trata. En la Italia de la posguerra se sucintaron historia trágicas y los realizadores italianos escogieron el cine para que tales historias no pasaran desapercibidas. 

A mí Ladri di biciclette (1948) me parece una de las historias más tristes del cine; La Strada (1954) me dio una lección de realismo; pero entonces vimos Germania, anno zero (1948) y entendí que quizá la gente no se siente muy atraída por este tipo de cine porque es tan real que duele, y aunque no lo queramos, cuando vemos cine estamos esperando al menos un ápice de felicidad en el final

Sin embargo, el neorrealismo no daba ni un aliento de eso, nada mejora con el pasar del film, porque a esas personas, que tenían que encontrar la forma de sobreponerse a la guerra, la vida no les daba respiro. 


En "Alemania, año cero" vemos a un niño de 12 años que siente en sus hombros la responsabilidad de llevar algo de comida para su hermana (mucho mayor que él), su hermano (que volvió del frente y, como muchos otros soldados, no conseguía salir a trabajar por distintas razones) y a su padre enfermo. El desarrollo de la película es angustioso y no, nunca se pone mejor. 

La película vale cada minuto, porque nos sumerge en una realidad histórica que hoy podemos comparar con la de Siria, por ejemplo. Una ciudad destruida y una vida que, pese a todo, continúa.

8,3

Actualmente hay 21 millones de personas refugiadas en el mundo. El 86% de ellas han sido acogidas por países en desarrollo. Pero 1,2 millones necesitan ser reasentadas antes de que acabe el 2018.

El mayor problema al que se enfrentan las personas refugiadas es la desprotección. Las personas que viven bajo esta condición no lo han decidido por placer; han sido obligadas a buscar refugio fuera de su país para proteger su vida y la de los suyos. Pese a que los gobiernos tienen el deber de ayudarles, los países más ricos siguen tratando a las personas refugiadas como si fuesen un problema de otro.

Este 19 de septiembre, durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Refugiados y Migrantes, la Asamblea General adoptó una serie de compromisos dirigidos a mejorar la protección de los refugiados y migrantes, conocida como Declaración de Nueva York.


Aunque no es una excelente película, Imperium (2016) es otra muestra de que Daniel Radcliffe no s
e va a quedar solo con el personaje de Harry Potter en la frente. Además, sea como sea, la historia es interesante y tiene su lección bien necesaria para el público norteamericano. 

Igual, sigo esperando ver Swiss Army Man, que tiene pinta de convertirse en uno de los papeles más importantes de su carrera. 

6,5★




























La razón por la que odio tanto a Lars Von Trier es que es un director que no se preocupa por complacer al espectador nunca, en ningún momento. Pero la razón por la que admiro, respeto y recomiendo tanto su cine -y sigo viendo sus películas- es que se atreve a hacer lo que nadie más hace. Ese debe ser el hombre al que menos le importe lo que piensen, e imagino que por eso —y porque es un genio— se le da tan bien hacer películas.

Finalmente vi Dancer in the Dark (2000). Es el musical más oscuro que uno pueda ver. La actuación de Björk es arrasadora. Al resto del elenco lo odié, pero no por su desempeño, sino por lo que Von Trier hace con ellos. Estuve indignada durante los 140 minutos que dura. Este film está lleno de injusticia, traición, cobardía y desfachatez. Una exagerada serie de eventos desafortunados.

No entiendo cómo un director puede lograr que todos los sentimientos que uno tiene durante tantos minutos sean malos. Y cuando finalmente se asoma uno bueno, pues no, resulta que se vuelve peor. Aunque al final del film se siente un poco de tranquilidad, la última escena logra desgarrarte una parte del corazón con un grito (o al menos fue mi caso).

Me gustó mucho el tono sepia de la película y la idea originalísima, por supuesto. Lars Von Trier viene siendo el director con el que uno no se debería topar (por pudor, ética, etc.), pero una vez que se descubre es imposible abandonarlo.

8,5★

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) es el órgano encargado de promocionar y proteger los derechos humanos de todas las personas que viven en el continente americano. Es el órgano al cual acuden las víctimas de violaciones de derechos humanos cuando se agotan las instancias internas; es decir, cuando no pueden acceder a la justicia a través de los medios regulares en su propio país.

Hoy, 10 de septiembre, Venezuela cumple 3 años fuera de la CIDH y, por ende, sus ciudadanos fuera de la protección de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante, “Convención”), tratado en el cual se reconocen derechos humanos universales y que sirve como puente para juzgar a los Estados que han violado derechos humanos.

El resguardo de estos derechos se obtiene a través de un sistema de protección internacional que está compuesto por dos organismos: la Comisión y la Corte. El primero es el encargado de investigar las denuncias que llegan contra los Estados parte; la segunda, determina cuándo los Estados han incurrido en violaciones de derechos humanos.
La historia de las mafias italianas es extensa. Al arsenal se sigue sumando historia, por cuanto los clanes hoy parecen seguir más vivos que nunca. El film Suburra (2015) no me dejará mentir. Esta película no solo trata el famoso tema de los mafiosos italianos y sus redes criminales, sino de las conexiones que estas tienen y mantienen con diferentes sectores de poder (político y eclesiástico, en este caso) que les ayude a hacer crecer el negocio.

A través de varias historias basadas —de manera poco sutil— en casos reales, el embrollo que se nos presenta nos acerca a la realidad italiana de 2011 y 2013, aunque Stefano Sollima (su director) la enmarque en 2011.

Una pantalla negra nos sitúa en el 05 de noviembre de 2011, «7 días ante de El Apocalipsis». Un político de la cámara del parlamento italiano, Malgradi (Pierfrancesco Favino) tiene una obsesión con las prostitutas, es avaricioso y prepotente. Tras una reunión de la cámara, donde se discute la posible quiebra económica de Italia, se va a un hotel, donde le espera su prostituta habitual que asiste acompañada de una menor de edad, a solicitud del político. Pero la menor muere a raíz de una sobredosis. Empieza el embrollo.

Viola (Greta Scarano), la favorita de Malgradi, llama a un amigo suyo, integrante de una familia gitana mafiosa, para que le ayude a deshacerse del cuerpo de la chica. Pero el ayudante no olvidaría así como así el favor hecho a un político.

Una breve escena del Papa nos deja saber su deseo por abandonar su cargo. Y su ayudante, el más cercano, no soporta la tristeza, preocupación y la carga de la información que conoce.

Número 8 (Alessandro Borghi) es hijo de un mafioso que dominaba Ostia, en la costa del mar Tirreno. Así que 8 ha heredado el negocio de su padre, y lucha por mantener su soberanía territorial entre las familias de la mafia. Tiene un guardaespaldas que le es sumamente leal y una novia drogadicta que termina teniendo mucha importancia en la cinta.

Samurai (Claudio Amendola) es el «Padrino» de este film. Es quien intenta mantener la paz entre todas las familias y quien tiene la idea de volver Ostia una especie de Las Vegas, para lo que necesita la colaboración de varios sectores. El primero en comprometerse a la causa es Malgradi, quien convencerá a sus amigos diputados de la cámara de votar a favor de una ley que le ayude con su cometido, a cambio de que Samurai «done» 2 millones de euros a su fundación.

Sin embargo, con el pasar de los días, la cosa se va poniendo color hormiga. El gitano intenta sobornar al político, quien pide ayuda para que le «den un susto». El encargado de asustarle es 8, quien además lo conoce y termia matándolo. Su hermano, Manfredi (Adamo Dionisi), jefe de una familia de gitanos usureros, clama venganza. Pero mientras, Manfredi también está ocupado con Sebastiano (Elio Germano), un organizador de fiestas VIP cuyo padre se suicidó días antes y descubrió que debía grandes cantidades de dinero a la mafia… y es lo que resulta heredar.

Sebastino ha perdido a su padre, pero no le ha dado tiempo de sentir pesar, por cuanto se ha visto obligado a cumplir con las órdenes de Manfredi para ver si le regresa la mansión que usa para trabajar. Pero Sebastino, tras verse subyugado, se va convirtiendo en otra persona.
En esos intentos de venganza, todos los personajes de esta película se empiezan a ver involucrados entre sí. Hay más asesinatos, hay secuestros, extorsión, excesos, abusos de poder, drogas, fiestas, masacres y sadismo. En alguna escena vemos a Samurai negociando con un cardenal de la iglesia, sobre su apoyo; el clérigo asegura que puede hacer algo solo si hay más dinero de por medio.

Contarles el final, el día del apocalipsis, es como innecesario, porque perdería el sentido verla. Pero lo que sí puedo decir es que en la realidad italiana los siguientes hechos ocurrieron:

2011
  • El 12 de noviembre Berlusconi dimite de su cargo como presidente del Consejo de Ministros de Italia tras la aprobación de la Ley de Presupuestos de 2012.

2012
  • El 21 de diciembre el primer ministro, Mario Monti, presenta su dimisión del cargo. Una consecuencia directa de esto es que se deben realizar elecciones generales para escoger a nuevos miembros de la Cámara de Diputados y miembros del Senado.

2013
  • El 11 de febrero el papa Benedicto XVI presenta su renuncia al pontificado de la Iglesia católica.
  • Durante el 24 y 25 de febrero se realizan las elecciones generales para las dos cámaras del parlamento italiano.
  • El 24 de junio Silvio Berlusconi es condenado a 7 años de prisión e inhabilitación perpetua por constricción a la prostitución de menores y abuso de autoridad; el 1 de agosto la Corte Suprema de Casación lo condena en forma definitiva a 4 años de prisión por fraude fiscal. Para 2015, tras varias medidas a su favor, había cumplido con su condena.

Extra bonus: El personaje de Samurai está inspirado en Carmine Spada, jefe de uno de los clanes de crimen organizado más imponentes de Italia, al igual que los Casamonica (ambas familias están reflejadas en el film)
2015
  •      5 de noviembre: Empieza el juicio contra la mafia de Roma, por el caso «Mafia Capital» en el que están involucrado empresarios, políticos y funcionarios, al ser descubierta una extensa red criminal el Roma que se había instaurado en el ayuntamiento y controlaba la gestión de licitaciones públicas [1] (cuando vean la película, sabrán que esto se refiere al momento en el que todos los diputados reciben un mensaje de texto que los espanta).

Luego de ver la película, ya ustedes mismos podrán decidir si mi análisis tiene propiedad o no. Pero aún si su respuesta es «no», Suburra es una película que vale la pena ver, porque tiene historia y porque las actuaciones (todas) son remarcables. Algunos excesos hacen que las dos horas sean pesadas, porque llega un punto en el que el asunto es «tengo demasiada información y no sé qué hacer con ella», sin embargo, la realidad es así, ¿o no?

Francesco Spada (jefe mafioso sobrino de Carmine Spada) posa junto a Pierfrancesco Faino y
Claudio Amendola, en el estreno de Suburra.* 

Por Alexandra Perdomo




[1] Gómez, Á. (04/11/2015) Roma celebra el mayor juicio por el caso «Mafia Capital»: la infiltración mafiosa en la política. ABC. Disponible en: http://www.abc.es/internacional/abci-juicio-infiltracion-mafia-politica-y-negocios-roma-201511042131_noticia.html

* Gómez, Á. (19/10/2015). Un jefe mafioso se cuela en el estreno de Suburra. ABC. Disponible en: http://www.abc.es/estilo/gente/20151019/abci-ostia-roma-corrupcion-201510182107.html 

Imagine que está en su casa viendo televisión o que va caminando por la calle y, de repente, agentes del Estado le llevan consigo, sin informar a nadie sobre su paradero, sin explicarle por qué le están llevando y sin siquiera asegurarle que le regresarán con vida.

Así ocurren las desapariciones forzadas: las personas son llevadas y no se vuelve a saber de ellas por días, meses, años… o quizá nunca más. Comúnmente han sido empleadas como estrategias gubernamentales para infundir terror. Difícilmente demos con el lugar de inicio de esta práctica, pero lo que sí es cierto es que nos enfrentamos a un problema mundial.
Me sé afortunada porque pude disfrutar de ti sin lemna ni contaminación durante toda mi infancia, y bañándome en tus aguas disfruté de insuperables momentos junto a mi familia y amigos. Hiciste que no me gustara el mar por lo salado, porque me acostumbré al agua dulce que tantas veces me tomé sin querer, pero que nunca me hizo ningún mal; bajo la cual podía abrir los ojos sin ardor ni lágrimas. En tus orillas aprendí a comer los chipichipi que encontraba enterrados en la arena, siempre con un poquito de limón. La rutina era pasar todos los sábados y domingos del mundo en la playa, y yo desde muy tempranito ya estaba dando volteretas dentro de tu oleaje apacible, hasta que el sol se ocultaba y mis padres me obligaban a salir. Aprendí lo sabroso que es bañarse mientras llueve o por las noches -aunque sea peligroso y hayan muchos más animales rondando-, y vi de cerquita la majestuosidad del puente que te atraviesa cuando pude estar debajo de una pila, un día muy de noche. 
  
Hoy, porque Alonso de Ojeda tuvo la dicha de ver tu poderío, dicen que celebramos tus 517 años, pero yo celebro que siempre has estado ahí; y aunque lamento todo el mal que te hemos hecho, la contaminación que hoy me impediría bañarme una vez más en tus aguas, tengo la esperanza de tu recuperación, y espero algún día volver a ver generaciones enteras disfrutando de tu perfecta agua y llenando de hermosos recuerdos la memoria de muchos otros.