Alemania, año cero: una realidad histórica que se nos parece


El neorrealismo italiano es uno de los géneros cinematográficos que más respeto. Es un cine exageradamente real y triste. Y de eso se trata. En la Italia de la posguerra se sucintaron historia trágicas y los realizadores italianos escogieron el cine para que tales historias no pasaran desapercibidas. 

A mí Ladri di biciclette (1948) me parece una de las historias más tristes del cine; La Strada (1954) me dio una lección de realismo; pero entonces vimos Germania, anno zero (1948) y entendí que quizá la gente no se siente muy atraída por este tipo de cine porque es tan real que duele, y aunque no lo queramos, cuando vemos cine estamos esperando al menos un ápice de felicidad en el final

Sin embargo, el neorrealismo no daba ni un aliento de eso, nada mejora con el pasar del film, porque a esas personas, que tenían que encontrar la forma de sobreponerse a la guerra, la vida no les daba respiro. 


En "Alemania, año cero" vemos a un niño de 12 años que siente en sus hombros la responsabilidad de llevar algo de comida para su hermana (mucho mayor que él), su hermano (que volvió del frente y, como muchos otros soldados, no conseguía salir a trabajar por distintas razones) y a su padre enfermo. El desarrollo de la película es angustioso y no, nunca se pone mejor. 

La película vale cada minuto, porque nos sumerge en una realidad histórica que hoy podemos comparar con la de Siria, por ejemplo. Una ciudad destruida y una vida que, pese a todo, continúa.

8,3