Desde Dédalo e Ícaro hasta Caligari

Historia y origen
El miércoles 8 de febrero, en una de las tantas aulas del pasillo central de la UNICA iniciaba la clase de Apreciación Cinematográfica, cátedra dictada por el profesor Radamés Larrazábal, quien además de docente es un estudioso del séptimo arte. Como consecuencia de su pasión por el cine, las clases se convierten en una especie de foro donde, entre el título de una película y otra, se inmiscuye y aglomera el origen y toda la historia del cine. 

El evento a reseñar no fue la excepción. Mientras el profesor acomodaba todo ―siempre meticulosamente― para arrancar la charla, el ruido del pasillo y la inquietud de alguno de los presentes me hacía correr encasillada en mi pupitre. Finalmente, la lámina con la imagen de Dédalo e Ícaro dio paso a la explicación del origen del cine. Y es que según este relato de la mitología griega, el hombre siempre ha tenido el deseo de volar. 900 años a. C. ya había sido ilustrada la imagen en la que Dédalo impulsa a Ícaro con las alas que había diseñado para que su hijo pudiese experimentar lo que ya él había logrado: volar. 1800 años después el hombre consigue volar por primera vez, con la invención de los hermanos Wright.

Jabalí policromo
Entre volar, correr y caminar hay un factor en común: el movimiento. Es justamente el deseo del hombre por plasmar el movimiento lo que lo lleva a ingeniárselas para, mediante diferentes expresiones artísticas, llegar a lo que hoy conocemos como cine. El Jabalí policromo, encontrado en las cuevas de Altamira 15000 a. C., reproducía el movimiento del animal empleando colores más claros en las patas del mismo. Por otra parte, las sombras chinescas, que hicieron su aparición 5000 a. C., nacen justamente del mismo deseo del hombre por recrear el movimiento, pero ya no sólo es el movimiento sino también representar la proyección de imágenes, elemento clave en el origen y creación del cine. 

Adelantando en la historia hasta 1640, aparece la "linterna mágica de Kirchner", un aparato óptico que hacía posible la proyección de imágenes pasando luz entre láminas dibujadas, haciendo que las mismas se reflejaran en el exterior. En 1826 Joseph Nicéphore Niépce captura la primera fotografía. Pasamos por el daguerrotipo (1839) y el fusil fotográfico (1874), todas éstas revolucionando la técnica empleada por Nicéphore en 1826. El Zoótropo, creado por  William George Horner en 1878, constituye uno de los más importantes avances para el posterior nacimiento del cine. 

A todas estas, permanecemos atónitos, admirados, silenciosos y sumidos ante las palabras que conforman la explicación del profesor Radamés. Entramos entonces en lo que formó el cine. La aparición del Kinetoscopio en 1888 consolida el deseo del hombre de lograr reproducir imágenes en movimiento, y sólo 7 años después los hermanos Lumière introducen al mundo el cinematógrafo, creado originalmente para fines médicos, como mucho de los inventos de la humanidad. 

Un paréntesis necesario tanto para el profesor como para los absortos estudiantes, fue para dar una breve explicación de cómo funciona el cine, y es que la película no está constituida por movimientos reales, sino que es una secuencia de imágenes reproducidas mediante un proyector cinematográfico que sustituye cada una de las imágenes a una velocidad superior a los 18 fotogramas por segundo, creando así la ilusión óptica de continuidad, conocida como la persistencia retiniana, lo que nos da la sensación de estar viendo imágenes en movimiento.

El cine y sus corrientes
Expresionismo alemán, realismo socialista soviético, neorealismo italiano, nueva ola francesa y el actualmente bien ponderado cine norteamericano, son las corrientes del cine que el profesor ―tras haber terminado su presentación digital, ya más cómodo y dejándose llevar por la emoción que le proporciona hablar del cine― mencionó. En este primer encuentro explicó el expresionismo alemán. 

El gabinete del doctor Caligari
En síntesis, el expresionismo alemán tenía como fin primero denunciar lo que sus creadores deseaban dar a conocer a los espectadores, generalmente las cosas que solían ser ocultas para, como diría Chomsky ―citando a Lippmann―, el rebaño desconcertado. Sus características son exageradas, literalmente. Exagera los objetos, deforma lo natural, sobrerepresenta la estética, los colores son oscuros y el maquillaje pálido. Todo esto en el intento de perturbar la mente del espectador. El expresionismo se desarrolla en la entreguerra, lo que explica la necesidad del creador por contar historias increíbles que mediante su film pretendía hacer creíbles o, al menos, inolvidables para el público. 

Así, y con unos 10 minutos de El gabinete del doctor Caligari, el profesor Radamés Larrazábal dio por concluida una clase que nos dejaba con una sed insaciable de conocimiento cinematográfico y a la espera insostenible de la próxima clase donde el protagonista será el realismo socialista soviético, que sin duda causará disputa entre el rebaño ―cada vez menos desconcertado―.