Druk (título en danés) o Another round (en inglés) es una película dirigida por el danés Thomas Vinterberg —cofundador de Dogma 95 junto a Lars Von Trier—, estrenada en 2020 y protagonizada por Mads Mikkelsen.

 

Vinterbeg también dirigió The Hunt (2012, primera actuación de Mikkelsen con el danés), Far from the Madding Crowd (2015), un drama romántico divino protagonizado por una de mis preferidas, Carey Mulligan, y Kursk (2018), un drama naval que sigue un desastre submarino y toda la negligencia gubernamental detrás del accidente, protagonizado por el inigualable Colin Firth. Claro, vimos Druk ignorando todo el pasado cinematográfico de su director, cosa que muchas veces termina siendo lo mejor, ya que no te alienas ni predispones.

 

La producción más reciente de Thomas Vinterber es una comedia fresca y soberanamente divertida, con algunos picos dramáticos que no te dejarán perder la concentración. A diferencia de películas anteriores, en Durk el director muestra un lado más empático y humanista.

 

Tal como su compatriota (me refiero a Von Trier), Vinterberg es especialista en sacar el lado más sombrío de las personas y de cualquier fachada. Pero Druk empieza de forma muy distinta, como una comedia fresca que vaticina muchas risas y descontrol.

 

4 amigos, profesores todos del mismo colegio, empiezan un experimento, siguiendo la teoría de un filósofo que asegura que los seres humanos nacemos con una deficiencia de alcohol en la sangre, por lo que una ingesta leve de alcohol diario podría ayudarnos a llevar la vida de una mejor manera. Así, estos viejos amigos empiezan a tomar y, de repente, se ven más felices, más naturales, más sueltos en su diarismo. Y nos reímos, porque nos divierte, pero cuando dicha ingesta empieza a tornarse severa y a tomar un matiz de alcoholismo la risa disminuye. Los problemas de sus protagonistas en su vida nos dan directo a la cara, nos preocupan y agobian.


El alcoholismo afecta a millones de personas en el mundo, pero en los países nórdicos de Europa alcanza niveles preocupantes, y es justo ese fenómeno social el que Vinterber ataca en su film, eso sí, sin muchas explicaciones ni estadísticas, simplemente contando la historia de un grupo de amigos poco parecidos entre sí, con diferentes problemas y distintas formas de vida, con mucho humor negro y un guión que puede ser bastante potente de a ratos.

 

También hay una crisis masculina que debe ser sobrellevada durante todo el experimento, una vulnerabilidad y unos miedos que el alcohol saca a relucir. El planteamiento más razonable que hace el director con Durk es ¿realmente necesitamos ingerir alcohol para divertirnos? ¿Por qué siempre que la pasamos bien recordamos haber tomado? Pareciera que vivimos necesitando estimulantes para disfrutar o para simplemente afrontar la vida.

 

La película tiene un cierre magnífico, con un Mads Mikkelsen bailando ante las circunstancias positivas que brotan tras el dolor y la desdicha. Personifica el arcoíris después de la lluvia.


 


Periodista, escritor, pionero en el género de no ficción, investigador incansable; el argentino Rodolfo Walsh desveló lo que ninguna investigación policial iba a desvelar en el caso de los fusilados —y sus sobrevivientes— del 10 de junio de 1956 en José León Suárez, durante el levantamiento militar contra la «Revolución Libertadora» que destituyó en 1955 a Juan Domingo Perón.

 

Los partidos políticos no son lo mío. Y no me apunto con la izquierda ni con la derecha; lo que me revuelve el estómago son las injusticias, los sinsentidos que le arrebatan la vida a inocentes, que dejan niños huérfanos y familias rotas; justamente lo que relata Walsh en «Operación Masacre».

 

Durante el levantamiento militar del 9 de junio de 1956 contra la dictadura cívico militar instaurada por Eduardo Lonardi y Pedro Eugenio Aramburu, miembros de la Policía de Buenos Aires detuvieron a un grupo de 12 personas, aproximadamente, de un departamento donde se suponía estaba uno de los militares disidentes.

 

Pero en el departamento no había ningún militar. Todos los presentes fueron arrestados. Ya siendo 10 de junio se decretó la Ley Marcial, detrás de la cual se ampararían quienes ejecutaron el fusilamiento contra los detenidos (ninguno militar ni con ninguna conexión demostrable con el levantamiento ocurrido esa noche). Pero entre los fusilados hubo sobrevivientes y lo que Walsh cuenta es su historia, su testimonio. En este libro se recopila la investigación que el periodista argentino hiciera sobre los hechos, logrando entrevistar a muchos de los sobrevivientes —cosa que ni siquiera durante el juicio se logró—, aportando datos claves para el esclarecimiento del episodio.

 

Sin embargo, la justicia no siempre llega, aunque todas las fichas que determinan la culpabilidad de alguien estén puestas sobre la mesa. Pero la investigación de Walsh merece todos los encomios posibles, porque dejan en descubierto el actuar vil de aquellos movidos por el odio y lo peligroso que resulta el irrespeto hacia una opinión distinta.

 

Este relato está, como tantos otros, para que jamás olvidemos el pasado que no puede repetirse. Porque mientras en Europa Hitler asesinaba sistemáticamente a personas dentro de cámaras de gas o campos de concentración, en América Latina tuvimos dictaduras militares que se encargaron de asesinar, torturar y desaparecer para siempre a miles de personas, arrebatadas de sus hogares, de sus lugares de trabajo, de la calle.

 

Así mismo fue el final de Rodolfo Walsh. El 25 de marzo de 1977, un día después del primer aniversario de la instalación de la dictadura en Argentina, estaba en la calle, echando en buzones de Buenos Aires copias de la «Carta abierta de un escritor a la Junta Militar» —adjunta en este libro, por cierto—, y mientras se dirigía a una cita con un compañero de la Organización (torturado en la ESMA, como tantos otros) fue emboscado y acribillado a balazos por un «grupo de tareas», que se llevó su cuerpo y lo secuestró, pasando así a integrar para siempre la lista de desaparecidos por el Terrorismo de Estado en Argentina.

 

Un libro que me habría encantado leer durante mi carrera, que reivindica de principio a fin al periodismo y que me hace confirmar que la investigación es la única forma de ayudar a esclarecer los hechos que los agresores quieren enterrar.


Terminado de leer el 22/01/2021


Pierre François Lacenaire fue un asesino francés ejecutado en la guillotina a los 32 años. También fue poeta.


Nació en la ciudad de Lyon, y gracias a su libro «Memorias de un asesino» sabemos que lo hizo en el seno de una familia numerosa, con un padre mercader y una madre que solo quería un hijo, aunque terminó teniendo 6.


Botado de distintos colegios, rechazado por sus padres, con un pensamiento formado muy distinto al de su familia, en sus memorias Lacenaire parece excusarse continuamente por el fin trágico que tuvo. Y es que, desde su perspectiva, fue la sociedad la que le dio la espalda desde que nació. Fue el clásico criminal romántico burgués.


No es analfabeta, no nació pobre, no se le negaron los estudios; sin embargo, termina robando, estafando y asesinando. Lo que le conlleva a delinquir es la posibilidad de hacerlo, nada más.


Hay sentimientos que impulsan a los asesinos. En el caso de Lacenaire fue la venganza, que fue acrecentándose en él desde temprana edad. Al verse privado del amor de su madre, alejado del regazo de su padre y simplemente estimado por sus hermanos, se convence de que está solo y que no debe necesitar nunca a nadie. Al intentar conseguir trabajo, las cosas no le salen precisamente bien; un par de malas juntas y voilà, el daño está hecho. El ilustre da rienda suelta a sus deseos de venganza y se asegura de culparlos a todos, menos a sí mismo, por ello.


Pero nuestro autor y protagonista no siente rencor hacia sus padres, especialmente perdona a su madre, de quien asegura no haber conocido «a una mujer más sinceramente devota sin batería, ni más profundamente virtuosa sin mojigatería, ni más sensible a las penas de los otros, ni más indulgente con sus defectos, ni más resignada en sus propios sufrimientos».


Más allá de la especie de justificación que Lacenaire planea dar, el libro sirve para entender las circunstancias que lograron convertir a un niño inocente en un adulto que termina asesinando a otras personas. Y básicamente comprendemos que el principal aliciente de su desgracia es la falta de amor que experimentó en los primeros años de su vida, los más importantes para determinar la formación de cualquier individuo.


«Vengo a predicar al rico la religión del miedo, ya que la religión del amor no tiene ningún poder en su corazón».


Lacenaire es, en conclusión, un inadaptado. Ni en su familia, ni en su trabajo, ni en el amor logra adaptarse. Lo botan de su trabajo por sospecha de robo, deserta del ejército, mantiene una relación amorosa con una mujer mucho mayor que él, casada. Es esa incapacidad de llevar una vida «normal» la que lo terminan convirtiendo en ladrón y asesino. Desprecia a la sociedad y a los hombres, los responsabiliza por no darle las herramientas necesarias para sobrevivir. Asegura necesitar solo una oportunidad para redimirse y demostrar que puede ganarse su sustento, pero se queda sentado esperando que alguien toque a su puerta y le dé la oportunidad que cree merecer.

 

«Ese hermoso día, ese día de libertad como lo llaman, no tuvo para mí ninguna alegría ni ningún placer, inseguro como estaba acerca de mi futuro: ¿Me vería obligado a continuar mi lucha contra la sociedad, o me convertiría en un miembro útil?».


Entre el momento de su reclusión e inicio de sus memorias hasta el día de su ejecución, Lacenaire pasa de la calma y la «rendición de cuentas» a la desesperación, que lo priva del sueño, lo hace alucinar y hasta perder el hilo conductor de sus líneas.


Una obra que sirve para entender lo que puede causar la falta de amor en la vida de una persona, pero también para aprender que no de todo se puede culpar a los demás. Me quedo con la imagen de un hombre a quien le resultó más fácil despreciar a la sociedad que trabajar por ser parte de ella; que quería que le regalaran un futuro en vez de construírselo como tantos otros; un inadaptado que escoge el camino de la cobardía; un individuo que decide ser villano para poder culpar a la sociedad de su infortunio, pero con algún delirio de grandeza que busca sensibilizar a algunos sectores de la sociedad que realmente lo necesitan.

 

«En lugar de levantar al pobre contra el rico, que mi último escrito pueda comprometer al rico a auxiliar a los desdichados».


Terminado de leer el 18/01/2021 


Daniel Viglietti fue un cantante y guitarrista uruguayo, considerado uno de los más grandes exponentes del canto popular de su país. Benedetti no necesita presentación. «A dos voces» es un libro de poemas musicalizados o un disco musical en el que cantan poemas.

 

Todos los textos de Viglietti son canciones. Los de Benedetti, leídos con música que le acompaña.

 

Leí este libro sin antes escuchar el recital, y ciertamente Daniel es un poeta que no puede escribir sin cantar. La musicalización de sus textos es fácil de imaginar y sus letras son un grito popular.

 

Los poemas de Mario son sublimes y necesarios, son esa invitación a mirarnos hacia adentro, para encontrarnos con el recuerdo de nuestras más grandes añoranzas y rozar los más íntimos sentimientos que guardamos por otros o por nosotros mismos —como todo lo que escribió.

 

«Soy mi huésped

a qué negarlo

pero

a veces también soy

un extraño de mí

 

cuando mi rústico anfitrión

me mira

siento que estoy

de más

y me escabullo»

[Soy mi huésped] Benedetti.

 

Desde 1985, por dos décadas, Benedetti y Viglietti viajaron por todo el mundo, recitando su concierto de poemas. Y afortunadamente el recital está disponible en Youtube. Les comparto este, del 2002...




Terminado de leer el 12/01/2021



Publicada en 1960, Matar un ruiseñor (To Kill a Mockingbird) fue la primera novela de la escritora estadounidense Harper Lee.

 

Ambientada en el ficticio pueblo de Maycomb, en Alabama, durante los años de la Gran Depresión, narra la vida de la familia Finch, conformada por Atticus (padre, viudo y abogado) y sus hijos Jem, de 11 años, y Jean Louise, de 6.

 

La novela es narrada por Scout (apodo de Jean Louis), como parte de sus remembranzas. En la primera parte del libro seguimos las aventuras de los hermanos, que asisten a la escuela por mera formalidad, ya que la educación dada por su padre supera con creces la enseñanza de sus profesores.

 

Veranos calurosos que son aprovechados hasta el último rayo de sol, travesuras, peleas y nuevos descubrimientos dan vida a esta historia. La casa vecina está llena de misterio para los niños y es parte principal de su día a día. Saben que hay alguien que vive ahí a quien nunca han visto, y por esa razón tejen juntos distintas teorías acerca de aquel personaje desconocido, todas ellas terroríficas y monstruosas.

 

En una segunda parte, la autora nos presenta con mayor ahínco la temática principal de su novela: la segregación racial. Al abogado y padre de los niños se le asigna la defensa de Tom Robinson, un afroamericano acusado de haber violado a una mujer blanca. En este contexto, el pueblo empieza a poner en tela de juicio la «moral» de Atticus, llamándolo «ama-negros», y la situación recae también sobre Jem y Scout, quienes empiezan a ser objeto de ofensas y burlas por parte de algunos vecinos.

 

 —Llorar por el infierno puro y simple en que unas personas hunden a otras… sin detenerse a pensar tan solo. Llorar por el infierno en que los hombres blancos hunden a los de color, sin pensar que también son personas.

 

Pero su padre, acostumbrado a enseñarles entereza, paciencia y respeto, les obliga a soportar cualquier cosa que pudiesen decirles en nombre de la verdad. No es difícil adivinar cómo termina el juicio, lo que sí es complicado es poder digerir y leer sin indignación las injusticias y arbitrariedades de las que han sido víctima las personas de color, principalmente en el sur de los Estados Unidos.

 

En la historia transcurren entre 2 y 3 años, durante los cuales los niños van madurando y entendiendo un poco más a su padre y su actuar, principalmente Jem, el mayor. Además, una vecina le hace entender a Scout que su padre es mucho más de lo que ella imagina, que pese a lo que la gente piense o diga, el abogado es una de las personas más honorables que jamás se han visto en el pueblo.

 

Muchas veces las personas te harán sentir que estás equivocado, aunque estés del lado correcto, y una charla entre Scout y su padre lo explica a la perfección:


—Mira, parece que muchos creen que tienen razón ellos y que tú te equivocas…

—Tienen derecho a creerlo, ciertamente, y tienen derecho a que se respeten en absoluto sus opiniones —contestó Atticus—, pero antes de poder vivir con otras personas tengo que vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.

 

Hay muchos otros temas que esta novela toca, magistralmente siempre. Aunque la segregación racial sea la principal, también Lee retrata los roles de género a través de Scout, una niña que desea vivir su infancia al máximo, corriendo, jugando, peleando, disfrutando, pero que su tía y otros quieren que se comporte como una «damita», que use vestidos y se vaya convirtiendo en mujer, haciendo las cosas «propias del género», que no piense demasiado, que no refute ni conteste.

 

También hay otro tema primordial, y el segundo más importante para esta lectora: el fin de la inocencia. Tanto en su desarrollo como en su final, esta novela nos muestra cómo Jem y su hermana pasan de encontrar diversión en corretear y conspirar sobre Boo Radley (el vecino que jamás han visto) a entender cosas como la desigualdad, la injusticia, el peligro y la muerte.

 

El ruiseñor simboliza justamente esa inocencia —y ausencia de—. Pero no son solo los hijos de Atticus los inocentes que se pierden, también lo son casi todos sus protagonistas, que en un momento u otro enfrenten derrotas y tragedias.

 

Aunque Atticus haya sido señalado, aunque sus hijos sientan que las cosas jamás van a cambiar para ser más justas, Miss Maudie (la vecina inteligente) le explica a la tía Alexandra (hermana de Atticus, extrema defensora de los apellidos, el orgullo familiar y las costumbres) la importancia de lo que hizo el abogado, sin importar el resultado obtenido:


 —(…) ¿No lo has considerado de otro modo, Alexandra? Tanto si Maycomb se da cuenta como si no, estamos rindiendo a Atticus el tributo más grande que podemos rendir a un hombre. Ponemos en él la confianza de que obrará rectamente. Es así, tan sencillo.

 —¿Quién? —tía Alexandra no sabía que se convertía en un eco de su sobrino de once años.

 —El puñado de personas de esta ciudad que dicen que el obrar con equidad no lleva la etiqueta de Blancos Exclusivamente; el puñado de personas que dicen que todo el mundo, y no solo nosotros, tiene derecho a ser juzgado imparcialmente; el puñado de personas con humildad suficiente para pensar, cuando mira a un negro: «De no ser por la bondad de Dios, ese sería yo». —Miss Maudie volvía a recobrar su antiguo aire tajante—: El puñado de personas de esta ciudad que tienen abolengo, estos son quienes. 

 

El ejemplo de Atticus es suficiente para que sus hijos entiendan y puedan diferenciar el bien del mal. Es suficiente para que sepan que lo que nos caracteriza mayormente es nuestra condición humana, la empatía y la bondad, y que jamás debemos ser movidos por el miedo y sí por la necesidad de hacer lo correcto.

 

Atticus tenía razón. Una vez nos dijo que uno no conoce de verdad a un hombre hasta que se pone en su pellejo y se mueve como si fuera él. El estar de pie, simplemente, en el porche de los Radley fue suficiente para mí.

 

Terminado de leer el 11/01/2021 

Luciérnagas (2020) es el primer poemario de la escritora venezolana Andrea López. El libro está dividido en tres etapas: Euforia — Olvido — Maldición.


En todas sus partes la pluma de López nos lleva a lugares llenos de magia y misterio, pero también de un profundo desasosiego. Un sentimiento de angustia va creciendo conforme se avanza en la lectura.


Entre poema y poema las ensoñaciones y los recuerdos se asoman como faros en un mar amplísimo y presenciamos un amor lleno de pasiones temerosas con una dependencia que buscar terminarse.


El amor que describe Andrea López en su poemario es difícil de explicar, pero un texto de Euforia nos da una idea bastante clara de su pensamiento:


Amar es la fricción

entre el alma

 

y la violencia.

[Epitafio]


Ya en su última parte, Luciérnagas se adentra en su protagonista, en sus emociones y deseos, en sus miedos y alucinaciones. Hay pasajes sobre objetos olvidados que a muchos nos recordarán momentos de la infancia, algunos felices, otros quizá no tanto. Y los sonidos de campanas, el viento y uno que otro grito suelto llevan al lector a lugares muy dentro de sí.


Ni el abismo más profundo

podría
ocultar

la criatura
que me persigue

[Ataque de pánico]


Como bien dice la descripción de su obra, «Luciérnagas es la manifestación de la sombra, la ausencia, la nostalgia que te abraza y se aferra». Y agregaría que te induce a un viaje interno que no olvidarás fácilmente.  


Terminado de leer el 06/01/2020


Oliverio Girondo fue un poeta argentino. Su producción literaria ha sido dividida en tres períodos. Y los dos libros que he leído pertenecen a su tercera y última etapa, correspondiente a su madurez, donde el autor deja ver su faceta más vanguardista y rupturista.

 

Persuasión de los días

En este libro hay una fatalidad muy explícita, un sentimiento de vacío, de fetidez, de angustia. Un esfuerzo por naturalizar la propia muerte, el sufrimiento intrínseco en existir. 


El primer poema de este libro, «Vuelo sin orillas» me recordó al peruano César Vallejo. Y encontré en todos los demás poemas el mismo aire, solo que un poco más cargado de fatalidad, recurso en el que, personalmente, considero que el autor se explaya más de lo necesario, encontrando algunos textos que rozan lo grotesco e incómodo, pero por la invitación a mirarse uno mismo, no por otra cosa.

 

«(…)

Cansado,

sobre todo,

de estar siempre conmigo,

de hallarme cada día,

cuando termina el sueño,

allí, donde me encuentre,

con las mismas narices

y con las mismas piernas;

como si no deseara

esperar la rompiente con un cutis de playa,

ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,

acariciar la tierra con un vientre de oruga,

y vivir, unos meses, adentro de una piedra».

[Cansancio]

 

Hay algunas imágenes que me resultaron demasiado construidas, pero otras muy humanas y tiernas, como aquellas que se acercan a la naturaleza y otros tantos que pretenden elevarnos a la felicidad, o al menos al deseo de.

 

«(…)

Lloremos. ¡Ah! Lloremos

purificantes lágrimas,

hasta ver disolverse

el odio, la mentira,

y lograr algún día

—sin los ojos lluviosos—

volver a sonreírle

a la vida que pasa».

[A pleno llanto]

 

En la masmédula

Poemas inexplicables e intraducibles, para leer a solas, a oscuras, en silencio, con los ojos y el cuerpo entero. Mucho surrealismo y una desesperación que aflora «sin estar ya conmigo ni ser otro otro». Hay un erotismo entre líneas que avivan la luz de la esperanza apagada.

 

Girondo completa su intensión y nos regala poemas completamente adelantados a su época. Y por más inexplicables que resulten, cada palabra encuentra su lugar dentro nuestro y nos deja la saciedad de conocer lo desconocido.

 

«(…)

y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua

y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas

y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras

simplemente cansado del cansancio

del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento

y al silencio».

[Cansancio]

 

Oliverio explica el ciclo de la existencia, con el agotamiento, el dolor y la muerte.

«(…)

y restos casi muertos de algún yo otro propio que todavía ulula

porque me cree su perro».

[Porque me cree su perro]

 

Con estos dos libros conocí a este poeta. Y temería un poco leer lo anterior, por miedo a encontrarme con algo que no esté a la misma altura. Su etapa madura me ha dejado cautivada y fanática.  


Terminado de leer el 23/11/2020


Orwell en este libro describió y criticó ampliamente al régimen socialista soviético y la alianza de Reino Unido con estos. Lo que Orwell seguramente no se imaginó fue que estaría describiendo a muchos regímenes más y que con su alegoría del cerdo como líder político estaba dándonos el ejemplo de lo que durante muchos años veríamos repetirse en tantos países del mundo. 

Una dictadura animal que empieza como una rebelión ante la «tiranía» y las «malas condiciones de vida» que los animales tenían en la granja. Bajo lemas, mentiras y estrategias, los cerdos logran engañar al resto de los animales para mantenerlos trabajando para ellos, quienes en un principio juraban igualdad y dignidad, pero que poco a poco empiezan a tomar ventaja sobre los otros, por ser más «inteligentes» y estar «mejor preparados para liderar», haciéndolos trabajar cada vez más horas y por menos raciones de comida, y empiezan a convertirse, premeditadamente, en lo que tanto se «esforzaron» en abolir, es decir, en hombres, cambiando con discursos y palabras «sociales» lo que en origen fue la razón de su «lucha».

A través del relato de Orwell podemos entender cómo, desde la pobreza, el hambre y la ignorancia, líderes políticos se aprovechan de aquellos que solo desean trabajar para vivir dignamente. Y en él también vemos lo que más solemos presenciar en los gobiernos socialistas de nuestro continente (principalmente): discursos vacíos que dan vueltas sobre un «sueño» libertario que promete una vida digna, de igualdad y bienestar, y que no llega a ser nada más que eso, palabras «bonitas», sin contenido ni valor real, porque «todos los animales son iguales pero algunos animales son más iguales que otros». 

 Estamos gobernados, en todos los sentidos y en todos lados, por cerdos que pretenden caminar sobre dos patas, que se engordan literalmente durante sus mandatos, que se convierten en todo lo que criticaron en su campaña, solo con el fin de llegar al poder (y no son solo los socialistas en este caso). 

Me habría encantado leer este libro hace unos 12 años. Me habría resultado increíblemente revelador.

Terminado de leer el 20/11/2020

Rimbaud escribió sus obras, grandes, necesarias, incomparables para algunos, durante su adolescencia. Abandonó la escritura por completo con tan solo 20 años. 


Lo que siguió en su vida después, hasta su muerte a los 37 años, fue un reflejo de lo que yo opino particularmente del escritor: un intento por encontrar su lugar en un mundo al que no pertenecía. ⁣


Rimbaud vivió con desenfreno, en constantes fugas, haciendo lo contrario a lo que se esperaba de él. Y esa explosiva e inconsecuente personalidad se deja ver en su prosa. Iluminaciones (publicado en 1886) es una colección de poemas llena de surrealismo y ensoñaciones, algunas bastante lúgubres. ⁣


La rebeldía y su irritación para con el mundo en el que vivía se siente en cada poema de este libro. Se le siente incómodo, incomprendido y angustiado al no encontrar razones suficientes para amar la vida y lo humano. 


Leer a Arthur Rimbaud es siempre un buen ejercicio para profundizar en palabras que existen en su literatura no por el origen con el que fueron creadas, sino con el sentido que quiso darles para hacernos sentir lo mismo que él. ⁣


Terminado de leer el 04/11/2020

«El que susurra en la oscuridad», también conocido como «El que susurra en las tinieblas» es un relato de ciencia ficción de H. P. Lovecraft publicado en 1931. En este, como en los anteriores, hay algunas referencias al mito de Cthulhu, aunque no se centra en él.

 

Esta historia está narrada por el profesor Albert Wilmarth, un escéptico que se niega a creer que exista una gota de realidad en los relatos de las personas que aseguran que criaturas no-humanas habitan las colinas de Vermont, hasta que empieza a intercambiar correspondencia con Henry Akeley, un granjero que le asegura tener pruebas que le harán cambiar de parecer.

 

La ficción del relato me recordó a un par de películas, pero el misterio descrito cuando el profesor va hasta la granja de Akeley y se encuentra con cosas extrañas que le hacen comprender la realidad de lo contado por el granjero, me recordó muchísimo al terror sentido por los protagonistas de «Signs».

 

Particularmente no me gustan los libros que emplean mucho el recurso de cartas. Suele aburrirme leer el intercambio poco dinámico entre dos protagonistas. Este relato tiene gran parte de esto, razón por la cual costó un poco que fluyera la lectura. Sin embargo, me parece una muy buena historia, llena de descripciones gráficas y auditivas.

 

La existencia de seres de otros planetas o galaxias viviendo entre nosotros, haciéndose pasar por personas comunes y corrientes, es una idea que hemos visto reflejada muchas veces en series y películas. Pero leerlo de quien fue uno de los primeros en inventarse tales historias es una experiencia que no se cambia por nada.


Terminado de leer el 25/10/2020

Este relato es el que le sigue a «La llamada de Cthulhu». Fue publicado en 1927 y su título original es «The colour out of space». Aunque en la historia no se hace alusión a Cthulhu, se conecta con la historia anterior por una mención que hacen de la ciudad y la universidad tan mencionada previamente.


La historia en esta oportunidad es contada por un ingeniero que asiste a un pueblo donde «ocurrieron cosas terribles de las que ya nadie habla». Y por él y el testimonio que le da directamente Ammi Pierce, un anciano que ha sobrevivido a todos esos sucesos, nos enteramos de qué va este cuento.


En una granja en las afueras de Arkham (ciudad ficticia creada por Lovecraft) cae un meteorito de extraña apariencia. Científicos de la Universidad de Miskatonic (también ficticia) acuden al lugar para tomar muestras. Y empiezan a ocurrir las extrañezas que le dan un tono rotundamente sombrío y terrorífico a esta historia. La extraña «masa» de la que está compuesta el meteorito cambia de tamaño, se va empequeñeciendo hasta desaparecer, y cualquiera sea el material, los científicos determinan que no es nada conocido por el hombre.


Pero lo peor estaría por venir. El granjero y su familia empiezan a experimentar las cosas más extrañas. Al principio todo tiene colores brillantes y desconocidos que dan una aparente sensación de abundancia, pero poco tiempo después todo se empieza a tornar grisáceo y a morir. Las cosechas se pierden, los animales que no huyen, mueren, los árboles se mueven solos, sus ramas parecen cobrar vida aún cuando no hay viento. Los vecinos no se atreven a acercarse a la granja porque sienten en el aire algo pesado y tenebroso.


Por ese camino continúa el relato de Lovecraft que en las últimas páginas consiguió asustarme lo suficiente como para irme a la sala con gente, después de que el viento empezara a sonar fuerte en la ventana. El autor nos habla de un «color» que no corresponde a ninguno conocido por el ojo humano, sin forma, pero con presencia, oscura, brillante, seductora y aniquiladora.


No soy fan del cine de terror, pero sí de la literatura de terror, porque despierta sensaciones que solo leyendo se pueden entender. Siento que visualmente es fácil generar miedo, pero es admirable ver cómo se puede sentir miedo leyendo un relato, tener que parar porque sientes el corazón agitado aún cuando lo que estás leyendo no puedes verlo, solo imaginarlo.


Terminado de leer el 12/10/2020


En este relato breve hace su primera aparición Cthulhu, que se convertiría en la figura céntrica de los Mitos de Cthulhu.


Es una historia en la que el autor va desvelándonos la verdad sobre este gran monstruo que habita en las profundidades del mar mientras él mismo la va descubriendo, y va comprendiendo la importancia de la verdad que ahora conoce.


Hay una secta que adora a Cthulhu y espera su regreso, desean que las condiciones estén dadas para que la ciudad, inimaginable y dominada por Cthulhu, surja entre las aguas y termine con la vida en la Tierra como la conocemos. 


La importancia de leer este relato reside en comprender el origen de Cthulhu y entender el impacto que sigue teniendo en nuestra cultura. Al menos doce bandas de metal han hecho canciones sobre la entidad cósmica creada en 1921 por H. P. Lovecraft. Ilustraciones, películas y muchos cuentos han usado a Cthulhu para infundir terror. 


Lo más increíble de Lovecraft, y lo que me hace leerlo con tanta emoción, es la capacidad creativa que tenía para transmitir el terror y para obligarnos a imaginarnos lo que no existe, y sentir temor al pensarlo. 


Tengo para leer otros tres relatos de los Mitos de Cthulhu, así que seguiré comentando más sobre el gigante con cara de pulpo, que a todos fascina. 


Terminado de leer el 11-10-2020


Este libro de Manfredi me costó terminarlo. Un poco de desinterés y otro poco de redundancia me hicieron la lectura más pesada de lo que me esperaba.


En «El ejército perdido» Valerio Massimo Manfredi nos cuenta la historia de «Los Diez Mil», el ejército de mercenarios griegos reunido por Ciro, el hermano del emperador Artajerjes, en un intento por vencer en el campo de batalla a su hermano.


Desde el principio Ciro hizo todo mal. Contrató a un ejército bajo engaño, indicando que iban a recorrer cierta distancia para atacar a tribus rebeldes, pero la odisea real significaba caminar 3 mil kilómetros y terminaba en un enfrentamiento con el ejército de Artajerjes (batalla que, como era de esperar, perdieron).


Después de que la empresa fracasara, el ejército emprende el camino de regreso. Pero este camino, esquivando al ejército enemigo que le perseguía, los introdujo en la más grande odisea que ningún ejercito experimentó en la Antigüedad.


El asunto es que la historia de «Los Diez Mil» subiendo montañas, atravesando los territorios más complicados, con frío, hambre y todas las precariedades que se puedan imaginar, se hace demasiado extensa. Además, está mezclada con una historia de amor que a veces le da un tono interesante y otras un poco agotador.


Históricamente es un libro riquísimo en información y exactitudes. Como novela, le falta interés y emoción. 


Terminado de leer el 08/10/2020


Este libro es una antología de 12 inquietantes cuentos, escrito por 12 japoneses. Kaita Murayama, Kidô Okamoto, Kyôka Izumu, Kôtaro Tanaka, Ryûnusuke Akutagawa, Ôgai Mori, Jun’ichirô Tanizaki, Atsushi Nakajima, Rampô Edogawa, Jûran Hisao, Rohan Kôda y Kyûsaku Yumeno son los autores de los relatos más visuales que he leído en mis 28 años. 

La narración del terror oriental es muy diferente al concebido en occidente. Por eso, muchas veces me he encontrado riéndome ante escenas de "terror" coreano, por ejemplo. Sin embargo, los cuentos recopilados en este libro nos acercan mucho a la angustia y a ese sentimiento extraño que experimentamos ante algo que desconocemos y que, por ende, no sabemos clasificar. 

Me pasó con todos los cuentos que podía verlos pasar en mi cabeza como una película. Leí este libro por recomendación de mi amiga Ambar, y ambas concordamos en que los 12 cuentos serían muy fáciles de llevar a la pantalla grande. Para entenderlo hay que leerlos. No se puede explicar lo visual que se hacen los cuentos conforme se leen. 

La lengua del diablo, Kaiiki: un relato de espíritus marinos, La serpiente y Jinmensō: El bubón con rostro humano son los títulos que realmente me dieron escalofríos. 

Aunque son 12 escritores distintos, los 12 relatos siguen una misma línea y un mismo estilo inquietante. Si les gusta el terror y pueden abrir sus mentes para leer historias de monstruos, apariciones y fantasmas escritos con un siglo de antigüedad, se los recomiendo.

Terminado de leer el 20-08-2020

Encontré en «Romeo y Julieta» al mismo Shakespeare de «El sueño de una noche de verano», obra que no me encantó.

Es una tragedia con todas las de la ley. El intempestivo amor entre los dos jóvenes les valdrá cualquier deseo de felicidad. Esta obra está llena de fugaz pasión, de equívocos encuentros y de mucha intensidad juvenil.

Hay que ser exageradamente romántico (y no sería el caso de la lectora) para encontrar en la obra una historia de amor sin igual. Me resultó una obra de poca lógica y actos irracionales.

Romeo es un enamoradizo fácil capaz de llevar sus delirios al peor de los extremos. Y Julieta una niña buscando en quien volcar su jovial amor.

Esta edición contenía tanto Romeo y Julieta como Hamlet, pero esta última obra la leí en mayo.

Terminado de leer el 29-08-2020