23 jun. 2015

Presos de conciencia

Aung San Suu Kyi, nacida en Rangún, capital de Birmania, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz (1991), el Premio Internacional Simón Bolívar (1992), un doctorado honoris causa concedido por la Universidad de Oxford (1993), entre otros reconocimientos. Pero no fue sino hasta 2012 que pudo retirarlos, tras haber pasado más de 15 años de su tercer periodo de prisión domiciliaria que en total sumaron 21 años. Aung San Suu Kyi, era hija de Aung San, un militar y destacado político birmano, Suu Kyi aprendió a temprana edad el respeto por los otros y la importancia de defender los derechos, las libertades y la igualdad. Se diplomó en Oxford, trabajó en la ONU y fue profesora en la India. Regresó a Myanmar en 1988. Al llegar, participó en el «segundo combate en pro de la independencia nacional» inspirado en el ejemplo pacífico de Gandhi y conocida la revolución espiritual que tiene como premisa el diálogo con el otro y la compasión por los humildes. La defensora basó su lucha en la reconciliación de las etnias en su país. Asumió la dirección de la Liga Nacional para la Democracia, y fue sometida a arresto domiciliario por sus actividades políticas. En 1990, la Liga Nacional para la Democracia ganó las elecciones pero las autoridades militares negaron los resultados. La Unión Militar propusó a Suu Kyi irse del país a cambio de su libertad, pero ella se rehusó, continuando su lucha desde Birmania. Estuvo detenida hasta 1995, mas su libertad solo duró unos años, ya que en 2000 fue arrestada nuevamente, hasta 2002. Fue puesta bajo arresto domiciliario una vez más, el 30 de mayo de 2003, tras ser agredida cuando iba en una caravana por Depayin. En este incidente un número indeterminado de personas murieron y decenas resultaron heridas[1]. En 2009 fue enjuiciada, cercana a cumplir su condena, y fue hallada culpable de violar las condiciones de su arresto domiciliario «después de que un hombre que no había sido invitado pasara dos noches en su casa a principios de mayo. El tribunal condenó a Aung San Suu Kyi a tres años de cárcel, conmutados a 18 meses de arresto domiciliario, menos del máximo de cinco años de privación de libertad permitidos por la ley»[2]. Finalmente, fue puesta en libertad en 2010. Es Embajadora de Conciencia de Amnistía Internacional (2009). Durante todos los años de arresto, Aung San Suu Kyi actuó acorde a sus convicciones, haciendo constantes llamados a la no violencia, a la defensa de los derechos humanos, a la no polarización.



Se considera «preso de conciencia» a toda persona encarcelada o sometida a otras restricciones físicas por sus convicciones políticas, religiosas o cualquier otro motivo de conciencia, así como por su origen étnico, sexo, color, idioma, origen nacional o social, situación económica, nacimiento, orientación sexual u otras circunstancias, siempre que esa persona no haya recurrido a la violencia ni propugnado su uso [3].
El término nació en 1961, cuando el abogado británico Peter Benenson, publicó en la prensa inglesa un artículo titulado «Los presos olvidados», en el que invitaba a los lectores a participar en una campaña por la liberación de personas encarceladas por sus opiniones, a quienes denominó «presos de conciencia». Miles de personas respondieron a su llamado, dando así nacimiento a Amnistía Internacional y su denominada «Campaña de Amnistía», la cúal fue publicada en una edición del «Penguin Special» llamada «Persecución 1961», en la cual se relataría la historia de los que pueden considerarse los primeros presos de conciencia. Por ejemplo, Agostino Neto, poeta y médico angoleño que abocó sus esfuerzos al mejoramiento de los servicios sanitarios para sus compatriotas, pero su lucha resultaba inaceptable para los gobernantes portugueses, y por esto fue azotado, sacado de su casa y arrestado —sin cargos— en junio de 1961 por la policía política. También figuraba la historia del rumano Constantin Noica, filósofo y profesor condenado a veinticinco años de prisión «porque mientras estaba “suspendido temporalmente”, sus amigos y alumnos continuaron visitándolo para escuchar sus pláticas de Filosofía y Literatura[4]». Estos hechos daban cuenta de las fallas graves, por parte de los gobiernos, para respetar la libertad de pensamiento, conciencia y religión, tal como lo expresa los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1945).

Una persona puede convertirse en preso de conciencia para Amnistía Internacional por motivos como:
  • Su participación en actividades políticas no violentas como tomar parte en las labores de desarrollo de una comunidad.
  • Pertenecer a un grupo minoritario que lucha por su autonomía.
  • Insistir en observar prácticas religiosas que no aprueba un Estado.
  • Llevar a cabo actividades sindicales como participar en huelgas o manifestaciones.
  • El pretexto que han cometido un delito aunque en realidad solo han criticado a las autoridades.
  • Escribir artículos alarmando sobre violaciones que se estaban cometiendo en sus países.
  • Negarse a prestar el servicio militar por motivos de conciencia.
  • Resistirse a utilizar la lengua oficial de un país.
  • Que un familiar sea un opositor del gobierno o por el hecho de vivir en un pueblo determinado.[5]

Jacinta Francisco Marcial, una índigena mexicana, madre de 6 hijos, fue acusada de secuestrar a 6 agentes de la Agencia Federal de Investigación (AFI) en Querétaro, el 26 de marzo de 2006. Ella, junto a otras 2 mujeres, fueron encarceladas y condenadas a 21 años de prisión. Jacinta había sido acusada falsamente y Amnistía Internacional la declaró presa de conciencia, tras concluir que no existía ninguna prueba contra ella y que había sido arrestada, procesada y condenada por ser una mujer indígena pobre. En septiembre del 2009, Jacinta, de 49 años y habiendo cumplido 3 años en prisión, fue liberada, Kerrie Howard, directora adjunta del Programa para América de Amnistía Internacional[6] dijo: “El gobierno mexicano finalmente reconoció que nunca hubo evidencia que justificara el juicio y sentencia de Jacinta a 21 años de prisión bajo cargos de secuestro”.

Acción Urgente
La técnica con la que contaban, para entonces, los miembros de AI para proteger los derechos humanos de los presos de conciencia, era tratar de identificarles y exigir su liberación, pero era normal que esto tardase semanas o meses. Pero en 1973, el profesor brasileño Luiz Basilio Rossi, abogado, académico y activista político en la Universidad de Sao Paulo, desapareció al ser capturado por las fuerzas de seguridad de Brasil, era conocido que la dictadura operante en Brasil torturaba a presuntos «subversivos y subversivas» durante las primeras 48 horas de la detención, la acción debía der Urgente. La esposa de Rossi contó que «las fuerzas de seguridad habían rodeado su casa, cogieron a su marido para llevarlo a un lugar desconocido, y cortaron los cables del teléfono para que nadie pudiera reportar la detención o buscar ayuda. Desesperada, garabateó los detalles, hizo una bola con la hoja de papel y la arrojó sobre la cerca de un vecino. Este informó al sacerdote local, que pasó los datos a la oficina del arzobispo de Sao Paulo, Ernesto Arns. Su oficina transmitió la información a la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, un centro de la Teología de la Liberación católica progresista. Allí, algunos teólogos jóvenes que conocían Amnistía Internacional –no era algo tan normal en esos días– enviaron la información a Londres».[7] Así inició la primer “Acción Urgente” de la organización en favor del profesor Rossi, que no cesó hasta su liberación.


Se desconece la cantidad de presos y presas de conciencia en el mundo, estos están en manos de los gobiernos. Algunos son personalidades destacadas, conocidas en el mundo político o defensores de los derechos humanos, sin embargo, los olvidados, la gran mayoría son hombres, mujeres e incluso niños y niñas, procedentes de todos los sectores sociales. Por cada caso de preso de conciencia que conocemos, hay muchos más detrás que permanecen en el anonimato.

Por Alexandra Perdomo y Lexys Rendón (@amnistia)




[1] Amnistía Internacional. (15 de noviembre de 2010). Myanmar debe excarcelar a todos los presos de conciencia tras dejar en libertad a Aung San Suu Kyi. Disponible en: http://www.amnistia.org.ar/noticias-y-documentos/archivo-de-noticias/aung-san-suu-kyi
[2] RNV. (19 de agosto de 2009). Myanmar: Nueva condena contra Daw Aung San Suu Kyi es "vergonzosa". Disponible en: http://www.rnv.gob.ve/index.php/myanmar-nueva-condena-contra-daw-aung-san-suu-kyi-es-vergonzosa
[3] Amnistía Internacional. (s. f.). Presos de conciencia - ¿Quiénes son? Disponible en: https://www.es.amnesty.org/temas/presos-de-conciencia/quienes-son/
[4] Benenson, P. (1961). The Forgotten Prisioner. The Observer (Londres) Disponible en: http://www.amnistiacatalunya.org/edu/2/ai/benenson1961.html
[5] Amnistía Internacional. (s. f.). Los presos de conciencia. Disponible en: http://www.amnistiacatalunya.org/edu/pdf/carpeta1/e-c1-1-pc.pdf
[6] Amnistía Internacional. (18 de septiembre de 2009). Liberan a mujer indígena encarcelada injustamente durante tres años por falsos cargos en México. Disponible en: http://amnistia.org.mx/nuevo/info/jacinta/
[7] Amnistía Internacional. (s. f.). El 40 aniversario de la Red de Acciones Urgentes. Disponible en: https://www.es.amnesty.org/rau/el-40-aniversario-de-la-red-de-acciones-urgentes/

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