Advertencia:  Mis sentimientos están completamente involucrados en esta reseña.

Cuando lanzaron el trailer de Wonder (Stephen Chbosky, 2017) me llené de expectativas... y altas. Las razones:

1) El reparto
Julia Roberts es una actriz que respeto mucho porque la he visto encarnar un montón de personajes y siempre está a la altura; Owen Wilson me divierte siempre y sus interpretaciones en las películas de Wes Anderson me hicieron admirarle; Jacob Tremblay es una promesa grande. Desde que lo vi en The Room dije que iba a seguir su carrera porque para mí se hará un buen lugar en la pantalla grande. 

2)  La historia
Para nadie es un secreto que me encantan los dramas y siento mucha afición por los dramas familiares. Y cuando los protagonistas son niños, ni les explico. Yo creo que los directores nunca se equivocan cuando tratan de denunciar realidades a través de las experiencias y comportamientos infantiles.

Y finalmente, tras mucho tiempo de espera, la vimos. La película llenó mis expectativas, era exactamente lo que estaba esperando que fuera. 

Wonder es una película linda por donde se le mire. Tiene sus momentos de mucho drama, sí (en los que lloré, claro está), pero en líneas generales es fresca y divertida, con un mensaje para atesorar por siempre.

Me gustó mucho el uso del recurso -ya más o menos común- del rewind para explicar la historia de los personajes principales manteniendo el hilo de los acontecimientos. Poder ver un poco de la vida de cada uno para entender por qué son quienes son en el film le da una sutileza magnífica a la historia. 

Aparte, Noah Jupe, quien encarna a Jack Will, el mejor amigo de Auggie (Tremblay) es, por mucho, la personificación de la ternura y la amabilidad en esta cinta. 







Sobre el argumento, vemos el retrato de una familia que se avoca a la crianza de un niño con diferencias faciales, al proceso de su inserción en una escuela regular y cómo al cambiar su vida, cambia también la de todos aquellos que le rodean. Auggie solo quiere ser tratado y visto como un niño ordinario, que nadie tenga que detenerse a reparar en su aspecto ni mucho menos a pensar si lo que tiene es "contagioso". Mientras tanto, su hermana mayor es una adolescente que entiende que la prioridad en la familia es su hermano pero que, no obstante, no puede evitar sentirse sola y desplazada, cosa que no le impide apoyarlo y cuidarlo.

En el desarrollo de la película vemos cómo la amistad puede ayudar a sobrellevar cualquier situación, cómo el amor familiar permite soportarlo todo (y si bien se ve mucho en el papel de Roberts como la madre, para mí se ve mejor reflejado en el papel de la hermana -interpretado por Izabela Vidovic-), cómo las necesidades y carencias de las personas les pueden hacer actuar indebidamente y lastimarse a sí mismos, y cómo la amabilidad puede ser el mayor de los atributos. 

No encuentro 1 buena razón para no recomendar Wonder. Es una cinta para ver en familia y reforzar lazos a través de la ternura y el amor. Y, además, para tener muy presente que lo mejor que podemos hacer es ser amables con todos, porque todos están librando una batalla; no sabemos cuál ni de qué intensidad, pero nuestro mejor aporte es escoger ser amables.

8,7


Vi The Post (Steven Spielberg, 2017) esperando ver algo similar a Spotlight (2015), pero no ocurrió. El drama del reconocido director de E.T., The Empire of Sun, Shindler's List, etc., no se destaca en mostrar el lado profundo y minucioso de los Papeles del Pentágono, relacionados a la implicación del gobierno de Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam, esa que supuso la derrota bélica para los "policías del mundo", esa que costó la vida de miles de jóvenes militares por solo no aceptar algo que estuvo perdido siempre.

Lo que sí se destaca  en The Post es la lucha por la libertad de prensa, las implicaciones de los intereses particulares de aquellos que ostentan el poder y pretenden controlar y administrar la verdad a complacencia. Por supuesto, la historia de Katherine Graham (Meryl Streep) me gustó mucho. Fue la primera directora mujer de un diario estadounidense, habiendo heredado la compañía de su padre y habiendo tenido que ponerse al frente tras el fallecimiento de su esposo, muchos apostaron a que no podría llevar el negocio familiar, a que no tenía las competencias necesarias, pero demostró lo contrario y en el transcurso de la película vemos cómo empieza a confiar en sí misma y a tomar decisiones que llevan a The Washington Post a ser uno de los diarios más importantes de Estados Unidos.

Es interesante ver cómo la administración de Nixon fue abiertamente contra los diarios, la lucha entre periodistas y gobierno, o, dicho de otro modo, entre la verdad y la farsa.

Aparte del argumento, que cautiva y atrapa, están, por supuesto, Meryl Streep y Tom Hanks (interpretando a Ben Bradlee, editor del diario). Las actuaciones de estos no dejan de ser sublimes y le suman puntos a cualquier película. Lo que sí me pasó es que no reconocía a Meryl. Los años se le están marcando cada vez más, además me pareció que tenía un maquillaje pesado y hasta su voz me resultaba inusual. Pero esto es una apreciación muy personal. Por otra parte, me pareció que Hanks es el gran protagonista de la cinta.

Spielberg sigue demostrando su creatividad y me gusta por mucho la línea que ha venido siguiendo con Bridge of Spies (2015), Flags of Our Fathers y Letters from Iwo Jima (2006), esa que destaca la lucha de algunas personas por mantener el honor y que prevalezcan los valores contrastado con aquellos que, egoístas, no temen en halar de la cuerda de la deshonra y el sinrazón, para alcanzar sus propósitos y deseos de más poder o más control. 

Definitivamente merece la nominación que tiene a Mejor Película en los Óscar. Pero dado que me faltan 5 por ver de la categoría, ni de cerca me atrevo a decir que es mi favorita. Lo que sí puedo es recomendarla ciegamente.

7,8★
Un burka por amor me parece un libro mal escrito e innecesariamente largo. Ahonda en detalles superfluos, obviando las explicaciones cuando realmente sí serían necesarias.

Para contextualizar: la protagonista de la historia es María, una mujer española que vivía en Londres (una persona irreverente, que disfruta de tomar decisiones sin consultar a nadie y que lejos está de poderse considerar familiar). Se enamora de un musulmán afgano, con quien termina contrayendo matrimonio. La historia se desarrolla principalmente en Afganistán, donde María termina atrapada por acompañar a Nasrad a su pueblo natal en pleno régimen talibán y donde se encuentra sin papeles y sin que nadie de su familia lo sepa, por su terquedad de no compartir ni comentar nada a nadie para que no le critiquen.

El título se corresponde correctamente con la historia: María accede a usar un burka por amor. No por amor a la religión ni por amor a su vida... por amor a su marido. Así, simple y obtuso. El libro nos relata todos los sufrimientos y padecimientos a los cuales María se sometió (por ignorancia al principio y por egoísmo después) por estar enamorada de Nasrad. Vejaciones sufridas para demostrar qué.

Pero el amor que nos describe Reyes Monforte es de ese tipo incomprensible, terco y egoista. Porque la entrega en una relación se admira y las cosas que pueden llegar a hacerse por amor igual, pero existen límites. Y cuando estás dispuesta a poner en peligro tu vida y la de tus hijos -que los pobres no tienen edad para decidir- yo, particularmente, no vinculo eso con amor. Es obsesión y egoísmo.

La historia no me atrapó y tampoco la disfruté. Nunca se explica cuándo la española aprende a hablar persa, por ejemplo. Y de esos vacíos está llena la historia. No es un libro que recomendaría. Lejos está de serlo. 

Este libro correspondía al mes de febrero en el reto literario que estoy haciendo en 2018. Quiero leerlos todos, sin falta, por lo que iré leyéndolos conforme los vaya terminando, no voy a esperar precisamente el mes en el que se supone debía leerlos.




Sin temor a equivocarme: una de las mejores películas animadas que he visto en mi vida. Definitivamente en mi top 5.

Además de la perfección de la animación, la música y el colorido que acompañan a Coco, y sumando la increíble carga cultural que le ambienta, un mensaje sin precedentes, que nos acerca e invita a no temer a la muerte, a siempre recordar a quienes amamos aún cuando no estén más y, sobre todo, a vivir cada minuto y priorizar a la familia como el mayor vínculo de amor y entrega.

Una motivación a no abandonar los sueños pero a asegurarse de no pasar por encima de otros para lograr lo que queremos. Nuestra libertad empieza donde termina la libertad del otro.

Simple: MAGNÍFICA.

10★

Para el primer libro del reto literario 2018, correspondiente al mes de enero, escogí El gran Gatsby, de Fitzgerald. No lo tenía en físico pero sí hacía tiempo en mi correo en formato epub. 

Quise tomar este reto principalmente porque necesito acostumbrarme a leer en dispositivos electrónicos. La realidad es que el año pasado, que me mudé a Buenos Aires, solo leí dos libros, que los traje conmigo desde Caracas. La razón: dinero. Los libros acá no son económicos y existen otras prioridades. Con tanto libro gratis en la web y tantas apps disponibles, sabía que tendría que encontrar una que me ayudara a acostumbrarme a leer con mi celular, pese a mi resistencia y a mi amor por el libro físico. 

Así que la encontré. Hallé una aplicación cómoda, organizada y con muchas opciones para aligerar la lectura. Muestra de ello es que este, mi primer libro, lo terminé en 3 días. Pude leer en cada viaje del colectivo, por más corto que fuese, y en cada momento de espera o libre. 

Sobre "El gran Gatsby", considerada la mejor obra de Fitzgerald, publicada en 1925, no tengo nada malo que decir. Es un libro ligero, sencillo y a la vez majestuoso. Ya había visto la película de Baz Luhrmann (2013), protagonizada por Leonardo DiCaprio, Carey Mulligan y Tobey Maguire, y en su momento me había fascinado, pero el libro me encantó aún más. 

Fitzgerald no exagera en las descripciones pero sí inyecta mucho realismo a lo que escribe, mostrando las decadencias de una sociedad movida por el dinero... muchas veces sucio. Y también brindándonos un breve vistazo a la decepción, la compasión, al interés en el amor, a la imposibilidad de recuperar el pasado y a las consecuencias de no poder aceptar el presente. 

Les comparto los pasajes del libro que marqué:

"Era una de esas raras sonrisas capaces de tranquilizarnos para toda la eternidad, que solo encontramos cuatro o cinco veces en la vida"
(Capítulo 3)
"Todo el mundo se cree poseedor de por lo menos una de las virtudes cardinales. La mía es esta: soy una de las pocas personas honradas que he conocido en mi vida"
(Capítulo 3)
"(...) se me ocurrió que no existe diferencia entre los hombres, ni de inteligencia ni de raza, tan profunda como la diferencia entre los enfermos y los sanos"
(Capítulo 7)
"No hay confusión parecida a la confusión de una mente simple"
(Capítulo 7)
"Así seguimos el viaje hacia la muerte a través del atardecer, que empezaba a refrescar"
(Capítulo 7)
Hace ya unos dos años vengo viendo retos de lectura para el año, que básicamente plantean, de forma divertida y categórica, leer un libro por mes. El año pasado lo intenté, pero entre tanto cambio y adaptación no pude hacerlo. 

Este año una buena amiga mía me etiquetó en este reto y decidí que esta vez sí lo haría. Les comparto el reto y la lista de los libros que planeo leer (todos ya en la biblioteca de mi teléfono).


  1. El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald 
  2. Un burka por amor, de Reyes Monforte 
  3. Los miserables, de Víctor Hugo
  4. El nombre del viento, de Patrick Rothfuss  
  5. Las mil y una noches
  6. La naranja mecánica, de Anthony Burgess 
  7. Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll 
  8. La Iliada, de Homero 
  9. Una noche de verano, de William Shakespeare 
  10. Casas muertas, de Miguel Otero Silva 
  11. Sputnik, mi amor, de Haruki Murakami 
  12. La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne

Si alguien se anima, no dude en compartir su lista en los comentarios.

¡Feliz 2018!

Detroit (2017)
Una película que te indignará profundamente. 

En julio de 1967 Detroit fue escenario de uno de los mayores disturbios raciales de los Estados Unidos, consecuencia de una redada policial que terminó apresando a más de 80 personas negras que celebraban, en una fiesta clandestina, el regreso de dos veteranos de Vietnam. 

La escena enardeció a los habitantes de la calle 12 y desde esa noche iniciaron los disturbios que dejarían 43 muertos, miles de heridos y millones de dólares en daños a casas y negocios. 

El film centra su argumento en los acontecimientos que sucedieron en el motel Algiers, desde donde alguien disparó una pistola de fogueo, llenando la escena de policías estatales y guardias nacionales que convirtieron el lugar en un campo de torturas.

John Boyega encarna a un vigilante privado que está presente en toda la escena y que, a su manera, trata de evitar que los policías abusen de su poder, pero que queda lejos de lograr el cometido. 

La indignación y la rabia están siempre presentes, pero Kathryn Bigelow también deja ver los innecesarios saqueos y daños a la propiedad privada en los que incurren los pobladores de Detroit a causa del enfurecimiento. Un film para recordar los errores que no pueden seguir repitiéndose, pero que, tristemente, no dejamos de ver (y los asesinatos de jóvenes negros en Ferguson y Misuri no me dejarán mentir). 7,8★ 

El fútbol o yo (2017)
Una producción argentina con actuaciones y situaciones más argentinas aún. 

Viviendo en Buenos Aires puedo dar fe de la pasión que sienten los argentinos por el fútbol. Y es que es cierto que discuten por horas sobre quién es mejor jugador, quién marcó el mejor gol y qué liga es más completa. 

Pero Pedro (Adrián Suar) lleva la pasión a un extremo inimaginable y el amor por el deporte empieza a robarle la vida. Un divertidísimo paseo que muestra cómo controlar dicha pasión  y equilibrarla con la realidad misma. 6,5

Kingsman: The Golden Circle (2017)
Colin Firth, Mark Strong, Julianne Moore, Jeff Bridges, Pedro Pascal, Halle Berry, Channing Tatum y Emily Watson. Sí, todos están en la misma película. 

Mas el reparto no es mi cosa favorita de Kingsman, como sí lo son la cámara y la edición. Ese efecto que tiene la cámara, de seguir los movimientos en un estilo de slow motion animado en 3D -la verdad no sé cómo llamarlo- me parecen increíbles y qué bueno que los repitieron. 

La historia no supera a la primera pero es entretenida y presentando tanto actorazo, pues se hace muy llevadera. Lástima que me quitaron a uno de mis personajes favoritos, pero sigue siendo una excelente cinta de espionaje y comedia. 7,3 

American Made (2017)
Barry Seal fue, en orden cronológico, mercenario de la CIA, narcotraficante (para los hermanos Ochoa y el cartel de Medellín) e informante de la DEA. ¿Hay manera de que una película sobre él no sea interesante? 

La biografía, diriga por Doug Liman, tiene mucha acción, comedia y realidad. ¿Lo mejor del film? Ver cómo alguien puede quedarse sin "espacio" para guardar el dinero. 7,4★

American Assassin (2017)
Otra película de acción, aunque con una historia más innovadora que de costumbre. Está bueno verla, porque la acción es buena, nada exagerado y está Michael Keaton. 6,5★

Mudbound (2017)
A mí esta película me recordó a 12 Years a Slave (2013) y Fences (2016) al mismo tiempo. Una historia sobre discirminación racial -alto nivel-, en el marco de la SGM. Pero también una historia sobre lucha, redención, injusticia y aguante, mucho aguante. 

Lo que más me movió del film fue el guión (que es lo que más me recuerda a Fences), pero también me encantó el recurso de las múltiples narraciones. No es nada sencillo contar una misma historia, desde distintas perspectivas, respetando el hilo del tiempo. 

También la amistad, la relación que nace por aquellos que comparten frustraciones y penas, mayores a cualquier diferencia superficial. De 12 Years a Slave esa alteración por el maltrato humano, la repugnancia del racismo en su máxima expresión. 

El reparto es una maravilla: Una de mis favoritas, Carey Mulligan, junto a Jason Clarke, Jason Mitchell (Straight Outta Compton), Jonathan Banks y más (más en serio).

De las 3 del fin de semana, mi favorita... lejos. 8,5★ 

El cine está cundido de películas antibélicas y aunque no todas son obras de arte, en esencia repite el mismo mensaje que, lastimosamente, sigue siendo ignorado.

Vimos Johnny got his gun (Dalton Trumbo, 1971), un drama bastante desesperante que te hace vivir la agonía de un hombre que quedó reducido a nada tras la guerra. Para mí un thriller que no necesita ni sustos ni sangre.

El film no solo nos muestra las consecuencias de la guerra, sino también la frivolidad con la que el ejército pretendió "lograr avances médicos" para hacer a los soldados más resistentes y reusables.

Además, la película está cargada de mensajes sobre la importancia de la dignidad humana, la eutanasia y la manipulación por medio de la fe.

Son 111 minutos de angustia pura que te hacen sentir lástima, incomprensión, rabia y desesperanza. Y cuando por fin hay un destello de esperanza -tal como en la vida a veces- es tan fugaz que no lo disfrutas, regresas de un solo zarpazo a la agonía que no tiene fecha de caducidad.

Esta película es una obra maestra que finalmente me deja entender por qué Dalton Trumbo fue perseguido por el macartismo y por qué toda su carrera fue tan escandalosa.

La cinta está en una parte en blanco y negro y en otra a color. Y la intencionalidad de tales usos es divina. En resumen: a la guerra va gente normal, común, corriente, pero pocas veces estamos preparados para lo que regresan siendo.

Bonus: La canción One, de Metallica, está basada en la novela de Trumbo. El video está hecho con escenas de la película.

Bonus 2: En 2015 se estrenó Trumbo (Jay Roach), una biografía del director que contó con la magnífica interpretación de Bryan Cranston. Para entonces escribí algo muy breve aquí.

Bonus 3: Donald Sutherland.
Pataclaun fue una comedia peruana que se transmitió entre 1997 y 1999 y que llegó a nosotros el año pasado de la manera más inesperada posible.

La historia es sencilla: Machín y Wendy son esposos y retratan una relación exageradamente machista, donde él la ve a ella como la responsable de todo lo que tiene que ver con la casa (limpiar, cocinar, lavar, cuidar, etc.) y ella cumple con sus encomiendas. Pero en la casa también habitan 3 fantasmas. Gonzalete (un cura bastante sádico), Keka (una mujer con delirios de famosa) y Tony (quien se cree más guapo de lo que va a llegar a ser en su vida). Estos 3 aunque a veces también abusan de Wendy, de vez en cuando la invitan a que no permita que Machín la trate tan mal; y muchas veces, al final de los capítulos, es Machín solo quien reacciona y reflexiona en el valor que tiene Wendy para él. Adicional, todos son clowns, ya que Pataclaun es, antes que nada, una asociación cultural, creada en 1990.


Entendemos que fue una serie que trataba de concienciar al Perú y a su sociedad machista, a través de la comedia. A Gianny Rodríguez y a mí nos resulta gloriosa. La serie nos mata de risa y le hemos tomado un cariño tal a los personajes, que hemos agregado a nuestro arsenal de la vida diaria muchas expresiones y gestos de ellos.

Ayer vimos ¡Asu Mare! (2013, Ricardo Maldonado), una adaptación del monólogo cómico homónimo de Carlos Alcántara (Machín), y básicamente cuenta su vida desde la infancia hasta la fama, siempre contando con la presencia, apoyo y rigurosidad de su madre.

La película nos aniquiló. No es una gran producción, no es la mejor historia, no tiene nada que la haga increíble, pero para todo el que ha visto Pataclaun, la película es una perla. Cuenta con breves apariciones del elenco de la serie, y, además, acercarse tanto a la historia del protagonista supone un golpe sentimental que no me esperaba. Nos reímos muchísimo, pero también lloré, en una mezcla de sentimiento y nostalgia.

Como dato curioso, ¡Asu Mare! rompió varios récords en el Perú durante su estreno, y mantiene el de la película más vista en la historia del país. En 2015 salió ¡Asu Mare! 2, y tuvo el mismo éxito que la primera, pasando a ser la 3era película más vista en Perú.

Aunque las criticas son variadas, y en su mayoría apelan a la floja producción, creo que ignoran lo que vieron los peruanos (que vimos nosotros): la empatía y el cariño que se siente por la serie y por los personajes, aún 14 años después.

Los invito a que vean Pataclaun, al menos un capítulo. Están completos en Youtube. Eso sí, solo si son capaces de reírse de situaciones que normalmente nos molestan o indignan, porque eso hace la serie, usa la comedia para denunciar situaciones reales mostrándolas tal cual en la pantalla (machismo, política, religión, excesos de poder, falta de atención a menores, burlas por edad, peso, género, narcisismo, etc.)
IMDB me parece una base de datos cinematográfica confiable, sí, pero a veces te recuerda de maneras poco sutiles que los votantes pueden estar locos. Aquí va mi ejemplo:

Vimos American Honey (Andrea Arnold, 2016), una bazofia de película que dura casi 3 horas y que no tiene absolutamente nada rescatable. Lo sentí mucho por Shia LaBeouf, pero a todo buen actor parece que le toca a veces. Puntuación en IMDB: 7. ¿Por qué? Porque algunos votantes están locos.

Ejemplo para contrastar: Man Down (Dito Montiel, 2015). Una película que sigue esta línea que se ha puesto muy de moda que muestra los efectos reales que tiene la guerra en los soldados (American Sniper, 2014; Billy Lynn's Long Halftime Walk, 2016). Y sé que siempre hay un problema con estas películas: el patriotismo norteamericano que nos pretende vender. Pero creo que están empezando a dejar eso a un lado y a mostrar realmente el problema.


Shia LaBeouf es quien la protagoniza (sí, dos películas totalmente opuestas que, según yo, tienen las puntuaciones invertidas), y nos presenta una actuación sufrida y demasiado carnal. La película es un poquito lenta al principio, pero las 4 líneas de tiempo que presentan empiezan a hacerla muy interesante. El ir y venir en algún momento me hizo perderme, y en muchas partes te obligan a adivinar las situaciones, lo que significa que supieron utilizar el recurso.

La dirección en esta cinta es digna de elogio. La historia, ya para el final, está llena de giros inesperados y sorpresas anunciadas que les aseguro no se verán venir sino hasta que se las revelan. El plot twist me hizo recordar Gone Girl, porque me arrolló por completo. Su puntuación en IMDB: un 5.8 en mi opinión muy infravalorado.

Si siempre nos guiáramos por IMDB, creo que ni siquiera haría reseñas para mi blog.

¿Mis puntuaciones? A American Honey cuando mucho la llevo a 5★. Man Down, 8★.

Ver mucho cine te ayuda a desarrollar un poquito de instinto. A veces viene bien poner ese instinto primero que las puntuaciones de IMDB.
Hay un solo actor cuya filmografía me he asegurado de ver completa: Will Smith. Ciertamente, ha hecho algunas películas malas, otras regulares y otras magníficas. Pero creo que aún en las malas y en las regulares, lo que destaca siempre es la actuación de Will, ya sea por su carisma, su humor o su drama. Jamás he compartido la idea de que una película hace a un actor. Lo hace su carrera, su posibilidad de ser más allá de sus actuaciones.

Como me gusta mucho el cine, siempre hay alguien que me pregunta por mis actores y actrices favoritas. Están Dustin Hoffman, Robert De Niro, Jack Nicholson, Morgan Freeman, Whoopi Goldberg, Denzel Washington, Meryl Streep, Ingrid Bergman, Nicole Kidman, Kevin Spacey, Sally Field (sí, casi todos de la vieja escuela), etc. Pero aunque hayan variaciones, nunca me queda por fuera Will Smith. Lo sigo desde que veía The Fresh Prince of Bel-Air.

Y es que mi empatía por Will es, 
  1. por su capacidad camaleónica en la actuación: lo hemos visto hacer las mejores comedias, los mejores ridículos y a la vez los dramas más profundos e intensos; 
  2. por su personalidad fuera de la pantalla del cine: siempre veo sus entrevistas y cualquier programa donde aparece, y además de que siempre hablan del cariño que se gana, se le ve fresco, amable, familiar, amigable, honesto, una persona de verdad; 
  3. por sobrevivir al estereotipo de las parejas de Hollywood: me encanta su historia con Jada y su relación con sus hijos; 
  4. porque siempre está sonriendo y actuando de forma carismática (cosa que en Hollywood no es el pan de cada día).
Por ello me molesto (y quienes me conocen bien lo saben) cuando alguien pretende criticarle, porque no se lo merece. Y aunque le negaron dos veces el Oscar por mejor actor (por Alí en 2001 y The Pursuit of Happyness en 2006) y le han negado 5 Globos de Oro, el tipo es un gigante y si yo tuviese una academia, le daría todos los premios que se merece :)

Todo esto viene a que acabamos de ver Collateral Beauty (2016) y me caló hondo. Seguro salen por ahí unos detractores que asegurarán que es lo mismo que The Pursuit of Happyness o Seven Pounds (2008), pero yo, honestamente, les digo que acabo de ver otra magnífica actuación. Y les aseguro que cuando Will Smith está botando una lágrima, ya yo llené un balde con mi llanto. Porque el tipo nada más mueve las cejas, cierra los ojos y a mí me trasmite todo el dolor que pretende.

¿Es este post objetivo? No. No lo es. Pero es mi apreciación acerca del que considero un actorazo que ha sido menospreciado en muchas ocasiones. Y claro, también está el hecho de que es mi actor favorito.

Como dato curioso: revisando Wikipedia mientras escribía esto, resulta que Will Smith "es el único actor de la historia que ha actuado en ocho películas consecutivas que hayan generado más de 100 millones de dólares en la taquilla nacional, y también el único actor que ha participado en ocho películas consecutivas que han alcanzado el número uno en su estreno". Es decir, más allá de nuestra empatía o antipatía, el hombre tiene su récord.

Vean Collateral Beauty. Vale la pena. Y el final va a hacer que les estalle el corazón. De vez en cuando, dentro de todo, nos viene bien un final feliz.
Después del exitazo que se apuntó con The Sixth Sense (1999), hay que admitir que Shyamalan empezó a caer en un abismo en el cual, aunque mantenía el suspenso en sus cintas, se especializó en arruinarlo todo con los finales.

Recapitulando, Signs (2002), The Village (2004), Lady in the Water (2006), The Happening (2008) y Devil (2010) no terminan bien. Un extraterrestre flacucho que le tiene miedo al agua (y, a pesar de todo, me encantó esta), el loco del pueblo en un delirio de monstruo, un perro gigante, un enemigo que nunca sabemos cuál es y una vieja asesina en un ascensor; puros finales terribles.

Pero con Split (2016) cambia la historia y se nota que tenemos de vuelta al buen Shyamalan, resurgiendo de las cenizas del odio de algunos.

La película tiene una temática interesantísima: un hombre con trastorno de identidad disociativo en el que conviven 23 personalidades diferentes, y con una más a punto de agregarse al club. Algunas personalidades apacibles y otras más violentas que empiezan a apoderarse de Kevin (James McAvoy, quien nos presenta una actuación que lo lleva a otro nivel actoral).

A ratos me pareció que la historia que se quiso contar superó a la producción -sobre todo tomando en cuenta que se habla de 23 personalidades, pero que el actor llega a encarnar a unas 7 como máximo- y en algunas partes se dejan ver arbitrariedades sobre las heridas de la vida, que si bien no restan a la historia, podrían parecer innecesarias.

Sin embargo, Split lo logra... está llena de un suspenso que aunque no procura matarte de miedo, sí te mantiene constantemente alerta y no da tregua. Y a McAvoy hay que darle algún premio, porque es increíble cómo logra que notemos el cambio de una personalidad a otra con solo mover una ceja (ya lo verán).

P.D.: Estoy feliz por este logro de Shyamalan, porque aunque jamás lo he incluido entre mis directores favoritos, por alguna razón veo todas las películas que hace. Quizá porque siempre estuve esperando esto, su resurgir, porque sé que es un director de gran envergadura... a pesar de detestarlo repetidas veces en los últimos 10 minutos de película. Espero que lo venidero sea de este mismo calibre o mejor.

8★
Realmente no entiendo bien cómo ocurre el proceso de selección de películas para los Premios Óscar, pero si hay una película que me habría encantado ver nominada -porque me pareció una excelente cinta- es "Bleed for this" (Ben Younger, 2016), el film biográfico del boxeador Vinny Pazienza. 

También me cuesta entender por qué algunas películas tienen tanta publicidad y cómo hay otras que pasan tan por debajo de la mesa, tanto que en el caso de Bleed for this se gastó más de lo que se recaudó. ¿Por qué? Ni idea. 



Es una película que cuenta con actuaciones geniales, por ejemplo. El boxeador es interpretado por Miles Teller, quien por segunda vez me sorprende y muestra de qué está hecho -la primera vez fue con Whiplash-, al personificar a un hombre decidido, frontal, luchador y, sobre todo, dispuesto a hacer lo que sea por pelear en el ring. También cuenta con Aaron Eckhart y la siempre recordada Katey Sagal (mejor conocida como Peggy, la mujer de Al Bundy en "Married... with Children"). 

Además, la trama es inmensamente interesante, la dirección muy pulcra y la historia del hombre es exageradamente increíble, cosas que para mí la hacen mucho mejor película que Hands of Stone (Jonathan Jakubowicz, 2016); y me atrevó a compararlas porque ambas son sobre boxeadores y salieron el mismo año. 

Lo que sí admito es que tanto Gianny como yo estábamos esperando que en la pelea de Pazienza contra Roberto Durán, saliera Edgar Ramírez interpretando a este último. Es absurdo cómo a los 2 nos alumbró el alma la idea. Y aunque no ocurrió, nos imaginamos lo increíble que habría sido. 

A veces no sé si son cosas de la industria, de la mercadotecnia o de los consumidores, pero lo cierto es que hoy no comparto el 6,8 que tiene la película en IMDB, ni que Miles Teller no esté nominado por su actuación, ni que no hayamos escuchado nada sobre esta película... pero creo que de eso también se trata el cine. Lo bueno es que entre tanto buscar y descargar películas,Gianny Rodríguez siempre termina encontrando pequeñas joyas como esta. Yo hago mi parte, compartiendo con ustedes mi review. Ojalá se permitan verla. 

8★

Aunque estamos viendo las películas nominadas al Oscar, entre ellas se cuelan películas que no están nominadas y, no obstante, me parecen mejores que algunas de las posibles galardonadas. ¿Por ejemplo? Loving (Jeff Nichols, 2016).
1958.- Una pareja interracial de Virginia es legalmente desterrada de su hogar por haber contraído matrimonio (para entonces ilegal). Pero la infelicidad de lo injusto les hace romper el silencio -de una manera muy modesta- y empiezan una batalla legal que va hasta la Suprema Corte. 

En el transcurso del film vemos el indiscutible amor que siente la pareja, y cómo les ayuda a sobreponerse a las vicisitudes. Richard Loving (Joel Edgerton) se ve todo el tiempo preocupado y angustiado, pero no por ser un hombre blanco casado con una mujer negra, sino por brindarle seguridad a su amada esposa en un lugar donde todos parecen querer acabar con lo suyo, al precio que sea. Mildred (Ruth Negga, quien sí está nominada al Oscar como mejor actriz), su esposa, es una mujer profundamente calmada, pero bien centrada en lo que quiere. Es quien incentiva la batalla legal y quien, además, siempre presta sus brazos para aligerar las penas. 

Una película dramática totalmente digna, que retrata la lucha de dos personas que entendían que en el amor, como en todo lo demás, el color nada tiene que ver -a pesar de que para entonces el resto opinara diferente- y que aunque solo querían vivir tranquilos y en paz, sentaron un precedente para todas las parejas interraciales en Virginia y el resto de los Estados Unidos de América.

7,8★