A Doris Lessing llegué gracias a una amiga que me prestó «El mundo de Ben». Tras culminarlo, supe que era la secuela (aunque no influye en nada leer el segundo primero) de «El quinto hijo». Ambos libros me cautivaron de una forma que no sabría explicar bien, pero literalmente no me permitía dejar de leer siempre que pudiera hacerlo. La narrativa de la Nobel británica es asombrosa.


«El cuaderno dorado», publicado en 1962, es su novela más famosa y la que la catapultó a la fama. Es un manifiesto sobre las mujeres. En el relato de Anna, su protagonista, y los cuadernos que lleva a modo de diario, nos acercamos a la historia de una mujer —quien, aparentemente, es muy parecida a la misma Doris— inglesa, comunista, miembro del PC, que se encuentra en una edad donde se cuestiona todo, tanto su ideología, como su felicidad y su manera de amar y de ser amada —o la imposibilidad de…


Este libro habla sobre el comunismo, el socialismo, la guerra fría, el racismo, la experiencia de un grupo de jóvenes militantes viviendo en una comuna en Sudáfrica, y de la lucha de las mujeres en el ámbito social, económico, laboral y, sobre todo, cultural.


Hay 4 cuadernos (negro, azul, amarillo y rojo) donde la escritora Anna Wulf trata de plasmar su vida, sus experiencias y también sus ideas y ficciones. Y también hay apartados, titulados «Mujeres libres», donde nos acercamos a la experiencia de madres solteras, divorciadas, ex esposos que no encuentran su lugar en el mundo y las complicaciones que trae buscar la felicidad y suponer que es posible encontrar el amor, los errores que se cometen en su búsqueda y cómo nos inclinamos por dar y, aunque nos moleste el no recibir, seguimos dando, aunque nos inquiete, porque parece ser la naturaleza que nos domina. 


Creo que esta narrativa de Lessing estaba muy adelantada a su época y hoy sus palabras parecieran tener más vigencia que nunca. Anna suele sentirse miserable mientras está sola y solo encuentra alegría y armonía cuando está rodeada de otros, ya sea Janet, su hija, Molly, su mejor amiga o cualquier hombre que ocupa su cama, porque no quieren dormir solos, no aman a sus esposas o cualquier excusa, pero nunca porque realmente la amen y quieran quedarse.


Una obra extensa pero entretenida, que nos invita a hacer una introspección de quiénes somos, qué queremos y qué tanto estamos haciendo por conseguirlo. Y también una reflexión ante lo que llamamos amor, lo que debería ser, lo que merecemos y a veces no nos atrevemos a exigir de otros.


Definitivamente mi junio valió mucho la pena gracias a este libro, cuya historia sé que me acompañará siempre y que recomendaré siempre que tenga la oportunidad de hacerlo.


Terminado de leer el 28/06/2020

En febrero leí por primera vez a García Lorca. Entonces me pareció un relator pueblerino excelente. Y tras haber leído estas dos obras teatrales suyas, lo reafirmo.


Es un autor que contó magistralmente la realidad de una España arraigada a las costumbres, al señorío, al qué dirán.


Yerma es una historia triste, sobre una mujer que desea con todo su corazón tener hijos. Y la frustración de no tenerlos nubla su amor y su dicha. Las conversaciones con las vecinas, la actitud del esposo que no quiere que salga, de sus cuñadas que le vigilan hacen de esta obra una constante angustia por lo que siente, piensa y quiere Yerma y lo que los demás le dan.


En el caso de La casa de Bernarda Alba, es una obra sobre una madre (Bernarda), quien es la típica generala que exige de sus hijas que hagan cuanto ella diga, que hablen cuando ella lo permita y que, bajo ningún concepto, dejará que el honor o reputación de su familia esté en boca de nadie, aunque en su boca esté la casa de todos. Y para proteger ese «honor» será capaz de sobrepasar cualquier extremo.


Ambas historias están cargadas de expresiones y rituales de antaño, de señalamientos anticuados y de costumbres pueblerinas. García Lorca nos lleva en un viaje brusco a una España de señoras, de obreros, de amores «pecaminosos» y de deseos que, de un momento a otro, dejan de ser reprimidos.


Terminado de leer el 27-05-2020



The Lighthouse es una película de 2019, dirigida por Robert Eggers, que cuenta con las actuaciones de Willem Dafoe y Robert Pattison (a quien, por suerte, nunca encasillé en Twilight porque no la vi).

El director estadounidense de 36 años nos presenta un film en blanco y negro, en formato cuadrado clásico, que ya de entrada me transportó al cine de los años ’30. A mí me resultó muy cercano, en iluminación al menos, al expresionismo alemán. El film, categorizado como «terror psicológico» está mucho más cerca de la nueva ola denominada «terror de autor» —donde, por ejemplo, incluiría Hereditary—.

La historia nos lleva a una isla, con un faro, habitada recientemente por dos personas. Un viejo marinero alcohólico, encargado del faro (Dafoe) y un novato que trabaja para él ayudando con los quehaceres y las labores netamente técnicas (Pattison).

El guion es espléndido, podría ponerse directamente en un libro y ser una maravillosa novela de marineros y todo el mundo místico que les rodea. Dafoe y Pattison hacen un despliegue de galante actuación que sigue manteniendo a uno en lo más alto de la cúspide actoral hollywoodense —donde se encuentra hace años— y al otro lo eleva a un grado importante dentro de la actuación para esta espectadora.

En principio, se supone que el novato estará 4 semanas acompañando al veterano en la isla. Con el paso de los días se empieza a gestar una complicada relación entre ambos, donde la experiencia se sobrepone con violencia. El pasado empieza a aflorar y con él secretos importantes que explican mucho de esta historia, llena de excentricismos.

Me gustó mucho que el director le hace honor a Hitchcock, ya que en repetidas escenas vemos tomas similares a las de «The Birds» y una gaviota, de hecho, se vuelve bastante molesta y hasta violenta. También es destacable el detalle del dialecto y acento que emplean ambos actores, lo que inyecta más realidad a la historia del pirata que extraña navegar, al sol, al viento y al agua.

El alcohol juega un papel fundamental en esta película. Es el opio de este pueblo constituido por 2. Es la razón o el detonante de la locura. Representa el quiebre de la «estabilidad» o la «normalidad» que existió en la primera mitad.

Esta película es un descenso a la locura, a la tragedia de lo oscuro debido al aislamiento, a la falta de sensatez ante una realidad librada de cánones o reglas, donde nadie ve nada y el único que puede juzgarte está sentado en tu misma mesa, también es un reflejo de los límites que puede una persona sobrepasar con tal de cumplir con sus deseos, de alcanzar lo inalcanzable y matar la curiosidad. O podría entenderse también, por qué no, como la necesidad de alcanzar la verdad universal (tomando a la isla como universo para este par).

Es un film que rinde tributo al cine de hace varias décadas, pero también que reinventa el cine de hoy. Un despliegue de sueños y alucinaciones que se nos presentan en pocos escenarios y con solo 2 actores. Y de haber sido hecho de otra forma, quizá no habría funcionado.

Altamente recomendada para los fanáticos del cine.



Lo único que había leído de Shakespeare era «El sueño de una noche de verano» y pensé que, si todo era así, definitivamente no era mi estilo. Me regalaron este libro y decidí darle una segunda oportunidad. ¡Menos mal!

Hamlet me pareció una tragedia magnífica. La historia me capturó al 100%. La traición, el dolor, la venganza, el amor y la locura expuestas en esta historia forman un drama inolvidable.

Este Shakespeare es al que todos siempre hacen referencia, un creador de tragedias profundas que tocan nuestro lado más humano y es capaz de despertar nuestros más oscuros pensamientos.

Leí que es la obra más larga del autor inglés, también la más famosa de la literatura occidental, pero es una lectura breve, ligera y, sobre todo, entretenida. Esta tragedia cuenta, incluso, con su propio fantasma, además de pasajes muy melancólicos.

Me retracto. Definitivamente sí puedo leer obras teatrales.

Terminado de leer el 25-05-2020



Tengo que admitir que me costó mucho terminar esta novela. La primera mitad se me hizo muy cuesta arriba. Quizá porque estaba esperando que fuese una secuela de «Sobre héroes y tumbas». Le di dos descansos necesarios, así leí «Rugby» y «El retrato de Dorian Gray». Pero pasada la mitad, hice el clic que estaba esperando. Fue como finalmente entender el espíritu del libro.

Esta es la última novela escrita por Sabato. Para mí, es una mezcla de muchas cosas. En ella, nos habla del arte, de las guerrillas, de la política, de la cultura, de la importancia de nuestra infancia, de la ciencia, de la filosofía y, por qué no, un vistazo a la mente y alma del mismo Sabato.

Ernesto es uno de los personajes principales de la obra, así que Abaddón nos regala una biografía ficticia, una mirada al joven científico y al adulto escritor. Teorías y conspiraciones persiguen al autor dentro del libro. El recurrente tema de los ciegos —que hace tan necesario leer previamente «Sobre héroes y tumbas»— no se hace esperar demasiado y algunos personajes de su anterior novela reaparecen inesperadamente.

Un extenso tratado sobre la política como reflejo de una realidad (entre los años ’60 y ’70) acaecida, violenta, terrible y tortuosa; se eleva la imagen del Ché y su intención de construir un grupo de «hombres nuevos» para el surgimiento de América Latina —la parte que más me costó leer—.

Y luego llega la parte en la que la novela se convierte en eso, en novela. Los personajes toman fuerza y sus historias empiezan a desarrollarse y acercarse a su final. Sabato nos llena de pasado, de añoranza y de calles y cafés, todo muy unido a la experiencia de la muerte, incluyendo la suya.

Una conversión literalmente kafkiana, visiones apocalípticas y tragedias rutinarias son partes imperdibles de esta obra. Sabato nos transmite la única y más grande verdad: «todo un día será pasado y olvidado y borrado: hasta los formidables muros y el gran foso que rodeaba a la inexpugnable fortaleza».

Terminado de leer el 24-05-2020


Esta es la novela más famosa del irlandés Oscar Wilde. Fue publicada originalmente en 1890 como cuento. Sufrió varias modificaciones, tanto por el autor como por quien compró, años después, los derechos de autor sobre la obra. Fue, en su momento, un libro muy controversial, y hoy un clásico necesario.

El drama faustiano que Wilde retrata en esta novela es encantador. Lleno de pasajes filosóficos, de consternaciones éticas y moralistas, de fugases idilios, de teatro, de pasión y de arte, este libro te atrapa irremediablemente.

La eterna juventud ha sido un tema recurrente en todas las expresiones de arte que conocemos desde el principio de nuestra humanidad. Lo que algunos son capaces de hacer en la persecución de la juventud y la belleza tiene resonancia hasta en nuestros días (cirugía plástica, por ejemplo). ¿Por qué nos obsesiona tanto este tema? ¿Es, acaso, el temor a la muerte? ¿O, como plantea en varios pasajes lord Henry, es porque «todo lo malo es feo»?

Basil, el pintor que retrata a Gray, anonadado por su belleza, a la cual adjudica todos sus «atributos», veía en el joven la nobleza y humildad de la inocencia. Pero cuando Henry entra en la vida de Dorian, inculca en él el hedonismo y entonces empieza su camino de placeres y desdichas.

Aunque la búsqueda de placeres inmediatos no abandona el relato, tampoco lo hace el sentido ético y moral de las cosas. Y si bien Dorian Gray tiene permiso de hacer cuanto desee sin que esto le afecte directamente, algunas voces de su conciencia nunca se apagan. El camino que recorre entre su juventud y «madurez» es una profunda mirada al miedo ante la muerte.

Terminado de leer el 21/05/2020


Hoy le di una pausa a Sabato y me leí «Rugby», la primera novela del escritor argentino Manuel Soriano, publicada en 2010.

Esta breve novela ahonda antropológicamente en las clases sociales de la ciudad de Buenos Aires, en los valores del deporte que nos apasiona, pero también en lo que algunos confunden con «compañerismo» y «lealtad».

Este relato me gustó mucho, porque habla de clubes, zonas y barrios privados que he podido conocer en estos 3 años, acompañando a nuestro club en sus partidos. Habla de los terceros tiempos, ese espacio tan respetado y ameno después de cada partido, del respeto por el árbitro, de la entrega y dedicación de estos, de los entrenadores, los jugadores, los aficionados y de todos aquellos que son por y para el club.

Mas la novela de Soriano también habla del clasicismo, de racismo, de los niveles sociales y de cómo algunos se esfuerzan tanto por mantener dichas diferencias. Un hecho trágico y la nostalgia de su narrador hacen que la lectura sea rápida y muy interesante.

Soriano fue jugador de rugby, pero nunca se consideró «rugbier». Como el protagonista de esta historia, el argentino también estudió leyes. Pero parece que lo autobiográfico llega hasta ahí. Sin embargo, la mirada de un Microcentro lleno de gente pidiendo dinero, de madres sentadas sobre cartón con sus hijos al lado, de músicos tocando y uno que otro borracho dormido es un puñetazo de realidad que para algunos es rutina diaria —para quienes viven y trabajan sobre Florida, por ejemplo—.

Aunque hay algunos extremismos, hay que reconocer que la panorámica de Soriano en cuanto a Buenos Aires, a las clases, al rugby, es asertiva en su mayoría. Estoy segura de que no es lo último que leeré del autor.

Terminado de leer el 09/05/2020


17 años tuvimos que esperar para otra entrega de los eternos e inigualables Bad Boys.

En Bad Boys for Life (2020) solo cambia el director, ya que por suerte pudieron contar con el elenco original de las dos películas anteriores.

Will Smith y Martin Lawrence me parecen una fórmula cómica perfecta. Aunque era muy pequeña cuando salió Bad Boys I, recuerdo haberla visto muchas veces en mi adolescencia, justo con la segunda entrega, que la vi ya con 12 años y siendo fan del Will Smith que veía en The French Prince of Bel-Air (que disfrutaba tanto doblado como subtitulado, ya que lo veía cada vez que podía en distintos canales).

Mike y Marcus se suman a una nueva aventura, «la última», en la que hay mucha acción, muchos disparos, muchas explosiones, pero, sobre todo, muchísimas risas. En esta entrega se unen al elenco la ya conocida Vanessa Hudgens (quien siempre será «Gabriela», de HSM), Kate del Castillo, y hasta el reggaetonero Nicky Jam. Pero la mayor de las sorpresas fue ver al canadiense Alexander Ludwing, mejor conocido como Björn Ironside (Vikings), interpretando un papel no muy grande pero que para nada pasa desapercibido.

Del reparto viejo, una genialidad poder ver a Reggie y a su novio ya adultos. Joe Pantoliano, cuyo último registro que tenía era como el insoportable y detestable Ralph Cifaretto (The Sopranos), y, por supuesto, la dupla dinámica: Smith y Lawrence.

Una historia emocionante, cómica, a ratos conmovedora, llena de camaradería y recuerdos. ¿La disfruté? Muchísimo. La volvería a ver sin pensarlo, como tantas veces vi la I y la II.

Amo poder estar viva para ver secuelas de las películas que me han acompañado durante tantos años y que son parte de mi amor por el cine.



Escape from Pretoria (2020, Francis Annan) es una película protagonizada por Daniel Radcliffe, Daniel Webber, Ian Hart y Mark Leonard Winter, que cuenta la historia real de tres prisioneros políticos que deciden fugarse de la cárcel de Pretoria. Los hechos narrados en el film están basados en el relato del libro «Inside out: Escape from Pretoria Prision», del escritor sudafricano Tim Jenkin (uno de los prisioneros).  

Tim Jenkin (Daniel Radcliffe) y Stephen Lee (Daniel Webber) son dos jóvenes sudafricanos miembros del Congreso Nacional Africano. Tras un acto de sabotaje, haciendo explotar más de 20 artefactos caseros cuyo fin era distribuir panfletos contra el apartheid. Ambos son atrapados y destinados a la prisión Robben Island (Pretoria), donde solo son prisioneros hombres blancos y donde se diferencian por color de uniforme a los presos políticos o presos de conciencia, en palabras de Denis Goldberg (interpretado por Ian Hart), de los delincuentes.

Si bien la película está enmarcada durante el apartheid, no profundiza para nada en el tema. Algunos prisioneros mencionan sus ideales, pero no se nos permite conocer de cerca las luchas o principios de ninguno. No hay un desarrollo real de los personajes ni del contexto socio político. Seguramente no era para nada el fin de la cinta, pero lo veo como una oportunidad que se pudo haber aprovechado un poco mejor.

Así, nos encontramos con una película sobre una fuga. No es, en efecto, una película de acción al estilo Escape Plan (2013, Mikael Håfström). Es, más bien, un proyecto de fuga hecho con meticulosidad, paciencia y compromiso.

Mark Leonard Winter, Daniel Radcliffe, Tim Jenkin y Daniel Webber.
Ya he destacado en otras ocasiones la actuación de Daniel Radcliffe, pero honestamente el actor no deja de sorprenderme. En esta, toda la angustia, nervios y ansiedad son imprimidas por su personaje, por su sudoración y la tensión en sus músculos. Verlo avanzar de a poco por la cárcel para asegurarse de que su plan funciona, casi sentir la aceleración de su pulso cuando estuvo cerca de ser atrapado, es lo que hace que esta película valga la pena ser vista.

El resto del elenco está bien. Los movimientos de la cámara son buenos. Sin embargo, nada demasiado destacable. Es una película entretenida, que genera bastante angustia (de la buena) y que sirve para ver una vez más una buena actuación de Radcliffe en la pantalla grande. Ah, claro, y conocer la historia de estos tres presos políticos que deciden intentar burlar la seguridad de una cárcel para salir a seguir luchando por el fin del aparthaid.  



Ada María Elflein fue una escritora y cronista argentina. Vivió entre 1880 y 1919. Fue la primera mujer nombrada miembro de La Academia Nacional de Periodismo.



Este breve compendio está formado por relatos sobre la historia del pueblo argentino durante la revolución contra la ocupación española. Pequeñas historias sobre el patriotismo, el perdón, la rendición, los errores, los aciertos y, obviamente, la muerte.



De padres alemanes, Elflein estudió idiomas y se graduó de maestra. Se dedicó a viajar por Argentina, en una época en la que no era común que las mujeres viajaran, mucho menos solas. Supo hacerse lugar dondequiera que llegaba, por eso Bariloche tiene un barrio y un colegio que lleva su nombre. Fue una pionera del turismo.

Me gustó mucho lo que leí y me quedo con ganas de leer algo de lo que escribió en uno de sus tantos viajes.

Terminado de leer el 20/04/2020

Jerzy Kosinki fue un escritor estadounidense de origen polaco. A sus 32 años publicó «El pájaro pintado», su más famosa novela. En principio la etiquetó como autobiográfica, aunque luego de su publicación jamás lo confirmara.

La novela es una descripción de la Segunda Guerra Mundial desde las vivencias de un niño catalogado como «judío» o «gitano», que recorría distintas aldeas, buscando abrigo y comida. Pero sus experiencias son una alegoría profunda al encuentro entre la inocencia y pureza de un niño y el mundo en su más inhumana y pobre faceta: la guerra.

Los abusos físicos y explícitos que sufre el protagonista hacen que la lectura de esta novela cueste, porque resulta increíble que alguien pueda experimentar, a manos de otros seres humanos, tales tratos inhumanos y degradantes.

La obra de Kosinki fue prohibida en Polonia —donde se le acusó de antipatriota—y otros países de Europa Oriental. Años después de su publicación se confirmó que la historia era ficticia y, además, se le acusó de plagio. Pero la novela se ha hecho su lugar dentro de la literatura del Holocausto.

Particularmente no es un libro que recomiende a cualquiera. No dudo de que muchos niños judíos hayan sufrido abusos en los hogares donde se les escondió durante la SGM, incluso muchos sobre los cuales aún no hemos leído o sabido, pero considero que Kosinki lo redacta de forma muy vulgar y hasta esotérica. Siento el tono del libro como una película de Lars Von Trier. Fue muy incómodo y angustiante de leer.

Cuando la familia que realmente acogió a Kosinki durante la SGM leyó su novela (fue publicada en inglés; tomó años que la tradujeran al polaco) hizo pública su profunda indignación, ya que él vivió con ellos en condiciones totalmente distintas, teniendo, incluso, a una sirvienta a su disposición.

Sé que la realidad muchas veces es más incómoda de lo que podemos manejar y por eso, perniciosamente, la evitamos. No sé si leería otra obra con este mismo tono, pero lo cierto es que hablamos de una novela que jamás podré olvidar haber leído. 

Terminado de leer el 19/04/2020


Este es el primer libro de Nietzsche con el que siento que se esfuerza demasiado en explicarse, en el que, por alguna razón, me da la impresión de que tenía la imperiosa necesidad de que se entendiera su filosofía, en asegurarse que sus ideas estaban seguras para el futuro. Me pareció muy raro sentirlo, porque lo que siempre he admirado en los libros del alemán es justamente ese despojo de su filosofía.

Nunca lo vi como un autor que quería hacerse entender por todos; siempre sentí que escribía para él mismo y para que, quienes lo entendieran, pudieran aprovechar su filosofía.

No es un mal libro ni nada. Aunque no creo que la poesía haya sido su fuerte. Y siento que el quinto libro es una incrustación innecesaria y desequilibrada dentro de la obra. El editor de esta versión aclara que el quinto libro fue agregado luego de su impresión por Nietzsche. Creo que debió dejarlo tal como lo había concebido originalmente.

Sus impresiones en La gaya ciencia, sobre el dolor, el espíritu y el conocimiento me gustaron mucho. Y en particular este pasaje:

¿A quién llamas tú malo? - A quien siempre quiere avergonzarse.
¿Qué es para ti lo más humano? - Ahorrarle la vergüenza a alguien.
¿Cuál es el sello de haber logrado la libertad? - No sentir ya vergüenza de uno mismo.

Terminado de leer el 10/04/2020 


De «Crimen y castigo», uno de los más grandes clásicos de la literatura universal, lo que más resalto es el desarrollo de los personajes y el profundo existencialismo en cada uno de ellos.

Publicado en 1866, escrito por el ruso Fiódor Dostoievski, es una especie de ensayo con rasgos autobiográficos. Tal como con «El jugador» (1967), en «Crimen y castigo», el autor cuenta un poco de su experiencia personal. Y es que Fiódor fue recluido en prisión en 1849, acusado de conspirar contra el Zar. Luego fue trasladado a Siberia para cumplir 5 años de trabajos forzados.

Rodión Románovich Raskólnikov, el protagonista de la novela, es un joven estudiante cuya inteligencia es remarcable, como también lo es su ausencia de principios éticos y morales. Sumido en la pobreza, en la miseria que no le es ajena a sus allegados, amigos e incluso familiares, se llena de rencor y empieza a gestarse la peor de las ideas en su mente.

¿Es posible un crimen sin castigo? Si alguien que comete un crimen, no considera la culpa, sino que, por el contrario, piensa que no ha provocad ningún mal, ¿es posible que este sea realmente «castigado»? En la actitud de Raskólnikov es fácil divisar que se considera a sí mismo lo que años más tarde Nietzsche denominaría «superhombre».

El desarrollo de la historia, a partir del capítulo III, se vuelca a un complejo drama psicológico que nos muestra la batalla del hombre contra la conciencia, del ser humano contra la moral y las divisiones hechas por la sociedad entre el bien y el mal. El razonamiento se vincula directamente con la inteligencia, pero también Dostoievski asegura que «la razón es esclava de la pasión».

En el resto de los personajes encontramos mártires, desdichados, moralistas, socialistas, racionalistas y, cómo no, liberalistas.

Relatos bíblicos y varias alusiones al libro no faltan en la novela. Fiódor presenta la confesión como medio para liberar la culpa y habla de la posibilidad de redención, cuando se lamenta la transgresión hecha, como gran sanadora del sufrimiento.

«Cuando uno tiene la íntima convicción de que podría ayudar al esclarecimiento de la verdad, le es imposible contenerse».

El viaje que realizamos al lado de Raskólnikov me recuerda al mismísimo viaje de Dante. Nuestro protagonista cae al infierno: es presa de todas las dudas y enigmas que alberga; deja que el orgullo se apodere de su raciocinio. Pasa al purgatorio:  si bien no siente culpa por sí mismo, empieza a sentir la presión de quienes le rodean y es perseguido por los fantasmas de sus actos. Termina en el cielo: logrando la redención, es abrazado por el amor de Sonia (la Beatriz de Dante) y se abre la puerta a una nueva posibilidad, la de una vida nueva —a la cual llegará no sin antes pagar su crimen—.

Un libro que no pierde vigencia. Retrata las grandes batallas que hoy siguen liberando el ser humano consigo mismo y con los otros: la conciencia, la moral, el bien, el mal, la pobreza, la miseria, las «razones» para cometer un crimen, el posible castigo, la injusticia, la justicia aplicada a los desfavorecidos… en fin, las razones por las cuales hoy seguimos leyendo, escribiendo, debatiendo y que le siguen dando razón a nuestra breve existencia.

Terminado de leer el 06/04/2020


Publicada en 1954, «El sueño de los héroes» es considerada una de las mejores obras del argentino Adolfo Bioy Casares. En enero leí por primera vez algo del autor, «Clave para un amor», un relato que, en su momento, me dejó con ganas de leer algo más. Y ahora, habiendo terminado esta novela, entiendo por qué.

En «El sueño de los héroes» el lector encuentra la cotidianidad de Buenos Aires a finales de los ’20, además de una radiografía a la sociedad de entonces. El libro está cargado de una literatura mágica, que si bien no se vislumbra con claridad sino hasta el final de la historia, el autor menciona y asegura desde la primera página. Durante toda la trama hay un agente extraño, hay una «sobrenaturalidad» que impacienta e inquieta, y que, por ende, hace casi imposible abandonar la lectura.

De Bioy Casares, Borges dijo: «En una época de escritores caóticos que se vanaglorian de serlo, Bioy es un hombre clásico. No ha cesado aún el debate de los antiguos y los modernos; Bioy es ajeno a los dos bandos. Es el menos supersticioso de los lectores».

En su arranque, Bioy escribe: «A lo largo de tres días y tres noches del carnaval de 1927 la vida de Emilio Gauna logró su primera y misteriosa culminación». ¿Qué es una primera y misteriosa culminación? Pues el autor nos lo explica de una forma magistral a través de la historia de un Emilio de 21 años que vive su vida entre amigos, el club, el trabajo, la novia, los celos, el temor –también la falta de–, las supersticiones y los aciertos.

Me conseguí con una obra que me dio pesar terminar, y a estas alturas sé que son las mejores, las que me acompañan, cuando me encuentro conmigo misma, por mucho tiempo.

Terminado de leer el 02/04/2020


El Tao Te Ching es un texto clásico chino cuya autoría no es segura pero se le atribuye a Lao Tsé (viejo maestro). Su contenido, pilar fundamental del taoísmo filosófico, tuvo basta influencia dentro de las religiones orientales, como el budismo, por ejemplo.

En el libro encontramos la descripción del Tao (el todo, el espíritu universal, el Uno; según distintas corrientes filosóficas), y una serie de instrucciones para lograr alcanzar la comprensión del Tao y vivir con respecto a sus principios.

También se describen ciertas condiciones de la vida y de las cosas, tales como la naturaleza como origen de todos nuestros sentidos, la posibilidad de ver y conocer cosas que están más allá del mundo racional tal como lo conocemos, la búsqueda del vacío, el desprendimiento de las cosas (es más fácil acercarse al Tao mientras menos ataduras se tengan), los valores femeninos, el dualismo del ser humano, la búsqueda interna para encontrar lo eterno, etc.

La sabiduría y las características principales del sabio parecen ser ejes principales en los 81 capítulos. Según el texto, solo el sabio es capaz de entender las dimensiones del Tao, de conocerse a sí mismo de manera que el Tao sea parte de él.

Particularmente, la idea de despojarse de todo (y no me refiero a cosas, se habla de despegarse de sentimientos, de familia, de amigos, tal como naturalmente lo concebimos) me parece muy compleja y siempre he admitido que no podría vivir de esa forma, pero este tipo de libros contienen una sabiduría útil para todos y es posible rescatar y aplicar ciertas premisas que, definitivamente, pueden ayudarnos a concebir las cosas de una forma distinta –no simple–, para conseguir conocernos mejor a nosotros mismos.

Hice algunas anotaciones (dejo las fotos) y comparaciones del texto con algunas corrientes filosóficas y con uno que otro pensamiento suelto, para ayudarme a entender un poco más el contenido. La historia, lineal o cíclica, se repite al menos en argumentos.

Un libro breve que recomiendo, tanto como recomiendo «El arte de la guerra».

Terminado de leer el 31/03/2020