📚 Escrito en 1664
📚 Género: Comedia
📚 Dato: Su estreno fue prohibido durante 5 años, por «atentar» contra la devoción cristiana



Estrenada en 1669, Tartufo —o el impostor— es una comedia del dramaturgo francés, Molière.

Leer teatro no es mi encanto, al menos que se trate de este autor. En lecturas pasadas (El avaro y El misántropo) he conseguido en el poeta una comedia satírica de tal magnitud que, junto con las risas, es capaz de mostrar las más crudas verdades que conllevan a los hombres a cometer actos sin precedentes, de los cuales nada debería ser rescatado.

Es el caso de Tartufo, un impostor que se hace pasar por devoto, logrando deleitar y engañar a Orgón, un padre de familia, a tal escala que le hace dudar de todos los que le rodean, poniendo en su contra incluso a sus hijos.

Pero, como afortunadamente ocurre con las otras historias del francés, al final es la sensatez la que reina y el destino de aquellos que engañan y obran de forma incorrecta, terminan pagando las consecuencias.

La obra fue prohibida en su momento, y no se pudo estrenar sino hasta varios años después —y varias solicitudes de Molière al rey Luis XIV de Francia— por indignar a la Compañía del Santo Sacramento, ya que la obra gira en torno a la hipocresía que ostentan algunos devotos detrás de sus palabras y actos.

También hay una intención del autor de demostrar la importancia que debe darse a las decisiones del monarca, el único con la «sabiduría» necesaria para resolver los problemas que afligen a su pueblo. Fue esto lo que terminó convenciendo al rey y levantar la prohibición sobre la obra.

Terminado de leer el 29/05/2021

Tartufo; Molière

by on 30.5.21
📚  Escrito en 1664 📚  Género: Comedia 📚  Dato: Su estreno fue prohibido durante 5 años, por «atentar» contra la devoción cristiana Estren...

📚  Publicado en 1978

📚  Género: Biografía
📚  Dato: Escrito desde el exilio


Este es mi segundo libro de Galeano, con el cual confirmo la primera impresión que tuve, tras leer «Patas arriba: la escuela del mundo al revés»: me cuesta leer al uruguayo porque la realidad de sus memorias golpea fuerte a quien es sensible.

La literatura tiene un encanto —al menos en mí— que va mucho más allá del tinte político con el que un buen libro es escrito (porque claro, hay tonos políticos ensordecedores en algunos libros), y que permite al lector encontrarse con experiencias que probablemente le eran ajenas, o al menos no conocía de mano de aquellos que lo vivieron.

El uruguayo debe ser el escritor de izquierda más famoso de nuestro continente; también el más influyente. Su libro «Las venas abiertas de América Latina» ha sido aclamada y detractada por millones. Yo no lo leí, y muy probablemente no lo haga.

Disfruto leer a Galeano, cuya literatura fue prohibida en su propio país por años, del cual tuvo que exiliarse. Esa persecución sistemática, tanto a derechistas como a izquierdistas, que tanto aborrezco y rechazo por violar principios fundamentales de vida y libertad, es retratada por el autor de una forma descarnadamente poética.

En este libro, Galeano evoca y rescata la memoria de una América Latina que, durante largos años, fue dominada por la injusticia y la opresión. No le temo a las lecturas que discrepan de mis ideales u opiniones, porque son justo estas las que nos conllevan a la reflexión y permiten comparaciones oportunas y bien sustentadas.

Lo que en esta obra Galeano grita con tanta fuerza es, en muchos sentidos, lo que hoy viven aquellos que aún habitan Venezuela, o los muchos que se vieron obligados a partir, no solo por el hambre y la inseguridad, sino también porque fueron perseguidos políticamente por los gobernantes de izquierda que en mi país hoy hacen lo que históricamente se han quejado de que les hicieran durante gobiernos de derecha.

Ningún bando jamás será lo suficientemente bueno… ni siquiera útil. Hay solo épocas donde uno es menos malo que el otro.

Terminado de leer el 24/05/21
📚 Publicado en 2015
📚 Género: Biografía
📚 Dato curioso: Historia real, hermosamente triste

Con 42 años, María Vázquez, fue intervenida por un cáncer de ovarios avanzado. Durante los 7 meses que siguieron a la operación se dedicó a escribir este diario, ante el temor a no estar para ver crecer a su hijo. Logró terminarlo antes de morir.  Y el resultado es una emotiva bitácora que nos permite conocer a María en su infancia, sus gustos, sus pasiones, las pequeñas cosas que le daban alegría y el infinito amor que sentía por su pequeño Nippur, la principal razón por la que temía morir. 


Algunos capítulos escritos con mucho dolor físico y otros con mucho dolor en el alma, pero todos rebosan de amor, colores, alegrías, anécdotas y consejos hermosos que llegan directo al corazón del lector, como también seguramente lo harán en Nippur, quien hoy debe contar con 8-9 años. 


Es uno de los libros más emotivos y lindos que he leído en mi vida. María es cualquier mujer, cualquier madre, cualquier víctima del maldito cáncer. Pero también es una guerrera incansable que aún cuando se enfrentaba a lo inminente, adolorida y temerosa, sacó el valor suficiente para escribir y concluir un diario de 60 capítulos para dejarle algo muy propio y único a su hijo. Lo terminó pocos días antes de partir. 


Con hermosos dibujos, postales, fotos y hasta sobres con notitas, María deja algo que no puede ser valorado como corresponde por nadie salvo por Nippur. 

Cap. 15

Yo, sin ser madre, me sentí profundamente conmovida ante tal demostración de amor. Y en el capítulo 15 un dibujito de Baymax, acompañado del relato de la primera visita al cine de los 3 (María, su esposo y Nippur) me arrastró a las lágrimas, porque justo el personaje de Big Hero 6 es el favorito de mi sobrino. 


Todos deberían leer este libro. No me imagino una forma más fácil y práctica de entender hasta dónde llega el amor de una madre, que es, básicamente, a todos los lugares, inclusos aquellos después de la muerte.


Gracias a Yanina, quien amablemente me prestó esta joya.


Terminado de leer el 29/04/2021





📚 Publicado en 2010
📚 Género: Novela
📚 Dato curioso: es la segunda del autor editada de manera póstuma (Bolaño murió en 2003).


Un libro que, por su título, el lector creerá que se desarrolla en Alemania o que, al menos, es sobre nazis. Y aunque tiene algo de alemanes y una que otra referencia sobre nazismo, el título alude a un juego de guerra.

Está escrito a modo de diario. El periodo que transcurre es de un poco más de 1 mes (entre el 20 de agosto y el 30 de septiembre). En él Udo, nuestro protagonista, relata sus primeras vacaciones con su novia Ingeborg. Decide llevarla a la Costa Brava, en Cataluña, al mismo hotel donde frecuentemente vacacionaba cuando era un niño, junto a su familia.

Udo es alemán. Es el campeón nacional de Tercer Reich. Durante las vacaciones, conocen a otra pareja de alemanes, con quienes empiezan a pasar tiempo, quizá más del indicado. También conocen a personajes sospechosos y uno, en particular, solitario y un tanto extraño… el Quemado, quien tendrá un protagonismo importante, hecho que se deja entrever desde un principio.

Siento que tiene demasiado relleno innecesario. En algún momento se teje un embrollo demasiado grande capaz de hacer perder al lector el interés. Esto hizo que, de la mitad en adelante, el peso de cada página se sintiera, aunque había una sensación de que algo se iba a tornar interesante en algún momento.

Y lo hace. Hay que entender que todo lo referido a las vacaciones, la playa, el verano, es el relleno, aburrido a veces, monótono, repetitivo. Lo interesante está en el juego, que era, además, una pasión real de Bolaño. Pero no en los movimientos del tablero como tal, sino en cómo la primera parte del juego, cuando Udo va ganando, se relaciona directamente con su noviazgo, y luego, la segunda parte del juego, cuando el Quemado toma un rol dentro de él realmente importante, se relaciona con Frau Else (a quien dejaré que el lector descubra solo) y la perdición que empieza a experimentar el alemán.

Al final no sé si recomendarla. Es una lectura interesante. Aburrida en algunos tramos, pero interesante.  

Terminado de leer el 29/04/2021

Este libro me lo recomendó una amiga hace más de 1 año. Lo busqué varias veces en las ferias de libros usados sin éxito, por lo que decidí leerlo en formato epub. Entiendo ahora por qué me costaba conseguirlo. De tenerlo en físico, no querría despegarme de él. Christina realmente me hizo una recomendación valiosísima.

 

Sylvia Plath nos regala una historia interesantísima que mezcla temas muy variados, pero todos inherentes a la condición humana: virginidad, sexualidad, depresión, sociabilización, amor, amistad, hermandad, feminismo temprano y, sobre todo, esa carrera en la que todos estamos anotados, para tratar de entender qué queremos hacer y cuál es el propósito de nuestra vida.

 

Después de leerla supe que es una novela bastante autobiográfica, ya que la historia de Esther, la protagonista, guarda grandes semejanzas con la vida de Plath. La novela gira en torno a una escritora, galardonada en varias ocasiones con premios y becas estudiantiles que hacen que la vean como una pequeña gran promesa.

 

La primera parte del libro nos cuenta su experiencia en Nueva York, como becaria de una prestigiosa revista. Entonces conocemos de cerca su vida, a sus amistades, sus relaciones amorosas y su disconformidad ante las dos únicas posibilidades para las mujeres: ser esposas, madres y amas de casa o seguir una carrera profesional, sometidas al rechazo social y destinadas a la soledad.

 

Esta disyuntiva causa profunda conmoción en la vida de Esther, nublando su juicio en muchas ocasiones y congelándola ante posibilidades que se presentaban ante ella. El no saber cómo seguir con su vida genera en Esther mucho estrés, el suficiente para intentar suicidarse. Entonces es recluida en una institución de salud mental, donde vemos la segunda cara de la historia. ¿Estamos todos locos por no saber a veces qué queremos?

 

Aunque para muchos esté «claro», realmente es una pregunta más complicada de lo que parece y el hecho de ser mujer era, al menos en esa época, un agravante. Esther —y Plath, por supuesto—, se enfrentaba a lo que la psicóloga Betty Friedan llamó «el problema que no tiene nombre» en su libro «La mística de la feminidad», que no es más que la frustración, depresión e insatisfacción que sientes las mujeres por el rol que les es asignado socialmente desde su nacimiento hasta su muerte: abnegadas, pasivas, maternales… y si le sumamos a eso el intentar tener éxito en el área profesional, el resultado era comúnmente trágico.

 

Plath, contando su historia, habla de todos estos dilemas sociales y hasta morales, con un aire juvenil, visto desde la perspectiva de una inocente muchacha de 19 años que intenta conocerse mientras descubre cómo es el mundo para sus pares.

 

Con las descripciones de electrochoques y lobotomías, el relato me recordó en cierto punto a «Alguien voló sobre el nido del cuco» y todo el ambiente que se experimentaba dentro del manicomio. Solo que Esther lo relata desde el miedo por sí misma, mientras buscaba entender si algún día podría ser capaz de reintegrarse al mundo y si, de hacerlo, iba a poder encontrar sentido a su vida. Una de las razones por las que había entrado ahí era que no podía escribir, y si no era capaz de hacer lo que amaba y siempre sintió que nació para hacer, ¿qué le quedaba?

 

Hay muchas cosas  que quisiera decir en esta reseña, porque la historia da para un ensayo —que quizá me anime a desarrollar— pero para no spoilear nada, no sumo otra cosa más que recomendaciones infinitas a que lean esta historia, profundamente interesante y reveladora. 


 «La gente estaba hecha nada más que de polvo y yo no veía que curar todo aquel polvo fuera algo mejor que escribir poemas que la gente recordaría y se repetiría a sí misma cuando se sintiera infeliz o enferma y no pudiera dormir».

 

«Para la persona encerrada en la campana de cristal, vacía y detenida como un bebé muerto, el mundo mismo es la pesadilla». 


Terminado de leer el 04/04/2021

Cuando Molière escribió esta obra, ya sufría de hipocondría, así que sabiendo esto se entiende bastante bien sus intenciones al expresar en «El misántropo» tanto desprecio por el género humano.

 

En este breve drama, escrito en 1666, el autor deja entender de forma muy explícita su desagrado por la sociedad que le rodeaba a través de su protagonista, Alcestes. Este último está lleno de inseguridades, dudas, desconfianza y celos; de esto último incluso pareciera estar orgulloso, al hacerlo saber a su enamorada, Celimea, a quien pone entre la espada y la pared constantemente para que, si es lo que siente, confiese su amor hacia él y desista de cualquier amistad con otro hombre por miedo a ser traicionado.

 

El misántropo no se permite amistades con nadie ni pretende ser políticamente correcto con ningún par, ya que para él toda relación social se mantiene con mentiras y esto es una falta grave al amor. «Mientras más se ama a alguien menos hay que adularlo; el verdadero amor se manifiesta en que nada perdona».

 

Y aunque las actitudes de Alcestes parezcan muy intensas y extremistas en algunos casos, en un par de materias lleva bastante razón, principalmente en aquellas referidas a las falsas amistades que pretenden comportarse en sociedad pero que, una vez el otro se ha dado vuelta, es capaz de hablar las peores cosas en detrimento de aquel.


«(…) que hay que mirarse mucho a sí mismo antes de pensar en condenar a los otros; que hay que tener la autoridad de una vida ejemplar para ponerse a corregir a la gente, y que aun así, vale más remitirse, en el caso, a aquellos a quienes el Cielo encomendó esa misión».


Breve, concisa y directa, otra obra de Molière que no debe ser pasada por alto.


Terminado de leer el 29/03/2021

El color púrpura es una famosa película dirigida por Spielberg de 1985, protagonizada por la talentosísima Whoopi Goldberg, Danny Glover y Oprah Winfrey. Pero la historia no es original del director. Está basada en la novela del mismo nombre, escrita en 1982 por la norteamericana Alice Walker.

 

En 1983, Walker ganó el Pulitzer por su novela epistolar que relata la vida de una mujer afroamericana en la Georgia rural, al sur de los Estados Unidos, conocido por ser un estado donde la esclavitud y el racismo eran absolutos.

 

En este libro no existen capítulos. Son todos cartas, una detrás de otra, donde Celie (la protagonista) le escribe primero a Dios. Así, nos enteramos que desde muy pequeña sufrió mucho a manos de su padre. Cuando finalmente la dan en matrimonio, el esposo la separa de su hermana, Nettie, la otra persona a quien van dirigidas las cartas.

 

En el intercambio epistolar entre estas dos hermanas —atemporal, ya que las cartas de Nattie, enviadas desde África, no le fueron entregadas a Celie sino mucho tiempo después— nos vemos envuelto en una historia muy dramática, donde las mujeres, en particular nuestra protagonista, son dominadas por el sexo opuesto, y donde el racismo marca la vida de todos los personajes.

 

Shug, la mujer que cambia por completo la vida de Celie, es la personificación de lo distinto entre tantas reglas sociales impuestas. Una mujer negra muy famosa entre los suyos por cantar en bares y tabernas, que vivió su vida siempre de forma independiente, sin casarse, y que aprendió todas las formas del amor y la desilusión. Su aparición en la novela cambia el tono de la historia, haciéndola aún más interesante.

 

La relación de Celie con Dios, sus hijastros, su marido, sus familiares y conocidos va cambiando conforme avanzamos en la lectura. Vemos cómo se transforma hasta llegar a ser realmente feliz consigo misma, aceptarse y hacer que otros le respeten por lo que es, una mujer fuerte que logra el equilibrio entre lo que quiere, lo que tiene y lo que puede conseguir.

 

Desde África, Nettie también le envía cartas a su hermana, contándole cómo es ser misionera en la tierra de sus ancestros y la pretende mantener al tanto de cómo crecen sus hijos, que le fueron arrebatados a Celie al nacer, pero que «gracias a la intervención de Dios» terminaron con su tía cuidando de ellos, aunque debió callárselo por años.

 

No soy fan de los libros epistolares, pero «El color púrpura» es distinto, es una joya que no se debe pasar por alto. Una historia que se lee rápidamente por lo interesante que es y que, definitivamente, nos hace reflexionar una vez más sobre el racismo, las injusticias y el papel de la mujer en la sociedad.


Terminado de leer el 18/03/2021



Originalmente publicada en entregas en la revista Pearson’s Magazine durante 1897, relata la historia de Griffin, un científico que logra —palabras más, palabras menos—, haciendo coincidir su índice refractivo con el del aire, ser invisible.

Todos alguna vez imaginamos las ventajas que tendría ser invisible. Por eso a mi generación le emocionó tanto ver la capa de invisibilidad en Harry Potter, por ejemplo. Total, ¿qué podría salir mal si se es invisible?

Pero la obra de Wells, que si bien no es la primera donde se plantea la idea, sí es la que mejor la desarrolló y la que más éxito alcanzó, justamente retrata las dificultades y calamidades que acarrea la invisibilidad para Griffin.

Wells se convirtió en uno de los autores de ciencia ficción más importantes de la literatura universal. Su aporte se encuentra al nivel de los más grandes del género: Ray Bradbury, Aldous Huxley e Isaac Asimov. Aunque mientras estos 3 se especializaron en la ficción más dura y distópica (que resultó ser bastante realista en el futuro), Wells fue por un sci-fi más fantástico. Así, dio vida a historias que hoy son parte indispensable de nuestra cultura, como La Guerra de los Mundos (1898) y La máquina del tiempo (1895).

A la novela de Wells lo que la hace tan especial es el peso moral de su historia. Me recordó un poco a Frankenstein, solo que aquí le ocurre a un hombre común, como cualquiera. Lo que pasa Griffin es una muestra de la naturaleza del hombre, de lo que sería capaz de hacer si nadie pudiese verle o detenerle. Tal como Platón argumentó, el hombre es bueno solo porque hay leyes que le castigan; de ser invisible ante dichas leyes, sería malo, tal cual es su naturaleza.

Así, nos encontramos ante una historia de poder y descontrol. Pero también de dificultades imprevistas y el sufrimiento de alguien que no existe para la sociedad. La soledad y la moral son temas principales dentro del relato. Griffin es protagonista y antagonista a la vez. Si bien nos enteramos y lamentamos de las trágicas situaciones a las que se ha visto expuesto debido a su invisibilidad y el no poder revertirlo, somos partícipes del monstruo que se va gestando en él ante la impunidad de la que goza.

Un clásico literario que no se debería dejar de leer. Entretenido y didáctico, es, sin duda, clave para entender la ciencia ficción en su más pura esencia.

Terminado de leer el 11/03/2021

Estamos ante uno de los escritores más reconocidos e importantes de la historia. Molière, dramaturgo, actor y poeta francés, presentó un ingenio tal en su obra que hoy sus trabajos han sido traducidos a todas las lenguas vivas principales.


Aunque nació en una familia bien posicionada, se aseguró de vivir una vida simple y de valerse por sus propios medios. Eso sí, nunca cometió el error de negar sus orígenes. En sus primeros años se dedicó al teatro, como actor. La gloria no llegó temprano, pero llegó. Entonces se le consideró como un gran intérprete y comediante.


Pero en distintos momentos, Molière debió enfrentarse a varios sectores de la sociedad, desde personajes políticos hasta grupos religiosos. Sus obras fueron consideradas por algunos demasiado liberales y se temía la influencia que este pudiese ocasionar sobre el rey.


En cuanto a esta obra, la primera que leo del autor, tiene por argumento a un hombre, en extremo avaro, que sobrepone el dinero y los bienes materiales por encima de cualquier cosa, incluyendo sus hijos, su reputación y hasta su honor. 


Harpagón, el protagonista, no solo es avaricioso. Por esa incesante creencia de que todos quieren robar su dinero, también es mentiroso, insensible, vengativo y ruin. Cleanto y Elisa, sus hijos, enamorados de personas cuyo padre probablemente no acepte por no contar con dinero como a él le gustaría, empiezan su historia en la obra sufriendo a consecuencia de la insensatez del avaro. 


Sin embargo, Molière consigue que todo el relato, embrolloso y tragicómico, se convierta en una experiencia reflexiva, siendo la principal que el avaro no es poseedor de riquezas, sino más bien es poseído por sus riquezas. Nuestro protagonista, gracias a su sed de dinero, nunca actúa de manera racional, sino guiado por sus nublados instintos.


Dentro de todo, la historia de amor detrás de esta comedia es un retrato fiel de lo que han considerado por siglos los franceses como romántico. Hay una fidelidad total por parte de los amantes y un sufrimiento rotundo al no poder vivirlo. Nuestros personajes se encontrarán conspirando continuamente para  poder llevar a cabo su empresa, por lo cual todo termina girando en torno al dinero de Harpagón. 


Ya lo había dicho Séneca: «El pobre carece de muchas cosas, pero el avaro carece de todo». Una obra breve, entretenida y cómica que retrata la situación miserable de aquellos que pretenden vivir por el dinero, y también de aquellos que desprecian esta conducta por haber sufrido de primera mano las consecuencias de vivir con un avaro, que pone en peligro algo tan importante como el amor por su amor al dinero.


Terminado de leer el 06/03/2021


El avaro; Molière

by on 7.3.21
Estamos ante uno de los escritores más reconocidos e importantes de la historia. Molière, dramaturgo, actor y poeta francés, presentó un ing...


Esto es lo primero que leo del argentino Osvaldo Soriano. Casualmente, entre todos los títulos, escogí justamente su primera novela. Considerada un homenaje al género policial negro. Esta historia es cualquier cosa, menos predecible.

 

La historia arranca con Stan Laurel (el famoso «flaco» del clásico cómico estadounidense «El gordo y el flaco») que acude al detective Philip Marlowe, invención de Raymond Chandler, para que le ayude a descubrir por qué Hollywood lo hizo a un lado —tras la muerte del «gordo»—. En el medio de todo, con el detective intentando entender qué necesidad tenía el actor de encontrar esas razones, hay referencias a la vida de la dupla cómica y referencias a otros famosos actores de la época, como Wayne y Chaplin.

 

Y de repente entra en la historia el mismísimo Soriano, como un periodista llegado a Los Ángeles, desde Argentina, interesado en saber más de la vida de los dos actores que encarnaron al gordo y al flaco, para una novela que está escribiendo. Su camino se cruza con el detective que años atrás había aceptado trabajar para Laurel —en esta etapa del libro ya fallecido—.

 

Las aventuras que viven desde ese punto el detective y nuestro autor son una magnífica comedia negra llena de acción, y por acción entiéndase pistolas, golpes, cárcel, mafia, secuestros, tiroteos, etc.

 

Es una novela realmente entretenida, muy dinámica y sorpresiva ante cada paso. Cuando parece que a la pareja no puede pasarle algo peor o más fatalista, Soriano se las ingenia perfectamente para ponerlos —o ponerse— en situaciones aún más complicadas. 

 

El autor es una apuesta segura.  Sé que cualquiera se puede divertir con esta novela. Cuenta con muchísimos títulos más que me iré dando el placer de leer paulatinamente.


Terminado de leer el 01/03/2021


Rimas es una de las obras más conocidas del poeta español Gustavo Adolfo Bécquer, y una de las más populares de toda la literatura hispana. Perteneció al movimiento del Romanticismo, al que llegó un poco tarde, pero no lo suficiente como para quedar por fuera.

 

Tendría que iniciar diciendo que la poesía de Bécquer no es para cualquiera. Es en extremos romántico; sutil, sí, pero absurdamente romántico. A mí no me molesta del todo, pero sí me resulta un poco agotador leerlo poema tras poema.

 

Lo que sí me resultó muy lindo entre sus versos fueron las odas continuas a la poesía:

 

«No digáis que agotado su tesoro,

De asuntos falta, enmudeció la lira:

Podrá no haber poetas, pero siempre

                Habrá poestía».

[IV — pág. 28]


 

«— ¿Qué es poesía? —dices mientras clavas

En mi pupila tu pupila azul;

¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?

Poesía…  ¡eres tú!».

[IV — pág. 43]

 

Hay una prosa lírica que, evidentemente, Bécquer dominaba a placer —y como un gran maestro—. En sus poemas hay mucho amor por la naturaleza. También hay mucho amor hacia la imagen de la mujer, un poco de tristeza y nostalgia… en fin, se encuentra en la poesía de Bécquer una sensibilidad muy honesta y sencilla sobre la vida cotidiana y los sentimientos que nos acompañan hasta nuestra muerte.

 

Soy fanática de encontrar pequeños homenajes o «préstamos» de un artista a otro. Entre uno de los poemas encontré una frase que me resultó muy familiar.

 

«Los suspiros son aire y van al aire,

Las lágrimas son agua y van al mar.

Dime, mujer: cuando el amor se olvida,

¿Sabes tú a dónde va?»

[XXXVIII — pág. 56]

 

Hallé la referencia en la canción «Gitana» de Willie Colón, que dice: «Las palabras son de aire, y van al aire.  Mis lágrimas son agua, y van al mar. Cuando un amor se muere, sabes chiquita a dónde va». Es muy común encontrarse con estos pequeños homenajes en la música, que es otra de las tantas formas de la poesía.  

 

Es, para mí, una lectura de culto que va más allá de lo romántico y lírico.

 

«Llevadme, por piedad, adonde el vértigo

Con la razón me arranque la memoria…

¡Por piedad!... ¡Tengo miedo de quedarme

                Con mi dolor a solas!

[LII — pág. 65]

 

Terminado de leer el 26/02/2021



Sabato volvió a Argentina en 1940 y abandonó su carrera —muy prometedora— como físico e investigador. En 1943 se apartó por completo de la ciencia y se dedicó exclusivamente a la literatura y la pintura.
 
En 1945 publicó su primer libro: «Uno y el universo», una serie de ensayos con los que para 1968 (fecha en la que realizó el prólogo para una nueva edición) no guardaba la misma simpatía ni relación de pensamiento, pero de los que se hacía cargo. A estos efectos, dice:
 
«(…) ¡cuántas arrugas en torno de los labios y de los ojos nos separan! ¡Qué devastación ha traído el tiempo sobre aquella sonrisa y aquel resto de frescura o de espíritu juguetón! ¡Qué abismos se han abierto entre el muchacho de la fotografía y el hombre de ahora! ¡Cuántas ilusiones se advierten allí que han sido agotadas por el frío y las tormentas, por los desengaños y las muertes de tantas doctrinas y seres que queríamos!».

Ordenados por orden alfabético, los ensayos nos dejan entrever a un Sabato joven, aún entusiasta de la ciencia, que intenta determinar su postura de muchas cosas ante el mundo, pero que también aprovecha para soltar cosas en un viaje hacia sí mismo. La física, la filosofía, las matemáticas, el pensamiento crítico, la razón, el sentido común, el realismo y el surrealismo, los dogmas y los enigmas son algunos de los tantos temas que el argentino desenmaraña y ante los cuales se define.
 
Un par de ensayos (quizá son 3 o 4 en vez de 2) son afines al socialismo e inclinan la balanza del autor hacia la izquierda. Pero también en el prólogo Sabato se adelanta, procurando que el lector no lo malentienda ahora.
 
«(…) en otros casos deberá tener en cuenta que los veintitrés años transcurridos han alterado muchas de las hipótesis o ilusiones que todavía allí se manifiestan. No imaginaba, por ejemplo, que también por la izquierda se podían llegar a cometer los crímenes que se cometieron en la tiranía estalinista y en la que todavía ahora la imitan; no tenían aún suficiente (y amarga) experiencia histórica para admitir que nada vale luchar por la justicia social si no es al propio tiempo una lucha por la libertad del ser humano y por la dignidad que le corresponde».

Me pasó algo muy curioso con los últimos 3 libros que leí. «Ideas y creencias» de Ortega y Gasset fue el inicio. En el prólogo para «La invención de Morel», de Bioy Casares, Borges recuerda un par de idas que planteara Ortega en su libro ya mencionado, sobre la novela y las características que debería tener esta. Luego, en Uno y el Universo», Sabato dedica casi todo un ensayo a Casares y su novela, para referirse a la aparición de ese invento que podría cambiar la experiencia de cómo vivimos en la eternidad.
 
«Uno y el Universo» constituye un arranque merecido para la carrera literaria de uno de los autores más importantes (y longevos) del siglo anterior y este. Por algo fue el segundo argentino (el primero fue Borges) en ser galardonado con el Premio Miguel de Cervantes. No hay una lectura de Sabato que no recomiende; entre sus líneas el lector siempre encontrará una razón para la introspección, para admirar lo científico y lo filosófico, para entender la responsabilidad de lo que se escribe y para, por supuesto, seguir leyéndolo.

Terminado de leer el 19/02/2021


Cuando leí «clave para un amor» supe que había encontrado en Bioy Casares una lectura recurrente. Pero fue «El sueño de los héroes» la novela suya por la que me declaré completamente aficionada a su escritura.

«La invención de Morel», publicada en 1940, es su novela más famosa. Es, además, reconocida como una de las más grandes obras de la literatura fantástica escritas en español. En el prólogo, del gran, respetado y aclamado —y de mis favoritos— Jorge Luis Borges, se le pone al mismo nivel de clásicos del género como «El hombre invisible», de H. G. Wells, «La vuelta de tuerca», de Henry James, «El proceso», de Kafka y «El viajero en la tierra», de Julien Green.

Borges termina de poner la cereza sobre el pastel para el lector escribiendo: «He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta». (p.15)

Nuestro protagonista y narrador en primera persona está en una isla desierta, a la cual llegó tras escapar de la cárcel, donde cumplía cadena perpetua. En este lugar se alzan construcciones abandonadas, alguna vez creadas con la intención de habitar la isla, idea desechada debido a una peste que azotó el lugar.

Repentinamente el sentimiento de soledad desaparece, y el fugitivo nota la presencia de otras personas. Empieza a observarles de cerca, evitando ser visto. Una curiosa mujer que asiste todas las tardes a lo alto de una colina le encanta y este se enamora.

Desde la extraña y poco entendible aparición de este grupo de «turistas» la obra del argentino empieza a sumirnos en una fantasía singular, que, tal como le pasa al mismo protagonista, nos hará pensar en distintas teorías que puedan —o no— dar respuesta al enigma presentado.

Morel, uno de los «visitantes», explica en qué consiste su invención, dilucidando toda tesis propuesta —tanto por nuestro solitario habitante como por nosotros mismos—. Es entonces cuando el protagonista de esta entretenida y motivante historia elabora su plan para alcanzar la «eternidad» en el amor.

No estaría bien contar más detalles, porque una obra de este calibre merece ser leída y el lector merece ser sorprendido, y porque mis reseñas pretenden siempre mantenerse lo más libre posibles de spoilers.

Lo que sí quiero destacar de la obra, para mis compatriotas, es que el fugitivo que narra la historia es venezolano. En investigaciones previas a esta redacción me encontré con el hecho de que Bioy Casares no viajó nunca a Venezuela (o al menos no hay registro de ello) ni tuvo en su entorno cercano relación con algún venezolano, pero decidió ofrecer esta nacionalidad a su personaje principal.

Así, pues, encontramos menciones repetidas de Venezuela y Caracas. Incluso, nuestro condenado a perpetua parece ser un preso político, capturado por la policía en su cuarto «de la pensión hedionda y rosada, en Oeste 11, frente a la Pastora». (p.82)

Yo, que los últimos 3 años vividos en Venezuela residí en Caracas y fui, de hecho, vecina del sector La Pastora, sentía un vuelco al corazón tras estas líneas.

El argentino no escatima en detalles y dedica una página entera a contarnos sobre el venezolano y su deseo de volver a «otra Venezuela», porque la dejada Patria era «los señores del gobierno, las milicias con uniforme de alquiler y mortal puntería, la persecución unánime en la autopista la Guayra, en los túneles, en la fábrica de papel de Maracay; sin embargo, te quiero, y desde mi disolución muchas veces te saludo». (p.153)

«La invención de Morel» es una novela fantástica, con una idea que no dudo haya puesto a temblar al mundo en 1940, que llena de espanto y angustia al lector en 2021 y que, para el venezolano, representa una felicidad fortuita e inesperada, al leer de la pluma de un argentino lugares familiares y sentimientos similares experimentados por el migrante presente en cualquier rincón del mundo.

Terminado de leer el 16/02/2021


León Tolstói es, indudablemente, el escritor ruso más famoso del mundo, con el perdón de Dostoyevski —a quien, de hecho he leído más y disfruto muchísimo—, que sé que ocupa el segundo lugar.
 
«La muerte de Iván Ilich» es mi primera novela de Tolstói, y me ha dejado un sabor muy agradable. Su tema principal es la muerta y a través de la experiencia de Iván Ilich, un hombre que padece una extraña enfermedad a la que los médicos no encuentran cura ni alivio, el autor nos acerca a lo que la muerte significa para el ser humano, el temor que lo invade ante la palabra y la idea de no existir más.
 
Lo que experimenta el protagonista llega a ser bastante agobiante, pero también le circunde una realidad innegable, la de aquellos que esperan la muerte del otro para librarse de verle padecer, aunque mientan al decir que solo quieren su «bienestar». ¿Se siente lástima por el enfermo o por uno mismo y en lo que uno se convierte al estar cerca del desahuciado?
 
La historia se basa en un hecho real. Iván Ilich Méchnikov fue un magistrado del tribunal de Tula que murió de cáncer abdominal en 1881. Un hermano de Ilich relató a Tolstói los padecimientos terribles que precedieron a su muerte. El relato impresionó lo suficiente al autor como para convertirlo en una novela.
 
Iván padece dolores inaguantables y es capaz de intuir la cercanía de la muerte. En ese proceso, se evalúa moralmente y hace un estudio minucioso de su vida, desde temprana edad hasta sus últimos años, concluyendo que ha tenido una vida mal vivida y que todo cuanto alcanzó, como juez, esposo y padre de familia, ha sido tan solo un espejismo.
 
Son los dolores, y el sentir que a los demás no les importa el sufrimiento que experimenta, lo que derrumba su espíritu, su ánimo y su, hasta cierto punto, deseo de permanecer vivo y buscar forma de abatir la enfermedad. Nuestro protagonista no consigue consuelo ni para su dolor ni para la soledad que vive.
 
Cuando finalmente se acerca la muerte, empieza a entender que es lo mejor, para él, para los demás. Hay una crítica social y también individual en el relato de Tolstói. ¿Se vive, acaso, la muerte? Se muere y esta no se vive. Pero ante la llegada innegable de la muerte, Ilich consigue la claridad que necesitaba, y aunque aún siente el dolor, sus últimos instantes se llenan de tranquilidad.
 
En este libro también incluyeron el cuento «Iván el tonto», de 1885. Un divino relato que me recordó tantas historias leídas de Voltaire y un cierre espectacular para la lectura.
 
Iván es un campesino «tonto» que vive del trabajo y cuyo principio de vida es trabajar para obtener lo necesario. Sus dos hermanos pretenden tener riquezas sin trabajar mucho, así que dejan la casa paterna para perseguir sus deseos de grandeza. Pero en una ocasión vuelven ambos para exigir «su parte» a lo que su padre responde que hará lo que Iván diga. Este dice que sí a la petición, mientras sigue trabajando la tierra y ayudando a sus padres y su hermana muda.
 
Incluso el diablo mete sus manos en el asunto, porque quiere ver a los hermanos peleando entre sí. Pero pese a todas sus tretas, en las que sí caen los dos mayores, Iván se mantiene firme y nada lo arrastra a la desgracia porque trabaja, sin importar las condiciones. Trabaja tanto que un día se convierte en zar —como sus hermanos— y llega a tener todo un reinado de «tontos» donde ni el oro tiene valor, porque sus ciudadanos viven y trabajan para comer y cubrir sus necesidades. Un reino sin ejércitos ni riquezas, sino con personas trabajadoras y felices que logran quebrantar el espíritu del diablo, quien pretendía explicarles que usando la cabeza en vez de las manos podrían vivir mejor, ya que «no era necesario trabajar para vivir bien».
 
Iván, el tonto, es un relato que calza a una sociedad acostumbrada a aprovecharse del otro, que desprecia el trabajo duro y que solo vive tras las riquezas, causa que muchas veces la conlleva a la desdicha, al darse cuenta de que no es posible tenerlo todo por más que se desee. En el reinado de los tontos en la mesa se sientan a comer aquellos cuyas manos son callosas, mientras que los otros comen de las sobras.

Terminado de leer el 15/02/2021
 


El filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset, escribe «Ideas y creencias» en la que, expertos y estudiosos, consideran su etapa madura. Esta serie de ensayos sobre racionalidad y la vida misma son una muestra del pensamiento del español y su convicción de separar y diferenciar lo que son las ideas y las creencias en la vida del hombre, y cómo cada una de estas puede o no influir en su actuar.


Las ideas son aquellas cosas que pensamos, y las creencias son eso que somos y que nos constituye como personas. Forman parte íntima y, según el filósofo, cuando son reales podríamos hasta morir por ellas. Ortega profundiza en la duda actual con la que vivimos las ideas y creencias, lo fácil que nos resulta cambiar de ideas (aunque no diga puntualmente que está mal) y lo que puede representar que no seamos capaces de defender firmemente nuestras creencias, cuando son tan importantes en la construcción de nuestro ser total.


«De las ideas-ocurrencias —y conste que incluyo en ellas las verdades más rigorosas de la ciencia— podemos decir que las producimos, las sostenemos, las discutimos, las propagamos, combatimos en su pro y hasta somos capaces de morir por ellas. Lo que no podemos es… vivir de ellas. Son obra nuestra y, por lo mismo, suponen ya nuestra vida, la cual se asienta en ideas-creencias que no producimos nosotros, que, en general, ni siquiera nos formulamos y que, claro está, no discutimos ni propagamos ni sostenemos. Con las creencias propiamente no hacemos nada, sino que simplemente estamos en ellas. Precisamente lo que no nos pasa jamás —si hablamos cuidadosamente— con nuestras ocurrencias. El lenguaje vulgar ha inventado certeramente la expresión “estar en la creencia”. En efecto, en la creencia se está, y la ocurrencia se tiene y sostiene. Pero la creencia es quien nos tiene y sostiene a nosotros».


El filósofo tiene muy presente, y lo demuestra en sus textos, que venimos al mundo siendo algo y hemos crecido para ser eso. Pero cuando no se nos da ser eso que originalmente venimos a ser, vivimos frustrados y atrapados dentro del ser que tuvimos que ser.


«Somos el que somos indeleblemente y solo podemos ser ese único personaje que somos. Si el mundo en torno —incluyendo nuestro cuerpo y nuestra alma—no nos permite realizarlo en la existencia, tanto peor para nosotros. Pero es vano pretender modificar ese que somos. Si en vez de ser nuestro auténtico yo fuese solo algo nuestro —como el traje, el cuerpo, el talento, la memoria, la voluntad—, podremos intentar corregirlo, cambiarlo, prescindir de él, sustituirlo. Pero ahí está, es nuestro ser mismo, es el que, queramos o no, tenemos que ser. Se dirá que entonces nuestra vida tiene una condición trágica, puesto que, a lo mejor, no podemos en ella ser el que inexorablemente somos».


La lectura de José Ortega y Gasset constituye una introspección a la vez que autoconstruye una relación con lo que somos. Resultará imposible para el lector no preguntarse qué cosas cree y cuáles son solo ideas, pero sobre todo si realmente siente que ha logrado ser lo que es o vive bajo la desdicha de ser pero no su ser real.


Terminado de leer el 08/02/2021