"El infiltrado" no siempre se siente bien con su trabajo

En el marco de todas estas películas que han salido sobre la vida de uno de los narcos más conocidos del mundo, Pablo Emilio Escobar, Brad Furman ha apostado por realizar una sobre las derrotas del cartel: la operación C-Chase, con la que se hundió el que fuere el séptimo banco más grande del mundo, desplomando el soporte financiero del Cartel de Medellín.

La película relata la historia de Robert Mazur, un ex agente de la DEA, quien se infiltra entre grandes socios del cartel colombiano, hasta casi llegar a tocar a Pablo Escobar. Pero no vale la pena contar nada, porque la película es exageradamente interesante y ningún tipo de spoiler ha de ser dicho.

Lo que sí hay que decir es que las actuaciones de Bryan Cranston (Roberto Mazur) y Benjamin Bratt (Roberto Alcaino) hacen esta película. Para mí, lo son todo. Describen, ambos, de una manera majestuosa, de qué van estos trabajos encubiertos que hacen muchos policías, donde a veces es imposible no involucrarse personalmente.

El film tiene varias escenas que logran hundirnos el pecho. Pero son dos la que me harán recordar esta película por siempre (y recomendarla): el momento brevísimo en el que aparece el actor que interpreta a Pablo Escobar -porque es casi invisible, demasiado sutil y delicada gracias a la iluminación (no supe de esto hasta que lo mencionaron, y entonces tuve que regresar a la escena para verlo)- y la cara de Benjamin Bratt en la última escena, cuando mira a Bryan Cranston.

Vean esta película, o bien porque les interesa el tema o simplemente porque quieren ver un buen film.

8★